Las Mareadas y la memoria de Juana Azurduy

“Flor del Alto Perú”, le regala la poesía, que, en realidad, no le regala, sino que le repara… de aquel olvido.

“No hay otro capitán más valiente que tú”, sigue la canción que puso en las gargantas el nombre ausente hasta hace bien poco de bronces y manuales.

“El español no pasará, con mujeres tendrá que pelear”, afirma la composición de Felix Luna y Ariel Ramírez que canta la fortaleza femenina.

“La revolución viene oliendo a jazmín”, apuesta el himno que hizo de Juana un símbolo reproducido, después, en cátedras o escuelas o más Juanas.

Juana Azurduy.

Una mujer que se adelantó a su tiempo. Algunos historiadores dicen que nació un 12 de julio en 1780…otros, que nació un 8 de marzo. ¡Vaya día más! Lo cierto es que murió un 25 de mayo, en 1862. Caprichos del calendario, "metáforas poéticas de la historia revolucionaria".

Los 25 de mayo vienen con olorcito a locro, revuelto del maíz y zapallo, de vinos tinto, patrias y revoluciones.

Patrias que matrias como la Juana la hacen grande. La hacen y la defienden más allá de las fronteras, la construyen matrianuestraamericana.

Nació Juana en Toroca, Intendencia de Potosí, Virreinato del Río de la Plata.

Dice su ADN que fue mestiza amerindia.

Dice su libreta cívica que fue esposa del general Manuel Ascensio Padilla.

Dice la historia que combatió en la Guerra de la Independencia como un mandato de viuda que asumió la comandancia de las tropas con grado de coronel –podríamos llamarla coronela– después de la muerte de su esposo.

Y dice también la historia -que mi generación no conoció en la escuela sino fuera de ella- que entre tanta peineta y pastelitos que quemaban los dientes había mujeres con armas entre los dientes. 

Juana Azurduy, se sumó en Chuquisaca al alzamiento que otro 25 de mayo, en 1809 destituyó al virrey y nombró gobernador al criollo Juan Antonio Álvarez de Arenales, movida que sirvió de marco para el accionar de los sectores independentistas que propagaron la rebelión.

Combatió con fiereza contra los realistas. Manuel Belgrano le dio su sable reconociéndole bravura y lealtad. 

Azurduy lideró la guerrilla que ocupó el cerro de Potosí que fue tomado, ¡vaya! un 8 de marzo de 1816. Fue por entonces ascendida a teniente coronel. 

Teniente coronela para nosotras, claro. O como la llaman otras versiones de la historia, guerrillera brava.

Juana perdió a cuatro de sus cinco hijos en la guerra. Pero siguió dando batalla, peleó incluso con su hija recién nacida en brazos  por la liberación latinoamericana y cuando su hija tenía seis años, en 1825, sólo unas cuatro mulas y cinco pesos el gobierno le dio.

Fuente: Las Mareadas - FM La Patriada.  

 

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