Lula asumió la presidencia de Brasil: «Democracia para siempre»

En el acto de investidura de su tercer mandato, Luis Inácio 'Lula' da Silva prometió reconstruir el país tras el "proceso de destrucción" ejecutado por Bolsonaro.

Lula da Silva asumió ayer por tercera vez la presidencia de Brasil y en su discurso de investidura aseguró que se propone «reconstruir el país» tras el «proceso de destrucción nacional» que ejecutó Jair Bolsonaro. Además defendió a la democracia como la gran victoriosa en las elecciones y ejecutó una serie de decretos para establecer cambios en cuestiones de fondo iniciadas por su antecesor.

Luis Inácio Lula da Silva recibió la banda presidencial de manos de una mujer cartonera y rodeado por representantes de etnias y minorías sociales porque Bolsonaro abandonó el país para no entregarle en persona los atributos del mando y el vicepresidente saliente Hamilton Mourao se negó a suplirlo.

En las escalinatas de acceso al presidencial Palacio del Planalto, el líder del Partido de los Trabajadores de Brasil enfatizó que su prioridad en política externa será Latinoamérica, el Mercosur, la Unasur, los Brics y una relación «activa y altiva» con sus principales socios comerciales extrarregionales, como China, Estados Unidos y la Unión Europea.

«Voy a gobernar para 215 millones de brasileños y brasileñas», afirmó Lula y garantizó ante los 40 mil manifestantes que su gestión deberá «reconstruir el país» tras el «proceso de destrucción nacional» que ejecutó su antecesor.

Lula y su esposa Rosângela ‘Janja’ da Silva

En el discurso en la Cámara de Diputados ante la Asamblea Legislativa e invitados extranjeros, entre ellos el presidente argentino, Alberto Fernández, Lula se lamentó por la destrucción de las políticas públicas y sobre todo por el modelo económico aplicado por Bolsonaro, que produjo el «retorno del hambre» en el pueblo brasileño.

«Dilapidaron empresas estatales y bancos públicos; se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del país fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas públicas. Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileño, de reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos«, confirmó el flamante presidente.

«Tener que repetir hoy este compromiso ante el avance de la miseria y el retorno del hambre que habíamos superado es el síntoma más grave de la devastación que se impuso al país en los últimos años», agregó.

En tanto, llamó a «luchar con todas las fuerzas contra todo lo que hace tan desigual a Brasil» y planteó: «Debemos formar un frente amplio que involucre a toda la sociedad en la lucha contra la desigualdad».

Por otra parte, Lula sostuvo que la campaña electoral mostró dos proyectos de país y un contraste entre democracia y dictadura y recordó el clima político de la segunda mitad de los años ochenta tras el fin de la dictadura.

«Bajo los vientos de la redemocratización, dijimos: ¡Dictadura Nunca Más! Hoy, después del terrible desafío que hemos superado, debemos decir: ¡Democracia para Siempre!«, enfatizó el mandatario.

Reunión con Alberto

El presidente Alberto Fernández, quien mantendrá hoy una reunión bilateral con su par de Brasil en la cancillería de ese país, sostuvo que «Lula es un hombre de una enorme experiencia, elegido por tercera vez presidente; Lula es casi el Perón brasileño, Perón fue el único votado tres veces presidente» en la región.


Por su parte, el canciller argentino Santiago Cafiero, que forma parte de la comitiva, había informado este domingo que el 24 de enero se realizará en Argentina la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), de la cual Fernández ejerce la presidencia pro témpore, y que Lula «quiso que ese sea su primer viaje internacional».

Cafiero expresó que ambos Jefes de Estado consolidarán su liderazgo en la región y resaltó sus roles «para la integración latinoamericana, con respecto a resolver las brechas de desigualdad», no sólo entre Argentina y Brasil sino «hacia toda la región».

Decretazos

En su primera jornada como mandatario del Brasil, Lula da Silva firmó una serie de decretos para detener desde el inicio de su gestión las políticas públicas con la marca del expresidente Bolsonaro, entre los cuales la suspensión de la política de flexibilización para la adquisición de armas y el inmediato retiro del programa de privatizaciones de la petrolera Petrobras y la de logística Correios y la Empresa Brasileña de Comunicación (EBC), la red de medios públicos.

También se restableció el Fondo Amazonia, una caja de donaciones internacionales comandada por Noruega y Alemania que había sido despreciada por el gobierno de Bolsonaro destinada al desarrollo productivo de las comunidades amazónicas.

El principal decreto de Lula fue el que suspendió el registro de nuevas armas para que adquieran los civiles, desautorizó la apertura de nuevos clubes de tiro hasta nueva reglamentación y redujo de seis a tres el número de armas que puede tener un civil en su casa.

Lula Da Silva con miembros de su gabinete

Lula además rubricó la reglamentación para pagar 120 dólares del plan social Bolsa Familia con adicional de 30 dólares por hijo a cada trabajador sin ingresos registrados, en el marco de una enmienda constitucional que logró aprobar antes de su asunción con acuerdo del Congreso.

Además de poner en funciones al gabinete, Lula consignó la normativa que derriba los decretos con secretos de cien años que había dictado Bolsonaro sobre varios temas, entre ellas su libreta de vacunación y las visitas al Palacio del Planalto y el Palacio de la Alvorada (residencia oficial).

 

Fuente: Agencia Télam

 

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