Letrados con calle

La aporía del Lawfare no redunda en el abatimiento del kirchnerismo en las calles. Escozor oligárquico y búsqueda de pericia técnica en la defensa jurídica de la Vicepresidenta. | Por Pablo Dipierri

“Hay que prestarle atención a (Carlos) Beraldi”, soltó una fuente en el Senado minutos antes que arrancara la transmisión del discurso de la vicepresidenta Cristina Kirchner por Youtube el pasado 23 de agosto. Aun cuando la negativa del Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 2 a la ampliación de su declaración indagatoria solicitada por su defensa había activado los canales subterráneos para que las organizaciones garantizaran pequeñas convocatorias para un respaldo incremental a la líder del Frente de Todos, ella y su entorno evalúan cada intersticio del tablero judicial sin entregarse a los tentáculos del lawfare.

Y así como las organizaciones populares se grillaban las jornadas en base a los horarios en que cada militante asumiese el compromiso de ir a bancar al domicilio de la ex Presidenta en Recoleta, también otras esferas de la sociedad pulsan los tendones para la manifestación de sus apoyos o la construcción de masa crítica contra la maraña jurídica. Anteayer fue el turno de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, cuyo Consejo Directivo emitió una resolución para expresar “su preocupación por la violación de elementales garantías de debido proceso” en la causa vialidad. Además, repudió “la represión a los manifestantes que se solidarizaron con la Vicepresidenta” y rechazó el “accionar de las fuerzas de seguridad de la Ciudad y de sus mandantes”.

La iniciativa se aprobó luego de que el Rectorado de la UBA, a cargo de Ricardo Gelpi, se irritara por una similar de la Facultad de Filosofía y Letras. El bajo fondo académico se subleva, más allá de la performance de los dos valientes letrados que se disfrazaron de dinosaurios en la excelsa casa de estudios de Derecho, para mofarse del ministro de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y el fiscal Diego Luciani.

Que la discusión política permee los claustros universitarios no debería escandalizar a nadie pero se comprende la incomodidad de los que suponen que el país todavía es tutelado por el diario La Nación. Si para muestra vale un botón, el editorial que ayer firmó José Claudio Escribano en el periódico que fundara Bartolomé Mitre en el Siglo XIX es un faro inconmovible. Bajo el título “Shakespeare en Recoleta”, se preguntó si a los muchachos de La Cámpora les lavaron el cerebro y redujo a Cristina Kirchner y sus seguidores a personajes del teatro shakespeareano.

Embargado por el resentimiento, Escribano camufló su aversión al kirchnerismo con nostalgia por el fulgor perdido de ese barrio emblemático para la oligarquía. Según su razonamiento, el problema del país es que la experiencia política que lidera la ex Presidenta se parece una tragedia de la literatura clásica, desentendiéndose del enchastre que acusa un sistema republicano habitado por el espíritu inhibitorio de la posdictadura y balbuceado por la lengua gutural del periodismo neofascista.

No obstante el delirio o la implosión de las reglas para complacencia de los dueños de todo, el llamado de atención que susurraran ante este medio frente a lo que haga Beraldi aplica como complemento de cierto espanto que la multitudinaria, voluminosa y fervorosa afluencia popular causó en las inmediaciones de Juncal y Uruguay la semana pasada. Casi inaudibles, circulan hipótesis acerca de la posibilidad de que la exposición de la Vicepresidenta sobre las conversaciones entre Nicky Caputo y José López a partir de la prueba recogida e incorporada a la causa fuera de término y la contundente reacción plebeya hayan causado cierto impacto en los tribunales. Tal vez no sorprenda en adelante si los apremios judiciales que hoy blanden las corporaciones mediáticas contra la fracción más dinámica del oficialismo empiezan a entumecerse, como quien friza expedientes frente al pronóstico extendido del clima social y las conjeturas políticas.

Tampoco es casual que un ex decano de la Facultad más joven de la UBA le dijera a este portal que hay que robustecer la discusión sobre las violaciones del debido proceso en el juicio en curso, a tono con la resolución del Consejo Directivo. “Con la calle sola no alcanza y para que la calle se traduzca en peso político, alguien tiene que estudiar y escribir”, explicó.

Tal vez no se hayan vencido los plazos para que Beraldi reclame la nulidad del debate al presidente del tribunal y compañero del fiscal Luciani en el equipo Liverpool, Rodrigo Giménez Uriburu. Si así fuera, el trámite escalaría hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la pugna jurídica podría ramificarse hacia toda la región bajo la perspectiva del Plan Cóndor II.

También podés ver...

Desde Brasil alertan que «Bolsonaro no va a aceptar la derrota en las urnas»

El candidato a diputado por el Partido de los Trabajadores, Dias da Silva, alertó que luego de la inminente victoria de Lula en las elecciones del domingo, la violencia pergeñada por bolsonaristas aumentará.