San Cayetano, el santo del trabajo y la resistencia a la dictadura

La socióloga Verónica Giménez Béliveau reveló que San Cayetano también fue muy especial en las movilizaciones convocadas a su santuario, en 1981, por Saúl Ubaldini.

La marcha de los trabajadores encabezada por Saúl Ubaldini.

En una entrevista con FM La Patriada, Verónica Giménez Béliveau, socióloga e investigadora del Conicet, habló del imaginario popular gestado alrededor de la figura de San Cayetano como Patrono del Pan y del trabajo, pero también como icono de resistencia a la dictadura militar.

Giménez Béliveau reveló que "San Cayetano es un santo italiano que allá en Italia no tiene todos los atributos que tiene acá en Argentina", un santo "traído por los inmigrantes que poco a poco fue creciendo".

También se trata de una figura que creció tanto que "se convirtió en un santo muy especial a partir de lo que significó la resistencia a la dictadura desde el santuario de San Cayetano".

En ese sentido recordó cómo el 7 de noviembre de 1981, la CGT Brasil, encabezada por Saúl Ubaldini pudo concretar la primera movilización popular o "Marcha de Protesta" en contra de la dictadura: bajo el lema Paz, Pan y Trabajo convocó a marchar –por las calles de Liniers- desde el estadio de Vélez Sársfield hasta la iglesia de San Cayetano.

"Cuando Saúl Ubaldini organiza una de las primeras manifestaciones y no se podía llegar hasta el centro y la Plaza de Mayo, donde se hacían las grandes manifestaciones populares, este dirigente sindical, cristiano, muy católico, decide hacerla" hasta San Cayetano.

En la manifestación participaron cerca de 20 mil personas, expresó.

"Hoy nos parece poco, pero era un montón" de personas para el momento.

Ese hecho marcó "un hito que mostró las grietas y empezó a desmoronar a la dictadura", sostuvo la socióloga y remarcó el hecho de que la consigna de la CGT liderada por Ubaldini expresaba; "Tierra, Pan y Trabajo, FMI al Carajo".

"Ahí fue que se empezó a ver esta alianza fuerte entre un santo bastante popular y una clara idea política", señaló.

Y "si se tomó esa decisión, es porque había una larga historia de relación entre esa religiosidad popular y las implicaciones políticas posibles. Los diálogos entre la fe y la política siempre fueron diálogos fuertes", manifestó.

Por eso, añadió que, "si bien (parte) del catolicismo siempre tuvo vínculos con gobiernos dictatoriales, también hubo movimientos que entendieron que la fe de la gente también había que escucharlas y había que tenerlas en cuenta".

 

Feminismos y religiosidad popular

La investigadora analizó, además, el vínculo del feminismo con la religión.

Según Giménez Béliveau, hubo "movimientos católicos profundamente subversivos en sus ideas, que hablaban del Cristo obrero que camina con los pobres; se subvierten esas estructuras de poder y estos se plantean como espacios emancipadores, como un profundo dialogo entre esas estructuras y los movimientos sociales", reflexionó..

En esa línea, hoy "las teologías feministas plantean el rol de María, de María Magdalena como discípulas de Jesús, como apóstoles de primer orden".

Así "es interesante pensar la manera en que aparecen formas subversivas dentro de los mismos movimientos" religiosos, dijo.

"Esto no se hace desde una torre alejada de la historia, de los grupos y del pueblo. Se hace siempre en relación con la gente, con los sectores populares, con los hombres y mujeres que están trabajando desde abajo", completó la socióloga.

Fuente: Me gustas cuando callas - FM La Patriada.

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