La voz del Sur y los excluidos

El Jefe de Estado argentino ratificó en conferencia de prensa los ejes de su discurso en la Cumbre de las Américas. Desmintió versiones sobre cualquier posible impacto en la relación con sus interlocutores y advirtió que la prensa vive "encerrada" en la agenda local sin percibir los cambios a nivel global. | Por Fabián Waldman

El presidente Alberto Fernández ayer, en Los Ángeles, su primera conferencia de prensa en la IX Cumbre de las Américas. Se lo vio distendido, confiado acerca del mensaje que quiso llevar a Los Ángeles y consiguió instalar. Los periodistas recorrieron buena parte de la agenda presidencial: CLEAC, EEUU, Bolsonaro, Cristina Fernández, Kulfas, FMI, la guerra Rusia-Ucrania, energía y alimentos.

Fernández señaló acerca de la relación con los EEUU que ya había hablado “varias veces” con funcionarios norteamericanos y con el propio Joe Biden sobre sus posturas en contra de la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua. También sostuvo que siempre fue franco con ellos respecto de la situación en la OEA y el BID. “No hubo ningún tipo de sobresaltos”, indicó, y aclaró que conocía la posición sobre estos temas de los EEUU, con cuyos funcionarios había tenido varias reuniones.

Resaltó la importancia de sus encuentros con líderes del mundo de todos los continentes, a quienes les ha transmitido su preocupación por la situación internacional derivada de la guerra. Remarcó, en ese sentido, el tenor del impacto en los países del Sur a pesar de ser una conflagración que se desarrolla en el norte del globo.

Sobre la situación económica argentina y el monitoreo del FMI subrayó que el organismo multilateral “ya ha dicho que es necesario recalibrar todo por la inflación por los alimentos”.

La política interna también estuvo presente. Acerca de su relación con la Vicepresidenta se circunscribió a la formalidad. Dijo que hablan cuando es necesario, y añadió: “soy el Presidente, tengo un rol institucional, la Vicepresidenta tiene un rol institucional, hablamos cuando hace falta”. Un claro mensaje hacia el interior de la coalición: no hay por el momento acercamientos fuera de lo imprescindible. De esta manera pone nuevamente distancia de Cristina Kirchner, luego del encuentro con foto del viernes pasado en Tecnópolis.

En la Casa Rosada, hubo satisfacción porque se logró expresar lo que el gobierno y el Presidente especialmente venían hablando, a lo que le agregó contundencia y precisión.

Pidió por el fin de los bloqueos y no se expidió a favor de unas “dictaduras que no lo son, según lo que cree Alberto”, abundan desde el Gobierno nacional. El contexto de la  pospandemia y la guerra en Europa hizo posible que “esta bala entrara” en la región y, para finalizar, deslizaron que “no se puede seguir haciendo multilateralismo con las herramientas de la guerra fría”.

Energía eléctrica, gasífera y fútbol

Fuentes de presidencia también comentaron acerca del encuentro de pasillo que tuvo con Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil. Por iniciativa de este último, donde no estuvo ausente la infaltable chicana futbolera.

Bolsonaro se acercó a Fernández y le manifestó su preocupación por el tema energético y planteó la necesidad de trabajar en conjunto. El mandatario argentino le destacó y agradeció que ya lo hacían y que parte de la energía “la traemos a muy buen precio de Brasil”.

Según allegados a Casa Rosada, también le aclaró que Bolivia había disminuido su producción a causa del declino (falta de producción) que sucedió durante el gobierno de la dictadora Jeanine Añez y que no era exacto que Argentina fuese culpable de que haya disminuido el envío de gas por parte de Bolivia a su país.

Bolsonaro se interesó sobre el gasoducto Néstor Kirchner y Fernández le confirmó su construcción, así como también la creación de la planta de licuefacción. El Jefe de Estado argentina le marcó “que a ellos (Brasil) le convenía importar gas natural y no del producido en la planta porque era bastante más caro”, comentaron.

Ambos mandatarios se habían cruzado en el G20, en Roma, y en esa oportunidad se había acercado el porteño. Fue el único encuentro presencial hasta el jueves. Unos días antes, le había transferido la presidencia Protémpore del Mercosur y ese fin de semana se jugaba el partido Brasil vs Argentina, por la final de la Copa América. “El Presidente no le dijo nada de fútbol porque la veía difícil y Bolsonaro le dijo que ellos ganarían 5 a 1”, recordó la fuente. Unos días después, ya en la capital italiana y con el triunfo del equipo de Lionel Messi, lo saludó al brasileño y lo cargó: “vengo a saludarlo porque pronostica mal el fútbol”. Ayer se saludaron y charlaron sobre quién se va a quedar con la Copa en el Mundial de Qatar.

Fuentes de cancillería explicaron a La Patriada que Argentina no buscó la foto del encuentro. Por la situación política en Brasil, con una campaña electoral en desarrollo y la poca afinidad ideológica entre ambos, era rédito solo para Bolsonaro. La próxima cita será en la cumbre del Mercosur, en Paraguay, el 20 de julio.

La conferencia de Prensa

El primer mandatario comenzó haciendo su balance sobre la participación y anticipando que el encuentro que mantendrían luego sería más interesante, pues estarían todos los presidentes en una rueda y podrían hacer un ida y vuelta. Por otro lado, aseguró que “fue un buen comienzo de la Cumbre a pesar de las limitaciones que tuvo por las ausencias que hubo”.

¿Usted habló como presidente de la Celac, eso fue consensuado con todos los presidentes? ¿El discurso representó también a Jair Bolsonaro (Brasil) o Iván Duque (Colombia) y otros que podrían no estar de acuerdo con el tono? ¿Qué impacto cree que pueda tener en los EEUU, en la bilateral con Joe Biden de julio? ¿Cree que pueden molestar a los norteamericanos?

La Celac es una organización en cual el que ejerce la Presidencia tiene la voz del organismo. Ningún presidente ha tenido repercusión en contra. Hasta el presidente de República Dominicana, Luis Abinader -con quien no coincidimos ideológicamente, pero porque siento un gran aprecio- apoyó las palabras, que fue lo único que recibí ayer. En la Celac no todos tenemos la misma mirada y el discurso no es consensuado. Si no, serían documentos. Tuve demasiadas charlas con funcionarios de EEUU, sabían lo que yo pensaba y ellos también me lo dijeron a mí. No hubo ningún tipo de sobresaltos, vine a que entendamos que somos un continente solo para ser una sola América, no tres. En la cena cambiamos unas palabras, no hubo ningún reproche. Fue muy generoso conmigo.

Esta semana el FMI aprobó la primera revisión. ¿Qué apreciación hace del tiempo transcurrido? ¿Ante las próximas metas podría haber reasignación de partidas de la inversión social en este momento tan sensible?

Nosotros no estamos pensando en acotar ningún tipo de gasto en materia social. Argentina tiene un ritmo de crecimiento muy importante y, por lo tanto, no tememos que se frene, desacelere. Estamos monitoreando el día a día. A pesar que las exportaciones crecen mucho, por momentos se vuelve insuficiente para la cantidad de dólares que se necesitan en la industria. Pero lo iremos corrigiendo poco a poco. El FMI ya ha dicho que es necesario recalibrar todo por la inflación por los alimentos. Ayer lo charlé con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Lo mismo hice con Bolsonaro, como tema de preocupación, y en el mundo. Cualquier recalibración tendrá que ver con una iniciativa del FMI que nosotros compartimos.

Presidente, esta semana el valor de la soja tocó su valor histórico, pero los bonos están cayendo y el riesgo país sube: ¿a qué atribuye esta reacción negativa de los mercados cuando se acaba de aprobar la primera revisión del programa?

Esperábamos que en esta época pudiera pasar porque las empresas se desprenden de títulos y seguimos de cerca el tema para monitorearlo e intervenir si es necesario.

Hubo esta semana un cambio de gabinete que tiene que ver con la salida de Matías Kulfas. Le pregunto sobre el modo de su salida porque hoy tuvo que acudir a los tribunales de Comodoro Py a declarar. Hay algunos aliados que piensan que hay que repensar el gobierno: ¿Está de acuerdo con esto? ¿Hacia adónde vamos en el año y medio que queda de gestión?

A nosotros nos queda 1 año y medio donde tenemos que ser actores de otro mundo. Yo lo que siento es que los argentinos y la prensa particularmente está encerrada (SIC) en lo local y no ven la dimensión del cambio que se está produciendo en el mundo, que es impresionante. El concepto global que conocíamos hoy está en crisis y del peor modo: con una guerra, con falta de energía y con falta de alimentos. Ayer en la reunión con António Guterres, el titular de las Naciones Unidas (ONU), le expresé mi preocupación por este tema. Y el me contó todo lo que está haciendo la ONU para garantizar alimentos al mundo. La invitación al G7 que nos hicieron tiene que ver con una mirada mía que le planteé a los presidentes Olaf Scholz (Alemania) y Emmanuel Macrón (Francia), porque el tema de la guerra debe ser una discusión del norte, debe ser una discusión del mundo. En el Sur se padece enormemente la guerra, los primeros que van a padecer el trigo son los pueblos de América Latina, África, países asiáticos, y pedí que esa voz sea escuchada. También se lo transmití a Joe Biden cuando hablamos por teléfono. Es la preocupación más importante que tenemos por delante porque, si caemos en la catarata de la crisis global, nos va a costar mucho. Cuando me dicen que la guerra es una oportunidad, yo quisiera que eso no ocurra, quisiera que se ordene el contexto internacional. Estamos trabajando también en encontrar soluciones al peor escenario. Pero este es un deseo nuestro, y no está en nuestras manos resolverlo. Por eso me he involucrado personalmente, por eso la reunión en Europa, por eso participé de la Cumbre, vamos a estar en el G7 y, antes de fin de mes, en el grupo BRICs. Todos lugares donde podemos llamar la atención y que nuestra voz sea oída en un momento muy crítico de la humanidad.

¿Y sobre el ex ministro Kulfas?

Fue a declarar como testigo, Matías fue un gran ministro que cometió un error. Es un error que en OFF se hable mal de otro. Y reniego de los que hablan en off.

¿El día que estuvo con la Vicepresidenta Cristina Kirchner en Tecnópolis pudieron hablar del tema de la renta inesperada?

Ese es un proyecto que teníamos preparado con Martín (Guzmán) desde el día que anunciamos los bonos para los sectores más postergados y para los jubilados. Era una decisión que yo ya había tomado de elevar al Congreso, está en sintonía con lo que está pasando en otros lugares del mundo. El Congreso lo analizará y verá cómo lo trata. Yo soy el Presidente, tengo un rol institucional, la Vicepresidenta tiene un rol institucional, hablamos cuando hace falta que hablemos.

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