Macron vs Le Pen: la batalla final en Francia

Emmanuel Macron y Marine Le Pen reeditarán la pelea de 2017 en Francia. En ese momento, Macron pudo construir una narrativa que le permitió concentrar la histórica tradición anti-fascista contra la candidata de la ultraderecha y ganar por amplio margen en el balotaje. | Por Augusto Taglioni.

Ahora el panorama es diferente. Macron carga con 5 años de gestión y para algunos sectores del electorado tiene el “boleto picado”. Por eso, la intención de generar un “cordón sanitario” contra Le Pen, podría quedar en saco roto. Esto se produce por varios motivos: Macron no resolvió los problemas económicos y sociales que los franceses expresaron en las urnas y su adversaria dio un giro notable para seducir a votantes de izquierda.

El giro a la izquierda es prácticamente una obligación tras el 22 por ciento que logró Jean Luc Melenchon. Ese voto es el que puede inclinar la balanza en un escenario abierto y es donde Macron debe hacer el mayor esfuerzo. Según una reciente encuesta, sólo el 34 por ciento votaría por el Presidente, mientras que el resto se repartirían entre Le Pen y la abstención.

La líder de la ultraderecha lo sabe y por eso dejó de lado el discurso anti-inmigrantes y de seguridad para enfocarse en los aspectos sociales que les interesan a esa parte del electorado. En ese marco, propone un gobierno de “concertación nacional” con políticos de izquierda, impuestos a las grandes petroleras y grupos empresarios para hacer frente a la crisis generada por la guerra y recuperar el poder adquisitivo de los franceses.

Además, en caso de ser electa, sacará a Francia de la OTAN, reconocerá el Estado de Palestina, promete defender los derechos LGBY frente al “islamismo radical” y ayudar a las personas con discapacidad.

Lo que cambia respecto de 2017 no es sólo la moderación de Le Pen sino también la idea, que habrá que ver si termina siendo exitosa, de polarizar con Macron en términos de “casta. La coincidencia entre los votantes de Le Pen con los de Melenchon es la mirada sobre el actual gobierno: Macron es el poder y representa a los poderosos. Ese clivaje es lo que podría favorecer a la ultraderecha maquillada que viene creciendo de manera sostenida hace diez años en materia de intención de voto.

Pensando en el futuro, si Macron reelige y ante la imposibilidad de ir por otro mandato, lo que genera incertidumbre el sistema político en su conjunto. Macron no tiene un partido sólido y es difícil saber si con su salida puede quedar un sucesor. Esto se agrava con el otro dato notable de la elección fue la confirmación de que los partidos tradicionales, la centroizquierda del Partido Socialista y la centroderecha de Los Republicanos, quedaron reducidos a su mínima expresión.

La guerra es un actor omnipresente del proceso electoral. Macron fracasó como mediador y eso puede ser uno de las razones por las que su victoria no puede ser asegurada. El futuro de Francia define buena parte del futuro de Europa en medio de una guerra que cada se aleja de su finalización.

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