Un tiempo de juegos, irresponsabilidades y colapsos

Encerrado en el mismo laberinto que construyó, el Frente de Todos deambula entre el desconcierto y el escaso margen que le queda para no perderse definitivamente. | Luis Bustamante

«Le hacés el juego a la derecha» y «fue un acto de irresponsabilidad política» son dos frases que tristemente quedarán en la memoria de muchos que vivieron este tiempo de decadencia y colapso que debió ser el de los logros, las conquistas y el progreso (¿y consolidación?) del movimiento nacional y popular. Que debió ser el de la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Patria, conceptos que quienes llegaron a la política con una dinámica de pensamiento de «club de fans» y de slogans de memes pegadizos forjados desde la comodidad del poder seguramente no comprendan.

En lugar de esa grandeza y felicidad hay un país virtualmente devastado económica y políticamente y con una degradación social que progresa de modo alarmante. El escenario es de catástrofe y el papel que juegan los responsables es de patetismo: silencio, desaparición de la escena o gestos tardíos y doblemente penosos, como ir a visitar a una presa política de la que se desentendieron durante años y mucho más desde que asumieron el poder.
O el de montar actos personalistas donde se describe la realidad o cierto «deber ser» de las cosas como un comentarista de programa televisivo de canal hegemónico. «La culpa es de los otros», «los ellos», «los que estaban» y «también es de los que están».

Y así, la nave va. A la deriva. Dejando a sus pasajeros sin conducción. Sin rumbo. Con bodegas que se vacían rápidamente y sin puerto a la vista dónde repostarlas. Y con una parte de la tripulación petulante que vive rebelándose contra el «capitán» y la otra llamando al orden a esos levantiscos en un intento por defender y sostener lo indefendible.

Mientras tanto, aquella derecha que los entusiastas del club de fans imputaban a los que advertían que nada podía salir bien eligiendo a dedo a un tipo con mínima militancia y la sola virtud de haberse rodeado de gente «influyente», crece… Y hasta crece incluso en novedosas y despeinadas formas. «La derecha juega por ustedes, miembros del club de fans», podría asegurar sin equivocarse Iorio.

Cuando había un amplísimo margen para señalar la palmaria ineptitud del «candidato», era una irresponsabilidad criticarlo o cuestionarlo. Tres años después, surgen con pose desafiante los «cuadros políticos» forjados al calor de la bonanza creada por tipos dejados de lado y ninguneados a decir lo que debieron decirle a «la jefa» tres años antes.
Callaron tres años y ahora que los efluentes de la cloaca llegan al cuello salen a despegarse, cuestionar, vaticinar.

Bajeza es poco decir ante esto. El daño hecho es formidable y «daño» en la Argentina significa la vida de miles de argentinos afectadas (en el mejor de los casos).

Ni siquiera salieron a prever lo que se venía. Hoy no queda margen para casi nada. Con suerte, queda margen para hacer peronismo. Y sí o sí, tendrán la chance de hacer una autocrítica para dejar el pensamiento «mágico» y las idolatrías de lado. Para que se afilien a un partido político y dejen de lado el club de fans.

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