Plaza llena, corazón descontento

Con una de las marchas más multitudinarias de los últimos años, organizaciones sociales, sindicales y políticas colmaron el microcentro porteño pero en el escenario sólo se leyó un documento consensuado. | Por Pablo Dipierri

“Frente al intento de asesinato de la principal dirigente política del país, nadie que defienda la República puede permanecer en silencio o anteponer sus diferencias ideológicas al repudio unánime que esta acción depara”, leyó la actriz Alejandra Darín desde el escenario montado en Plaza de Mayo frente a la multitud que marchó hasta ahí en defensa de la vicepresidenta Cristina Kirchner y la democracia argentina. Durante toda la jornada se había especulado con la posibilidad de que la líder del Frente de Todos brindara un discurso pero en su entorno deslizaron ante este medio que tal vez era preferible dejar que se desarrollaran los acontecimientos.

Bajo el título “La Paz Social es una responsabilidad colectiva”, el documento puntualizó que el límite del pacto democrático no se cruzó con el atentado fallido perpetrado anoche sino que “desde hace varios años, un sector minúsculo de la dirigencia política y de sus medios partidarios, viene repitiendo un discurso de odio, de negación del otro, de estigmatización, de criminalización de cualquier dirigente popular o afín al peronismo, y aún de cualquier simpatizante”. “Todos hemos visto movilizaciones donde se pasearon por las plazas más importantes de la Capital Federal bolsas mortuorias, ataúdes o guillotinas”, completó la voz de Darín al recorrer el texto.

 

 

El gabinete en pleno, gobernadores, intendentes, gremialistas y referentes de la cultura y el campo de los derechos humanos aportaban cierto volumen a una puesta en escena que tenía ausente a la singular víctima del ataque de ayer y el asedio sistemático del establishment periodístico y el Poder Judicial, aun cuando su nombre fuera motivo de banderas y cánticos incesantes en la calle. Uno de los párrafos más claros de la pieza compartida y suscripta por referentes de organismos de derechos humanos como la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sindicalistas de la CGT y la CTA y dirigentes de los movimientos sociales fue el que apuntó contra el efecto amplificador de los medios de comunicación cuando reproducen discursos agraviantes. “Nadie es individualmente responsable por las acciones de otros, pero quienes cedieron minutos de aire a los discursos de odio deberán reflexionar sobre cómo han colaborado para que lleguemos hasta esta situación”, decía.

La militancia movilizada, sin embargo, masticaba decepción. La conmoción por el ataque contra la Vicepresidenta redundó en una convocatoria gigante, después de la noche más traumática en términos políticos desde el retorno de la democracia, pero en la Plaza donde las Madres institucionalizaron su ronda y se convirtieron en emblema mundial faltó densidad oficial. “Austeridad, responsabilidad y preocupación”, fueron las palabras que eligió un militante del peronismo porteño ante el pedido de una definición sobre la ceremonia por parte de este medio, mientras que “frialdad” fue la que escogió un par suyo de una agrupación prima del anterior.

La anteúltima oración de la lectura concedió que “el pueblo argentino está conmovido, impactado por lo ocurrido, incluyendo a millones que no simpatizan con Cristina ni con el peronismo”. “En honor a todos nuestros compatriotas es que hacemos este llamamiento a la unidad nacional pero no a cualquier precio: el odio afuera”, concluyó Darín.

Más allá de la contundente muestra de compromiso que dieron los sectores populares, los testimonios recogidos en off traducían la incomodidad por un horizonte brumoso. Sin que hubiera anuncios para batallar contra la amenaza fascista en curso ni una consigna para la elaboración de una bandera colectiva en las bases de sustentación del gobierno, las nutridas columnas se desconcentraron con la honra de haber cumplido y la insatisfacción de irse sin conocer el canal que encauce la energía liberada en el activo militante.

La noticia de la repentina visita que el presidente Alberto Fernández le hiciera a la Vicepresidenta en su domicilio, pasadas las 14, había despertado suspicacias sobre un posible pronunciamiento desde la Plaza de Mayo, desbordada de manifestantes. Las especulaciones recogidas entre el Senado y la Casa Rosada iban desde la “oferta” del primer mandatario para que su compañera de fórmula hablara a la sociedad y la negativa de ella hasta la versión de que el Jefe de Estado se enteró de la disposición del escenario cuando ya lo estaban erigiendo.

No faltó mística y el consumo de choripantes marchó a tope para compadecerse con la liturgia peronista. Sin embargo, el saldo arrojó la imagen de una plaza llena que no habría dejado a los corazones contentos. “Esto me hace acordar al 27 de octubre, cuando falleció Néstor, porque se dio vuelta todo. Ahora hay que esperar”, soltó un kirchnerista fervoroso que prefirió la reserva de su nombre. Para 17 de octubre, hubiera hecho falta otra discursividad.

También podés ver...

Pedro Peretti criticó la concentración del agro en la liquidación de soja

El productor agropecuario apuntó a la medida que benefició a los grandes exportadores y señaló que son "un puñado de pools de siembra que depredan el interior profundo de la Argentina".