María José Pizarro: «El uribismo está asustado ante la posibilidad de perder el poder»

A días de las elecciones en Colombia la senadora electa María José Pizarro aseguró en diálogo con FM La Patriada que "el partido de gobierno se encuentra muy a la defensiva" y "agresivo" ante la posiblidad de perder el poder frente al candidato de izquierda Gustavo Petro. | Por Augusto Taglioni.

Colombia vota en un proceso electoral clave que tiene al candidato de izquierda, Gustavo Petro, como favorito. Enfrente tiene a toda la maquinaria del uribismo detrás de Federico “Fico” Gutiérrez y un inesperado ascenso del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, con un discurso antipolítica que lo ubica cerca de la segunda vuelta. 

El petrismo viene de un mes intenso en donde tuvo que suspender una gira por el “Eje cafetero” ante la posibilidad de un atentado contra su vida que lo obligó a reforzar su seguridad en un clima enrarecido.

En ese marco, FM La Patriada dialogó con la senadora electa y actual legisladora ante la Cámara de Representantes colombiana, María José Pizarro, quien se mostró confiada en ganar en primera vuelta y planteó la necesidad de “derrotar al uribismo y su hegemonía” para iniciar un proceso de cambios.

Pizarro también es militante de los derechos humanos e hija de Carlos Pizarro, el último comandante de la guerrilla M-19 que fue asesinado en 1990, 45 días después de haber firmado la paz con el entonces presidente Virgilio Barco, y un mes antes de las elecciones que lo tenían muy bien posicionado. Por eso, la congresista dice que “en Colombia asesinaron a personas por defender ideas” y pide “materializar la paz” para terminar con el paramilitarismo.

¿Cómo están encarando los días previos de la elección? 

Son días un poco convulsos en el país, no solamente por el clima enrarecido con la posibilidad de una suspensión de las elecciones por parte del Registrador Nacional, lo que pasó hace una semana con el alcalde de Medellin, las condiciones de seguridad no solo de los candidatos Gustavo Petro y Marcia Francia sino también en general del país. Por eso, estamos ante un clima enrarecido con un partido de gobierno muy a la defensiva, agresivo y la remontada de una de las candidaturas que no veíamos venir en el panorama general. Estamos en un momento muy movido pero nosotros en Colombia estamos acostumbramos a este clima. Nosotros tenemos que poder mantenernos en el barco para llegar a buen puerto. 

En este mes vimos como Petro tuvo que suspender una gira por un supuesto atentado que se estaba organizando, el cruce con el Jefe de las Fuerzas Armadas y la suspensión del alcalde de Medellín por sugerir un apoyo a su candidatura. ¿Se está generando un clima anti Petro?

Sí, el clima está así hace varios años, al menos desde la contienda electoral de 2018 que se ha venido generando un clima anti Petro que ha fracasado porque al contrario de disminuir en las encuestas, ha estado subiendo y de manera rápida y acertada. Nos hablaban de un techo que era imposible de romper y que finalmente se ha roto y existe una posibilidad de ganar en primera vuelta, y eso los asusta mucho más. 

En ese coletazo y esa desesperación hay mucha torpeza, por un lado, el Comandante General de las Fuerzas Armadas expresando en contra de la campaña de Petro, lo cual está prohibido por ley. Lo mismo el presidente Iván Duque que en sus intervenciones han habido al menos 200 referencias a las propuestas de Petro, que también está prohibido. 

Hemos visto todo tipo de artimañas por tergiversar la campaña presidencial que se suman a las condiciones de seguridad. Para nosotros no es raro ver un candidato presidencial con chaleco antibalas, nosotros mismos como parlamentarios tenemos, las condiciones del país son muy complejas. 

En el cierre de campaña en Bogotá vimos no sólo a Petro con chaleco sino también una tarima anti balas por las constantes amenazas de atentado. Lo mismo con los intentos de la policía de controlar todos los aspectos del evento. En definitiva lo que vemos es un uribismo asustado, una clase tradicional en pánico ante la posibilidad real de perder el poder. Usan las instituciones públicas en contra de la candidatura y ahí es que nosotros vemos con muchísima alerta lo que podría suceder de cara a crear un clima adverso que justifique la suspensión de las elecciones.

Duque confirmó que se realizarán. ¿Crees que igual pueden usar esa carta?

Es nuestro deber denunciar cualquier situación irregular o tentativa de boicotear el proceso electoral. Quienes deben dar las garantías son Duque y los entes de control del Gobierno. Nosotros tenemos que actuar con responsabilidad y denunciar cualquier situación anómala porque es un momento complejo y hay que actuar con rapidez e inteligencia ante las situaciones y las misiones electorales. 

En el balotaje de 2018 ya era inédito que un candidato de izquierda llegara a esa instancia y se hablaba de riesgos y temores. Ahora pasa lo mismo, tal vez potenciado porque efectivamente Petro puede ganar. ¿Cuánto puede condicionar ese temor a la izquierda a un gobierno de Petro?

Evidentemente van a estar esos condicionamientos. Nosotros estamos teniendo reuniones con todos los gremios empresariales de nuestro país y distintos poderes económicos, conversaciones fructíferas con empresas internacionales con sede en Colombia y poco a poco se han ido tranquilizando. 

Por ese lado, podemos estar tranquilos, el problema son los poderes políticos y su alianza con ciertos sectores o clanes políticos familiares en los territorios. La situación no es de cara al empresariado sino la forma en la que se ha estructurado el poder en Colombia. Ese es el reto a enfrentar, y hablamos de reto porque estamos en una campaña que pretende ser ganadora y por lo tanto tenemos que actuar con la certeza de que el camino recorrido es un camino en donde no solo nos encontramos con la mayoría de los colombianos y colombianas sino también con nuestro trabajo en el Congreso que genera tranquilidad en sectores sociales dentro del país, sobre todo pequeñas y medianas empresas. 

Colombia llega a esta elección luego de dos estallidos sociales: noviembre de 2019 y abril de 2021. Un escenario parecido al de Chile. ¿Cómo creen que puede convivir la agenda social expresada en las calles con las dificultades propias de gobernar?

Yo creo que vamos a estar en un gobierno que va  tener que ser cuidado, protegido y el ejercicio del poder no va a ser fácil, sobre todo cuando nunca en la historia del país fue gobernado por la izquierda. En el caso de Chile habían tenido a Michelle Bachelet y hubo un tránsito democrático, aquí la historia es diferente.

Por un lado está el reto de satisfacer algunas de esas grandes demandas que expresó la ciudadanía en las calles en pleno tercer pico de la pandemia en abril del año pasado, pero también gobernar para otros sectores que no nos acompañan o si nos acompañan tienen sus prevenciones en relación con un gobierno progresista. Ese es el reto, no podemos dejar de cumplir y la gente tiene que entender que es un proceso que arranca y si hacemos las cosas bien tendremos otros nombres para el 2026 y sino, habrá alternancia como en todas las democracias. Es hora que Colombia recorra ese camino democrático, pasó en Argentina, puede suceder en Brasil y otras latitudes. Tenemos derecho a gobernar Colombia y de jugar con las reglas democráticas.

¿Cuál es la medida más importante de la agenda de la calle?

La agenda juvenil y social no puede quedar afuera pero nuestras propuestas recogen las exigencias de las calles, ya sea superar las brechas de desigualdad, alcanzar la paz, construir un país para las juventudes, proteger las riquezas ambientales, un país para las mujeres. Todo esto es medular en la agenda que le presentamos al país y por eso las mayorías están manifestándose a favor nuestro. Esa no es una preocupación, lo que preocupa es que haya tanto anhelo de cambio que no se puedan materializar todas las expectativas que tiene la gente. Si actuamos con inteligencia sabremos explicarle a la gente en que no se puede avanzar, pero hay retos que tenemos que avanzar sí o sí. 

Las elecciones legislativas de marzo dejaron un panorama repartido y sin mayorías. ¿Qué Congreso imaginas?

Yo lo dije desde el primer momento de funcionamiento del Congreso que está en curso y en el que estoy, que ojalá se equilibraran las fuerzas, es decir, democratizar el poder legislativo. Lo que tenemos hoy es una aplanadora del partido de gobierno en donde no hay debate. Ahora deberá primar el debate sobre cada una de las propuestas, vuelven las ideas al congreso y eso es potente. No creo en las hegemonías, el debate debe ser sobre las ideas y eso en un país como el nuestro es importante porque aquí se asesinó a la gente por sus ideas. 

Mencionaste el inesperado creciente del alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernandez en las encuestas. ¿A qué se debe ese crecimiento? ¿Les conviene un mano a mano con él o con “Fico” Gutiérrez?

Lo que nos viene y le conviene al país es que ganemos en primera vuelta. Ese es el escenario al que apostamos. Por supuesto que en un escenario de segunda vuelta, tendremos que enfocarnos en derrotar al que esté y sería para nosotros más favorable que sea el candidato de la derecha, “Fico” Gutiérrez. Igualmente, ambos son preocupantes porque el señor Hernandez tiene propuestas muy traída de los cabellos, saca un as de la manga buscando decir al país lo que quiere oír sin que detrás de ella exista ninguna rigurosidad ni técnica de conocimiento del Estado. Entonces, yo no sé cuál de las dos figuras es más peligrosa. Nosotros trabajaremos duro para ganar en primera. 

El uribismo tuvo que bajar su candidato para apoyar a Gutierrez. Ahora su candidato podría quedar fuera de la segunda vuelta. ¿Se puede decir que el uribismo está muerto en términos de alternativa?

El gran reto que tiene la sociedad colombiana que irá a las urnas es derrotar al uribismo y su hegemonía que tanto daño le ha hecho al país. Sus gestiones han sido dolorosas y sanguinarias y por lo tanto si Colombia quiere un nuevo rumbo tiene que cambiar de gobierno y sacar al uribismo. 

¿Qué hay que hacer para que no haya más paramilitarismo?

Hay dos caminos. Materializar la paz, y para eso los grupos neoparamilitares tienen que ser sometidos a la justicia de manera colectiva y poder avanzar en un modelo de lucha contra las drogas diferente porque el que tenemos fracasó y el narcotráfico ha sido la gasolina para la guerra en nuestro país. 

¿Qué relación piensan con la región?

La relación de hermanos que no hemos podido constituir en tantos años. En los momentos de unidad de Latinoamérica éramos una isla. Somos una gran patria de hermanos y hermanas, tenemos que ser parte del continente y ese es el anhelo de cualquier gobierno progresista.

¿Los entusiasma la posible vuelta de Lula y gobiernos ideológicamente afines como Argentina y Chile?

Claro, es emocionante. Mientras América Latina se integraba a nosotros nos aniquilaban. Hoy sería la posibilidad de mostrar el rostro de nuestro progresismo basados en la agenda ambiental.

Colombia es un aliado estratégico de Estados Unidos y Petro siempre ha sido crítico, sobre todo de la condición de miembro extra-OTAN. ¿Qué relación imaginan?

Estados Unidos no es el mismo que el de hace una o dos décadas, es más, yo diría que no es el mismo que hace 5 años. Nosotros estamos obligados a entendernos porque tenemos un problema en común como es el narcortráfico, junto con Mexico o países en tránsito como Argentina o Brasil. El narcotráfico nos dejó la violencia, por lo tanto hay que construir una forma conjunta en la región y con EEUU para lograr un modelo de distinto en esa lucha.

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