Los discípulos de Stanley

Tres jueces que articulan la persecución contra la vicepresidenta Cristina Kirchner participaron anoche de una charla sobre “ciberdelito” en la Embajada norteamericana en Buenos Aires. | Por Pablo Dipierri

Los jueces Mariano Borinsky, Diego Barroetaveña y Carlos Mahiques participaron ayer de una charla sobre ciberdelito en la Embajada norteamericana en Buenos Aires, según fuentes del Poder Judicial. La visita a la sucursal de la administración estadounidense en Argentina se produjo en pleno recrudecimiento de la persecución contra la vicepresidenta Cristina Kirchner.

La foto que ilustra esta nota fue tomada anoche, mientras las bases de sustentación kirchneristas se autoconvocaban reivindicando a la titular del Senado en distintos puntos del territorio nacional. La ceremonia fue organizada por la Embajada y la Asociación de Magistrados. “Promiscuidad”, fue el epíteto que utilizó una fuente de Comodoro Py en diálogo con este cronista.

Borinsky es el presidente de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal, tribunal sobre el cual recaería cualquier apelación de las defensas de los acusados en la causa por la obra pública en la provincia de Santa Cruz. Pero, además, es uno de los conspicuos compañeros de paddle del ex presidente Mauricio Macri, con quien se sospechó que departía a paletazos sobre la suerte judicial de la líder del Frente de Todos y los ex funcionarios kirchneristas porque los expedientes sufrían novedades después de cada visita del magistrado a la Residencia de Olivos.

La Patriada trató de contactarlo insistentemente pero no atendió su teléfono ni respondió a los mensajes que se le dejaron.

A su vez, Barroetaveña integra la Sala I de la misma cámara y le ha tocado fallar en casos calientes como el de “Dólar Futuro” o el Memorándum de Entendimiento con Irán por el atentado a la AMIA. Asimos, fue tesorero de la Asociación de Magistrados y es dirigente de la lista Bordó dentro de esa corporación.

La familia Mahiques, por otra parte, podría ser acreedora del mote de “dinastía”. Nacido el 1 de noviembre de 1951, Carlos Alberto ingresó al Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires en 1976. Cuando María Eugenia Vidal asumió como gobernadora, el abogado tomó licencia como magistrado y se convirtió en su primer ministro de Justicia. Sin embargo, movió sus hilos y, con el apoyo del macrismo, migró al fuero federal con el voto de los consejeros de la Magistratura que respondían a Cambiemos. Hoy ocupa la Sala II de la Cámara de Casación Penal.

Ignacio Mahiques, hijo de Carlos, fue designado en 2016 para colaborar con el fiscal Gerardo Pollicita, tras la reapertura de la Causa Vialidad –a pesar de haber sido cosa juzgada- para ir contra la por entonces ex Presidenta y el armado de la investigación conocida como “Hotesur”, con el propósito de involucrar también al diputado Máximo Kircher y su hermana, Florencia Kirchner.

En tanto, Juan Bautista Mahiques, hermano de Ignacio, se autopercibe como abogado y docente UBA/UCA y, en su usuario de Twitter, se define como “socio refundador de San Lorenzo”. Sin embargo, fue representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura y es titular del Ministerio Público Fiscal porteño. La jueza Ana María Figueroa denunció sus aprietes para que fallara de forma complaciente con el macrismo en la causa del Memorándum de Entendimiento con Irán por el atentado a la AMIA.

El despliegue de Stanley

Desde la Embajada estadounidense dijeron a La Patriada que no se realizaban comunicados de prensa para cada actividad y que la cuenta de Twitter tenía más flujo informativo. Al cierre de este artículo, no había registros de la exposición sobre ciberdelito en el edificio sito en Avenida Colombia al 4300, en Capital Federal, a través de las redes sociales pero sí un retuit de la visita del embajador Marc Stanley a la Fundación Libertad en Rosario, en la provincia de Santa Fe, donde también hubo paneles con títulos como “Bloquear es delito”. Habrá que entender que, lejos del sitio comercial dispuesto por Estados Unidos contra Cuba, ese verbo en infinitivo alude a la acción de evitar que un usuario de plataformas virtuales pueda visualizar a otro.

Uno de los referentes de esa “asociación del tercer sector” es Garret Edwards, asiduo entrevistado en CNN en Español. Entre los últimos flyers que posteó la Fundación en sus redes, está el de la foto del interlocutor periodístico y un textual en el que cifra la herramienta del indulto como “traición a la patria”. La nota la concedió ayer, luego del debate periodístico sobre la posibilidad de que el presidente Alberto Fernández otorgara o no ese perdón a la Vicepresidenta ante la falta de garantías jurídicas bajo el imperio del actual estado de excepción que propicia el Poder Judicial.

Entre los mensajes de la misma fundación, pueden encontrarse dos tuits celebrando la presencia de los diputados de Juntos por el Cambio Martín Tetaz, Luciano Laspina y Ricardo López Murphy, como así también la mediática Florencia Arietto.

Por lo demás, la página web de la Embajada yanqui publicó un parte anunciando el desembarco de Stanley en Santa Fe, fechado el 24 de agosto pasado. “Tiene previsto mantener reuniones con funcionarios de gobierno, líderes empresariales y ex becarios de programas de intercambio del Departamento de Estado”, adelantaba con laxitud, y agregaba: “también espera visitar oficinas de empresas estadounidenses en la provincia para tener un mejor entendimiento de sus operaciones en la zona”. Al momento de justificar el viaje, apelaba a “la promesa que el Embajador hizo de visitar todas las provincias, escuchar las voces y diferentes puntos de vista en todo el país, conocer sobre la diversidad de culturas y mejorar los lazos comerciales”.

La visita de los jueces a la casa diplomática de Estados Unidos en Argentina se produjo en medio del retorno del activismo militante del kirchnerismo en las calles, tanto frente al domicilio de la ex primera mandataria como en diversos puntos del país –incluida la sede del Partido Justicialista porteño-. El interrogante que quedará abierto es si la concurrencia de los magistrados del máximo tribunal penal del país, con incidencia en las causas que se le siguen a la Vicepresidente, fueron sólo como parte de la audiencia para instruirse en materia de ciberdelito o constituyen engranajes de una articulación judicial que no se tramita solamente al interior de los límites geográficos del país.

No es casual que hasta el canciller Santiago Cafiero haya utilizado su cuenta de Twitter esta mañana para sembrar la misma inquietud. “La persecución judicial a @CFKArgentina está impulsada por intereses ideológicos que nacen fuera de la Argentina”, tipeó el ex jefe de Gabinete en alusión a las declaraciones del senador norteamericano Ted Cruz, quien tildó de “cleptócrata” a la principal dirigente política local y pidió que su propio país la sancione “por corrupta”. Sin que nadie se lo pida pero apegado al ridículo, el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro manifestó que lo respaldaba.

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