Otra causa vinculada a Mauricio Macri sumerge a la Corte en un escándalo

En una nueva edición del podcast Anaconda con memoria que produce La Patriada, Mariana Moyano habló con Carlos Bayarri, el expolicía que fue detenido ilegalmente y torturado a fin de incriminarlo en el secuestro extorsivo de Mauricio Macri en agosto de 1991. En su testimonio, Bayarri explica por qué esta causa vuelve a inquietar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Carlos Bayarri, condenado y luego absuelto por el secuestro de Mauricio Macri, es un ex integrante de la Policía Federal que el 18 de noviembre de 1991 fue detenido en plena vía pública, trasladado a “el Olimpo” y torturado para que se autoincriminara en el secuestro de quien más tarde fuera presidente de Boca, alcalde porteño y Presidente de la República Argentina. Algunos de los escombros del armado judicial que se constituyó para sostener la versión del secuestro más beneficiosa para el expresidente salpican a la Corte y a los camaristas Borinsky, Hornos y Geminani, al fiscal Stornelli y a Juan Bautista Mahiques.

El 25 de noviembre de 1991, tras soportar sobre su cuerpo las mismas torturas que en ese mismo lugar se aplicaban a las víctimas del terrorismo de Estado durante la dictadura, Bayarri fue trasladado ante el juez y firmó una declaración en la que se autoincriminó como miembro de “la banda de los comisarios”. En esa declaración, se hizo responsable del secuestro de Macri y de un puñado de capturas extorsivas perpetradas por miembros de la Policía Federal durante la dictadura militar.

Si bien un mes más tarde negó su declaración anterior, explicó lo sucedido y presentó las correspondientes denuncias por el secuestro y las torturas que tuvo que padecer, Roberto Bayarri pasó trece años en prisión. Las torturas que sufrió fueron probadas por los peritos de la propia Policía Federal y respaldadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en un fallo en el que condenó a la Argentina. Bayarri, tuvo que esperar hasta el 2004 para recuperar su libertad. No obstante, desde el momento de su detención, no descansa en la búsqueda de justicia.

El primer obstáculo que encontró fue el Juez Luis Zelaya, a cargo del Juzgado de Instrucción Nº13. En 1992 Bayarri, acusó ante ese tribunal al entonces subcomisario Carlos Alberto Sablich, el comisario Vicente Luis Palo y al excomisario Pablo Jacinto Gutiérrez, a quienes reconoció como sus captores y torturadores. Pero mientras Zelaya sobreseía, una y otra, y aún otra vez más a Sablich, Palo y Gutiérrez, Bayarri comenzó, desde la cárcel, a litigar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En 2001 la CIDH aceptó su petición, en 2004 la sala I de la Cámara Federal absolvió a Bayarri, respaldó las denuncias por su detención ilegal y las torturas que padeció y determinó su liberación. En tanto que en 2008, el tribunal internacional falló a favor de Bayarri contra el Estado Argentino.

Paralelamente, Bayarri litigó contra el Juez Luis Zelaya por encubrir a sus secuestradores. En esa empresa llegó dos veces a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con resultados dispares.

En diálogo con Mariana Moyano, para el podcast Anaconda con Memoria que produce La Patriada, Bayarri relató: “Zelaya fue sobreseído por la Cámara del Crimen (...). Yo seguí apelando, en algún caso los fiscales me acompañaron, en otros no, y llegué a la Corte Suprema. Previo, mientras informaba a la CIDH, se expide el procurador adjunto Casal. Él se expide, da su dictamen, de manera contundente, y me respalda en todo. La Corte Suprema, en honor a la brevedad comparte en un todo el dictamen de Casal y dispone que Zelaya debe continuar afectado a la causa. Por lo tanto tenía que ser indagado, procesado, expuesto a un nuevo juicio político, etc".

Hasta allí, es una historia más de un argentino que tiene que trepar durante años los palacios de justicia para obtener un fallo favorable del máximio tribunal. Pero la cofradía que amalgama complicidades entre los togados del poder judicial editó un nuevo capítulo.

Relata Bayarri: "El trámite ahí era muy sencillo, una vez que la Corte se expidió manda al inferior, que en ese entonces era la sala cuarta de la Cámara de Casación Federal, en ese entonces integrada por Borinsky, Gemigniani, y aunque Hornos era titular, se excusaba de intervenir, pero se encargó de que su lugar interviniera otro juez muy cuestionado: Eduardo Rafael Riggi (...). Borinsky y compañía, en lugar de darle trámite rápido y mandar a primera instancia a efectos del fallo de la Corte, duerme la causa más de dos años. Después nos llama a una audiencia. Tanto el fiscal de casación como mi abogado interpusimos recursos, porque eso no podía ser, pero se llevó a cabo la audiencia y después de mucho tiempo decidieron sobreseer a Zelaya nuevamente. De esta manera revocaron un fallo de la Corte Suprema".

Tras este insólito falló de un tribunal inferior que contradice directamente un fallo de la Corte Suprema, el expolicía que pasó injustamente preso 13 años de su vida relata: “Nosotros recusamos a esa sala de casación, decidieron no apartarse, y acudimos con un recurso extraordinario a la Corte Suprema, y la Corte hizo caso omiso, de esta manera, la Corte convalidó un fallo de un tribunal inferior que revocaba un dictamen anterior. Como nosotros informamos todo a la CIDH, el tribunal internacional fijó un plazo al Estado Argentino para que informe sobre todas las anormalidades comprendidas en el expediente judicial”. Para Bayarri, esta decisión de la Corte es una causal de juicio político.

Fuente: "Anaconda con Memoria", La Patriada Producciones

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