Un fallo judicial puso al genocida Santiago Omar Riveros más cerca de su libertad

Es el principal responsable del secuestro y asesinato de Floreal “El Negrito” Avellaneda y tiene múltiples condenas por delitos de lesa humanidad. Iris Pereyra, la sobreviviente de Campo de Mayo y madre de la víctima más joven de los vuelos de la muerte, sostuvo que "esta Justicia no sirve porque son todos fachos”, y remarcó la "urgencia" de una reforma judicial.

Al acatar un fallo de la Cámara Federal de Casación, el Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín le concedió la libertad condicional al genocida multicondenado por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar Santiago Omar Riveros. Ahora, deberá resolver el Tribunal Oral federal N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, donde ya fue condenado en 2018 a 45 años de prisión por los secuestros y las torturas que sufrieron 11 mujeres embarazadas en el Hospital Militar de Campo de Mayo, como así también por el secuestro de sus hijos e hijas nacidos en cautiverio. Principal responsable del secuestro y asesinato de Floreal “El Negrito” Avellaneda, el represor aguarda la sentencia desde su casa, donde cumple prisión domiciliaria.  

La decisión fue de la jueza de ejecución del Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, Silvina Mayorga, luego de un fallo del máximo tribunal penal federal, que el 7 de abril pasado anuló el rechazo de la magistrada a la libertad condicional de Riveros y le ordenó dictar una nueva sentencia. En esta causa, se lo acusa de la retención -o apropiación, en su terminología más conocida- de los menores Catalina De Sanctis Ovando, Pablo Casariego y Abel Madariaga.

El fallo ordena que se le retire el dispositivo de vigilancia electrónica colocado cuando se le concedió la prisión domiciliaria y requirió a sus pares del Tribunal Oral Federal 3 de la Ciudad de Buenos Aires que informen «inmediatamente» si reciben algún planteo para conceder salidas transitorias, semilibertad o libertad condicional por parte de su defensa oficial.

“En la Justicia son todos fachos de alma, no hay caso”, afirmó Iris -la madre de Floreal- en diálogo con La Patriada, al tiempo que consideró “urgente” la necesidad de una reforma en el Poder Judicial.

Además, advirtió sobre el peligro de esta sentencia al señalar que es un «precedente que queda para otras causas». “Esta justicia no sirve”, remarcó.

La justicia de los fachos

Tras muchos años de peregrinar por los pasillos del sistema judicial, la madre y el padre de Floreal lograron que en 2009 el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín condenara a Riveros como el principal responsable del asesinato del joven.

En ese fallo, también se condenó a los generales Fernando Verplaetsen (25 años de prisión) y Osvaldo García (18 años); Raúl Harcich y Cesar Fragni, (8 años) y al comisario Alberto Aneto (14 años).

La querella que representaba a los familiares de Floreal apeló y logró en 2012 que Harcich y Fragni resultaran condenados a 12 años de prisión.

Al año siguiente, las defensas de estos dos imputados apelaron esta nueva condena y el caso llegó a la Corte Suprema, que todavía no dictó sentencia firme. Harcich y Fragni -cuya participación en el secuestro de Floreal quedó probada- aguardan esa sentencia en libertad.

«Da bronca porque en 2009 fue el juicio, en 2013 se encajonaron las causas, estamos ya en 2022 y la causa está abierta todavía, están libres los genocidas», recordó la sobreviviente de Campo de Mayo y madre de Floreal al conversar con La Patriada.

En septiembre de 2018, el TOF3, también condenó a Riveros a 45 años de prisión por robo de bebés en el centro clandestino de detención que funcionó en Campo de Mayo en 1977 y 1978.

Al conceder la libertad condicional en la causa por la que Riveros fue condenado en la Justicia de San Martín, la magistrada detalló los motivos por los cuales como jueza de ejecución se había opuesto a que le otorguen ese beneficio al genocida.

Su fallo como jueza de ejecución fue apelado y la sala II de la Cámara Federal de Casación -superior del Tribunal de San Martín- lo anuló y ordenó a Mayorga a dictar una nueva resolución en base a lineamientos dados en su sentencia.

Los jueces de Casación argumentaron que «la existencia de otras detenciones vigentes para el condenado (…) no constituye un obstáculo previsto legalmente para la concesión» de la libertad condicional.

La magistrada de San Martín remarcó en su fallo que «se deduce» que «no ha sido considerada como obstativa para la pretensión liberatoria de Riveros» la «oposición de la fiscalía y de familiares y sobrevivientes para quienes la ‘libertad anticipada’ del condenado podría ser un ‘riesgo’”.

“Se deduce de los lineamientos expuestos que la oposición del Ministerio Público Fiscal y de las víctimas fundada en el riesgo que supondría para familiares y sobrevivientes la libertad anticipada del condenado no ha sido considerada como obstativa para la pretensión liberatoria de Riveros”, dice el texto de la resolución a la que tuvo acceso La Patriada.

Desde 2009, cuando recibió prisión perpetua por el secuestro y asesinato de Floreal, Riveros ya fue condenado en casi una veintena de juicios: en todos los que se hicieron por la megacausa Campo de Mayo, así como en el de Plan Sistemático de Robo de Bebés o el más reciente Chavanne – Grassi.

“Es un hombre grande pero es un genocida, no tiene por qué estar en la calle, ni libre”, remarcó Iris, quien desde hace tres meses preside la Liga por los Derechos Humanos, y advirtió: “Yo no me voy a permitir quedarme de brazos cruzados”.

La historia de Floreal Avellaneda

En la madrugada del 15 de abril de 1976 una banda del Ejército asaltó el hogar de los Avellaneda en busca del padre de Floreal, que trabajaba en Tensa, una fábrica metalúrgica del norte bonaerense y había sido elegido delegado junto a otros compañeros de izquierda y de la Juventud Peronista.

Floreal padre alcanzó a escapar por los techos y los militares se llevaron a Iris Pereyra y a su hijo a la comisaría de Villa Martelli, donde fueron sometidos a brutales torturas.

Iris fue trasladada a la cárcel de Olmos, en cercanías de La Plata, y luego a la unidad penitenciaria de Devoto, hasta que el 13 de julio de 1978 recuperó la libertad. Pero Floreal no tuvo la misma suerte. El cuerpo sin vida del Negrito apareció en la costa uruguaya.

El propio Rodolfo Walsh lo denunció en su Carta Abierta a la Junta Militar, difundida en marzo de 1977, y en la cual se lee que Floreal fue hallado en las aguas del Río de La Plata, “atado de pies y manos, con lastimaduras en la región anal y fracturas expuestas”.

A fines de septiembre del año pasado, se había instalado en la puerta de la guarnición militar de Campo de Mayo un atril de hierro que sostenía una plancha con la imagen del Negrito dibujada y la leyenda «El Negrito vive». Ese homenaje fue atacado en octubre pasado, cuando arrancaron la imagen de Floreal de su pie de hierro. En noviembre se volvió a instalar el memorial y volvieron a sacarlo un mes después.

El 22 de marzo pasado se colocó un nuevo homenaje en el mismo lugar. Esta vez, la placa, era un grabado del rostro de Floreal en madera. El 8 de abril amaneció cubierto de pintura roja.

Luego de este último ataque negacionista, agrupaciones de derechos humanos denunciaron el hecho ante el Juzgado Federal número 2 de San Martín y advirtieron a la Secretaría de Derechos Humanos y al Ministerio de Defensa, desde donde se puso en marcha una investigación al respecto.

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