Vámonos de viaje: ‘Come away with me’ de Norah Jones cumple 20 años

A dos décadas de su lanzamiento, una reseña del disco debut de la cantante y pianista texana que vendió más de 25 millones de copias al rededor del mundo.

El éxito de ‘Come away with me’ parece haberle explotado en la cara a la cantante y pianista Norah Jones. Corría el año 2002 y tenía 22 años cuando entregó la obra que la ubicó de un cimbronazo en lo más saliente de la escena musical de aquellos tiempos. Ni ella, ni la legendaria discográfica Blue Note esperaban semejante big bang: con más de 25 millones de copias al rededor del mundo, el disco se sostuvo durante varios años como el trabajo más vendido por una artista femenina.

«No espero vender millones de discos en cada álbum que hago. Ya tuve mi torta y me la comí», se atajaba un año después de reventar los charts en todo el mundo con su disco debut que en 2022 cumple 20 años. Ya sospechaba que nada de su universo creativo iba a superar tremendo debut. Y nada lo hizo.

Fue criada por su madre en Texas y su padre es Ravi Shankar, el virtuoso del sitar hindú. Aunque siempre supo quién era su progenitor y lo vio de forma esporádica hasta sus 9 años, parece que el gurú musical de los Beatles no estuvo muy presente en la vida de su hija.

El título del disco invita a viajar y cumple. Su sonido rugoso, la voz inconfundible de Norah y la sutileza de las líneas melódicas del piano crean el ambiente áureo de esos campos de pasto largo que quienes son lo suficientemente privilegiados tienen la fortuna de visitar en escapaditas de verano.

Habían pasado pocos meses desde el 11 de septiembre de 2001 cuando apareció la ópera prima de la cantante oriunda de Texas y al parecer había muchas ganas de estar en cualquier otro lugar alejado de la urbe gris.

En aquel entonces, buena parte de la crítica consideró que el público estadounidense había recibido tan bien al disco por la amabilidad y la simpleza de su sonido. Como si se tratase de un mimo para los oídos que todavía sentían las sirenas de bomberos después de los eventos que sacudieron a Nueva York y, por derrame, al mundo entero.

En su momento, Jones no estuvo de acuerdo con esa hipótesis, quizá por considerar peyorativa la etiqueta de ‘simplón’. Pero en una entrevista admitió que «mirando en retrospectiva, definitivamente, eso pudo haber tenido mucho que ver».

«Mi música es simple, encuentro belleza en lo simple», le confesaba a Katie Couric en una entrevista casi 10 años después del lanzamiento de ‘Come away with me’ y así le daba un abrazo a la apreciación masiva que tantos artistas snobs aborrecen.

Hay una cualidad opiácea en la voz de Norah. La gran cantidad de aire que escapa entre sus cuerdas vocales le da ese tono de recién levantada que resulta sedante. Quizá ella esté al tanto de ese carácter en su voz.

En 2020, cuando en la ciudad de Nueva York -en donde reside- la explosión de casos de Covid estaba en su pico y -al igual que en el lanzamiento de ‘Come away with me’- otra vez el mundo olía a muerte en la Gran Manzana, Norah regaló una serie de conciertos desde su casa que son una joya y están subidos en su canal de Youtube. Ella, su piano, a veces una guitarra y su voz, puestos al servicio de versiones de Tom Waits, Neil Young, Billy Hayes y también de nuevas interpretaciones de sus temas.

‘Come away with me’ es un álbum que parece venir de otra época y al mismo tiempo no se asemeja a nada de lo que estaba sucediendo en el mainstream de aquellos años. Es un disco que cambió el juego. Con él, lo jazzy/souly volvió a hacerse lugar a los codazos en el mundo pop. Un año después de su lanzamiento, Amy Winehouse -Rest In Power- presentaba su disco debut -Frank- y se subía junto a Norah al podio de las voces inconfundibles que llegaron con el nuevo milenio.

El disco arranca con un riff que se repite durante los tres minutos y un pelín que dura ‘Don’t know why’. Es el primer single y fue la apuesta de lanzamiento. Es el tema que la puso en el mapa. Quizá sea su canción más conocida. Pero no la escribió ella.

Jones compuso tres de los 14 tracks. El primero en aparecer en la lista es el que le da el título al disco. Una balada para chapar. «Vení conmigo y nos besemos», promete Norah en el segundo verso. La melodía de la voz es un rulo susurrado que se estira para volver sobre sí mismo en el estribillo donde Norah extiende su rango vocal hacia latitudes más agudas.

‘Nightingale’ es la segunda canción de su autoría en aparecer en el disco. Su título significa Ruiseñor y en ella Norah le canta a los pájaros. Le pide al ruiseñor que la lleve a volar lejos de las voces que andan a su alrededor y le dicen lo que tiene que hacer.  Parece una canción de cuna que sólo ve interrumpida su calma en un duelo entre el repiqueteo del redoblante de la batería y el solo de guitarra. «¿Puedo volar atrás tuyo y me llevás lejos?», le pide Norah al ruiseñor y alimenta el sentido de escapada que rodea al disco.

La última canción de las compuestas por Norah, parece haber sido pensada como el cierre del disco. Es el track 13 de una lista de 14 temas y es una balada corta, bastante monótona. Su letra es una especie de oda al final del día y no hay algo particularmente sobresaliente en ella. Es agua de estanque, pero igual funcionó.

Aunque ‘The long day is over’ anuncia el final del viaje, el disco cierra su lista de temas con una versión del standard de jazz de Ned Washington The Nearness of you (Tu cercanía) que fuera inmortalizado por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong en 1956.

En la versión de Norah, no está el canto de la trompeta del enormísimo cronopio, pero no se extraña. Tres minutos y siete segundos de la voz de Jones, el piano y nada más son suficientes para añorar -como cuando se está de viaje- la cercanía de algo, aunque no esté muy claro de qué.

——–

Músicxs

Norah Jones piano, piano eléctrico, cantante, piano Wurlitzer
Lee Alexander bajo
Brian Blade percusión, batería
Kevin Breit guitarra, guitarra eléctrica
Rob Burger acordeón, melódica
Bill Frisell guitarra eléctrica
Jesse Harris guitarra acústica, guitarra eléctrica
Adam Levy guitarra acústica, guitarra eléctrica
Dan Rieser batería
Adam Rogers guitarra
Jenny Scheinman violín
Tony Scherr guitarra acústica, «guitarra slide»
Kenny Wollesen batería
Sam Yahel órgano Hammond

 

 

También podés ver...

Marcelo Sosa: «Argentina se tiene que transformar en un polo fílmico»

El director del spot turístico 'Jujuy, un destino de película' destacó el talento de los realizadores salteños, jujeños y de otras provincias, e invitó a las productoras audiovisuales a filmar en las locaciones del paisaje norteño.