Lula, la moneda única y la intención de Brasil de volver a liderar Sudamérica

La ausencia de liderazgos, el contexto inflacionario y la falta absoluta de una política de integración regional claman por el retorno de un Brasil con vocación de liderazgo. | Por Augusto Taglioini.

Lula sacó de la galera una vieja iniciativa: la moneda única sudamericana. Lo hizo en un acto con el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), uno de sus aliados más de izquierda en donde una medida “anti-dólar” es recibida como la más maravillosa música para los oídos de los presentes. 

El expresidente juega a dos puntas para mantener el amplísimo frente que está construyendo para ganar las elecciones de octubre. Por un lado, acuerda con la centroderecha y busca seducir a empresarios paseando con Geraldo Alckmin y por el otro, contiene a los aliados más radicalizados.

El problema para Lula es que desde el anuncio de la fórmula con su ex adversario, dejó de crecer en las encuestas. Además, un dato que preocupa: la duda de la candidatura de Sergio Moro hace crecer a Bolsonaro. El triunfalismo se fue desvaneciendo y ahora se busca revisar la narrativa de campaña.

Algo de esto hay detrás de la idea de la moneda única. Se trata de una propuesta del 2007 que venía de la mano de la creación del Banco del Sur bajo la esfera de la Unasur. Nada prosperó, en parte, porque Brasil decidió frenarlo. “Brasil frena todo aquello que no puede controlar”, dijo alguien que conoce de cerca a los vecinos.

¿Qué cambió ahora? ¿Hay garantías de controlar y ser motor de la recuperación regional? Se puede suponer que sí. La ausencia de liderazgos, el contexto inflacionario y la falta absoluta de una política de integración regional claman por el retorno de un Brasil con vocación de liderar, y dentro de las opciones que se juegan en las próximas elecciones el único que tiene esa voluntad es Lula.

Entonces, lo que queda de manifiesto es que un nuevo gobierno de Lula tendrá a la región como prioridad. Eso es una buena noticia para el Mercosur y especialmente para Argentina o, para ser más precisos, para Alberto Fernández.

El tema con esta propuesta de creación de la “Sur” es la implementación práctica y el tiempo que esto requiere. Un cambio de moneda no se puede dar de un día para el otro y necesita de una transición que podría llevar muchos años.

Además, depende de factores externos como la predisposición de China de tener una pauta arancelaria conjunta y sin el visto bueno de Pekín, difícilmente el resto de la región se suba. ¿Puede haber una unión monetaria del Mercosur? Debería poder consolidar el intercambio en monedas nacionales, algo que no pudo concretarse en los tiempos de la ola progresista y el regionalismo autónomo.

El espejo al que mira Lula para pensar “el Sur” es el Euro. La idea del Banco Central Sudamericano emula al Europeo y esto tiene algunas desventajas. El sistema de integración europeo logró fortalecer a Europa como bloque en el contexto internacional pero le saca soberanía monetaria y financiera a los países miembros, lo que agudiza la brecha entre países potencias como Alemania y Francia y los periféricos como Grecia.

Trasladar esa realidad a la región, supone que una medida de este estilo fortalece la hegemonía brasileña en detrimento de las economías más chicas. Lo que queda claro es que Lula busca recuperar lo que Bolsonaro descuidó, el liderazgo de Brasil de su zona de influencia.  Como sea, una decisión de este calibre es una política de estado y como tal, debe abordarse seriamente, sin apuros coyunturales y excediendo las simpatías partidarias de cada país.

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