Nuevo paradigma de seguridad después del atentado

Cautela y preocupación en Casa Rosada para pensar el resguardo de dirigentes y funcionarios tras el ataque a Cristina Kirchner. | Por Fabián Waldman

En el Gobierno nacional todavía dura el estupor y la conmoción producida por el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. En este sentido, la descripción es la de un hecho que sigue generando conmoción y del que, al decir de fuentes consultadas para este artículo, “todavía no sabemos las consecuencias”. Históricamente solo es comparable con el intento de asesinato de Lisandro de la Torre, que terminó con la vida del diputado Enzo Bordabehere en 1935.

Para el Poder Ejecutivo, falta mucho camino para ver cómo evoluciona la situación. Pero lo que sostienen cerca del presidente Alberto Fernández es que estas acciones “terminan generando efecto espejo”. El temor a que se repita el caso de la Vicepresidenta sobre cualquier otro dirigente político importante circula y ponen el foco no solo en los propios. También sobre los opositores, que pueden caer víctimas de acciones similares.

Hay que mejorar los sistemas de seguridad de Alberto, de Cristina, Sergio”, advierte un funcionario, y más de uno recuerda que Mauricio Macri caminaba por el conurbano la semana pasada. Los recuerdos de acciones de esta envergadura contra líderes que cambiaron de cuajo sus maneras de relacionarse con sus seguidores son varios, comentan desde Balcarce 50. “A Juan Pablo II lo balearon y el tipo nunca más se bajó del Papa móvil y, desde allí, siempre los actos los hizo con vidrios blindados”, rememora el interlocutor. El flamante presidente colombiano Gustavo Petro realizó toda su campaña electoral con un chaleco antibalas, comenta este conceder del paño. Para los dirigentes nacionales, esto es sumamente extraño y no es habitual, porque en estas latitudes los líderes acostumbran bañarse de popularidad entre los militantes, salirse del protocolo, recorrer junto a las vallas una obra recién inaugurada y tomarse fotos con los vecinos. El mismo Fernández muchas veces es el que toma la selfie con el teléfono de aquellos que se acercan a saludarlo.

Este miembro del Ejecutivo relata que estuvo con los eurodiputados que visitaron a Alberto y Cristina la semana pasada. El español que formaba parte de la comitiva le relató que la existencia de la ETA y sus atentados, en los cuales asesinaron a tantos dirigentes de un lado y del otro, los obligaron a tener políticas de seguridad. También la posibilidad de que se repita este suceso implica estar muy atentos ahora.

¿Puede actuar la Agencia Federal de Inteligencia (AFI)?, consultó La Patriada. La respuesta fue un planteo acerca de la extrañeza del funcionamiento en el sistema argentino. Y allí apuntó que la AFI no puede ser auxiliar de la Justicia. La única que puede tener acceso a los expedientes en un trámite normal es la Policía Federal.

Ayer la jueza María Capuchetti dictó el secreto de sumario para el caso caratulado como “tentativa de homicidio calificado”. La Policía Federal ha sido una de las fuerzas cuestionadas luego del incidente del jueves. A pesar de ello, el titular de la cartera de Seguridad, Aníbal Fernández, defendió el accionar de los responsables de la custodia de la titular del Senado.

Ese será un cambio que tendrá que haber en la dirigencia política argentina, señalan desde Gobierno, y lo ven como un punto muy serio. Acerca de la cuestión del odio, estiman que eso puede resolverse con un mayor grado de concordia política, pero en el medio debería tratarse de resolver lo otro, la seguridad de las personas. “Hasta Cristina tuvo que aceptar por primera vez una cantidad de resguardos importantes. No se sabe dónde estuvo este fin de semana y aceptó el auto blindado ofrecido por Alberto”, precisan a este medio.

Previamente a la reunión del Gabinete nacional del viernes pasado, el ministro de Seguridad estuvo en el despacho del ministro coordinador, Juan Manzur. Uno de los motivos, según una fuente, fue revisar la seguridad de algunos funcionarios. Entre ellos, los propios interlocutores y Wado De Pedro. La incorporación de uno o dos custodios más dentro del vehículo y otro auto adelante del oficial será la manera de llevarlo a la práctica.

¿Aceptarán los funcionarios y dirigentes de todos los sectores cambiar sus costumbres diarias para resguardarse? Desde el Ministerio del Interior comentaron a La Patriada que De Pedro realiza habitualmente tareas domésticas en su casa. “No le gusta caer en un lugar con veinte personas”, acotaron. Lo propio acontece con Manzur, quien prefiere no hacer olas cuando se desplaza y realiza actividades. “En Tucumán se mueve solo todo el tiempo”, acotan.

Será difícil que las costumbres argentinas puedan resetearse y cambiar de un día para otro. Por lo pronto, el Presidente tenía agendada una visita a la Universidad de La Matanza ayer. Desde Casa Rosada hicieron saber que no veían con buenos ojos, en este momento, hacer ese recorrido.

Jorge Capitanich, entrevistado por La Patriada, indicó que le “resulta antipática la posibilidad de tener gente que lo siga a todos lados”. “Me cuesta mucho pensar en eso, manejo personalmente mi auto, (pero) es un escenario diferente y es un punto de inflexión de nuestra historia reciente”, asumió. Además, para el gobernador del Chaco los actos que se hagan deberán ser motivo de análisis, con la prevención de las fuerzas de seguridad. “Este ha sido un hecho inédito que traza una línea de referencia”, culminó.

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