Misceláneas políticas en plena zozobra

La apelación del oficialismo a un gran acuerdo con la oposición parece caer en saco roto. Está por verse la respuesta del empresariado al destino nacional que le convida estratégicamente el Gobierno. | Por Fabián Waldman

“La que quiere soltar a los presos no es el kirchnerismo, sino la Justicia”, se sinceró un miembro del gobierno porteño con La Patriada hace unos días. Esto aconteció luego de declaraciones que sostienen en público Horacio Rodríguez Larreta, Felipe Miguel, Marcelo D’Alessandro y Jorge Macri señalando al gobierno nacional como autor de estas medidas. Y agregaba a modo de justificación: “Garrigós nos recomendó tener menos gente en las cárceles”. María Laura Garrigós es la interventora del Servicio Penitenciario Federal y su visión de la justicia difiere sustancialmente de la mirada del PRO hacia la sociedad.

Sin embargo, como telón de fondo persiste la impugnación contra la fracción que lidera la vicepresidenta Cristina Kirchner. “El próximo gobierno de la Argentina tiene que ser un gobierno de coalición que consensúe y apoye un plan y una visión de país. Pero sin el kirchnerismo ni la izquierda”, sostuvo el alcalde porteño en la cumbre de Amchan el 10 de mayo pasado.

Mientras estas frases de confrontación se disparan desde el Ejecutivo porteño hacia el Gobierno nacional, desde la Cámara de Diputados tampoco llegan palabras de conciliación muy alentadoras. En el bloque de la UCR confirman a este medio que el segundo semestre será similar al primero, con poca actividad parlamentaria. Inclusive, aseguran, la Ley de Alquileres no tiene consenso para ser tratada y no tienen nada previsto tampoco, aunque llegó de la mano de la unidad de los bloques opositores. Traducido: no habrá colaboración ni diálogo posible con Juntos por el Cambio para llevar adelante iniciativas del oficialismo y se opondrán a cualquier medida que intente paliar la delicada situación económica.

 

Para bailar un tango se necesitan dos

El presidente Alberto Fernández anteayer, como la vicepresidenta Cristina Kirchner el viernes y el ministro del Interior, Wado De Pedro, les hablaron a los principales empresarios del país.

El titular de la cartera política lo hizo el jueves pasado en un almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), cuyo presidente es Daniel Funes de Rioja, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA). Allí destacó la necesidad de ir por un gran acuerdo nacional, al que invitó a todos los sectores involucrados. Señaló: “ese consenso acerca de nuestra matriz productiva y de cómo nos insertamos en el mundo tiene que ser una de las políticas que no se pueda cambiar”. Y les dijo a los empresarios: “ustedes, los que arriesgan e invierten, son los verdaderos protagonistas de las inversiones que hacen falta”.

A diferencia del Jefe de Gobierno porteño, que no incluye al oficialismo en la discusión del futuro, indicó: “yo sí quiero que Cambiemos participe de la discusión de qué modelo de país vamos a consensuar”.

Por su parte, la Vicepresidenta rescató durante su intervención en el Calafate la necesidad de arribar a un acuerdo para solucionar los problemas. “Hay que llegar a un punto en común”, enfatizó. Para ella, el nudo gordiano de la política económica es el bimotenarismo.  Y rescató la perspectiva de la UIA en su Libro Blanco, donde señalan que los records de producción (2011), trabajo registrado (2012), cantidad de empresas (2008) y máxima inversión (2013) se dieron durante sus gobiernos.

El Presidente, en cambio, marcó un tono más fuerte y confrontativo en sus palabras desde Tucumán. Sin hacer nombres, acusó “una embestida de los grupos concentrados poderosos que quieren quedarse con toda la renta, que quieren provocar una devaluación y maximizar sus ganancias con la codicia de siempre”, y agregó: “buscan vernos desunidos, que se generen enfrentamientos. Porque es en ese clima de desánimo, de violencia, de incertidumbre, donde ellos ganan millones”.

El talón de Aquiles de la economía siempre ha sido la imposible conformación de un empresariado que mire más hacia adentro que hacia afuera. La burguesía nacional que reinvierta sus utilidades y no aquella que la fugue y saque de circulación, poniéndola bajo el colchón o en paraísos fiscales.

Ante esta evidencia, pareciera que desde el kirchnerismo miran otros horizontes. Hay una aproximación a lo posible y no a lo deseado y no alcanzado hasta hoy. Ese sería el tesoro al final del arco iris que, apuntalado por el Estado, puede generar compañías que sostengan el empleo, la producción y el desarrollo nacional.

Mientras Cristina y Wado de Pedro tienden puentes hacia el sector más concentrado de la economía, el Presidente les atribuyó a esos actores la responsabilidad del ataque especulativo contra los sectores más desprotegidos y un gobierno popular. ¿Policía bueno y policía malo? El jefe de Estado pasó factura por una semana difícil para la economía local, mientras que la Vicepresidenta y el ministro pusieron su foco un poco más adelante, una mirada estratégica. Se pueden sostener los dos discursos al mismo tiempo. Dependerá de las acciones que implemente a partir de ahora la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, y el espacio y libertad con que se pueda desenvolver.

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