La voluntad popular para prevalecer

En una entrevista concedida a La Patriada, Juan Carlos Monedero realizó un recorrido por la actualidad política internacional, el neoliberalismo, los medios de comunicación, el lawfare y su visión de la Argentina y en particular del presidente Alberto Fernández | por Fabián Waldman

La nota fue realizada el viernes 26, en la previa de un fin de semana agitado y antes de conocer la presencia de Pablo Iglesias en el país, que fue recibido por Cristina Fernández de Kirchner. Algunas de las ideas planteadas por Monedero retumban claramente en jornadas calientes y movilizadoras de la actualidad argentina.

 

Un mundo en disputa

Juan Carlos Monedero describe con enorme preocupación la situación política internacional. Profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y Director del Instituto República & Democracia, su análisis plantea que la derecha a dejado de lado la democracia liberal. Por el contrario, ahora la defienden las izquierdas. Las izquierdas, como él las llama, son las que sostienen en estos tiempos la división de poderes y sus principios, mientras que las derechas monopolizan jueces para conseguir con el Poder Judicial lo que no obtienen en las urnas, mediante golpes de Estado o proscripciones electorales.

Menciona que incluso Estados Unidos, algo nunca antes imaginado, es un ejemplo de ello. La intentona de Donald Trump cuando finalizaba su mandato de mantenerse en el cargo mediante el asalto a la Casa Blanca, así como también ocurrió en Arizona, donde los republicanos trataron a través del Senado local de dar vuelta una elección y preservar a través de la Justicia y maniobras fraudulentas el poder de ese sector.

A la actualidad española no la ve muy diferente. Allí, por medio de un juez, quisieron impedir que un diputado de Podemos acceda a su banca. “El magistrado le robó el acta”, señala el intelectual.

Otro caso muy sonado que recorre España muestra el “trabajo” conjunto entre un ex comisario, un directivo de un medio importante y un periodista supuestamente progresista que divulgaron falsas noticias acerca del ex vicepresidente Pablo Iglesias. Finalmente se conoció la trama que sostuvieron a través de audios divulgados hace unas semanas. Entonces quedó expuesta con total claridad la connivencia entre el aparato represivo, los medios de comunicación y sus intérpretes. Iglesias renunció a su cargo por causa de esta acción malintencionada, conseguida a través de la guerra comunicacional, con los massmedia como ariete en la producción de fake news.

 

Costumbres Argentinas

En Argentina la persecución judicial sobre Cristina Fernández de Kirchner invalida el estado de derecho para Monedero. Escuchó las expresiones de Raúl Zaffaroni, a quien considera un juez muy respetado internacionalmente y que además ha mencionado la posibilidad del indulto presidencial. No obstante, Monedero sostiene: “no sé si vale”. El sistema judicial está podrido y sus miembros son corruptos, solo la presión en la calle podrá revertir este juicio falso, aventura. En un duelo imaginario entre Raúl Zaffaroni versus el fiscal Diego Luciani solo a esta última parte la vemos expresarse en los grandes medios.

Para el catedrático, la situación aquí es peor que en Brasil y en Bolivia. En esos dos países se pudo revertir la situación de los procesamientos a través de soluciones institucionales. En Brasil se declararon nulos los juicios contra Lula y en Bolivia se retomó el sendero democrático con nuevas elecciones, en las cuales asumió el poder nuevamente el partido de Evo Morales. Mientras tanto, en estas pampas la trama corrupta no ha sido todavía desarmada.

Conocedor y analista de la actualidad latinoamericana, Monedero formó parte de aquellas jornadas llevadas adelante por Clacso en 2018, en el Club Ferrocarril Oeste, junto a la actual Vicepresidenta, Dilma Rouseff y otros intelectuales de izquierda. Explica que millones se beneficiaron en Brasil con las políticas de Lula y Dilma. El primero sufrió la cárcel y la segunda un impeachment (juicio político) por defender su democracia. También indica que les roban la democracia a los argentinos con el ataque actual a la Vicepresidenta, “es una minoría que termina robando el país”, precisa.

Siempre refiriéndose a la derecha y a pesar del poder que ostentan, para el integrante de Podemos “estos sectores utilizan el olvido como elemento central para poder volver otra vez. Pero en las calles no les va a salir gratuito doblar el brazo”, y agrega: “hay preocupación y un apoyo internacional contra lo que se ve una proscripción democrática en Argentina”.

Hay un remontar defensivo de las fuerzas de izquierda en América Latina salvo en Chile, donde se está tratando de sostener los cambios por medio de una nueva constitución.

En el país trasandino, el nuevo contrato social fue resultado de la protesta popular articulada en oposición a la derecha. Entonces no le bastó la democracia formal y va por una nueva carta magna. En los demás países del continente, existe una democracia tutelada por el FMI. Con políticas incorrectas que el organismo capta y otras veces con críticas al sistema, a pesar de que son ellos los beneficiarios de lo que sucede.

 

Las razones de una política menos confrontativa

Acerca de la actual situación política y el accionar del presidente Alberto Fernández frente a la Justicia y los sectores que pretenden mantener sus márgenes de rentabilidad impidiendo la distribución justa de la riqueza, Monedero dice que el Jefe de Estado argentino “es un hombre de orden, más de las instituciones que de la calle”, y añade: “esas son sus maneras de llevar adelante las acciones”.

La segunda oleada progresista de estos días, a diferencia de la primera -que fue entre el 2003 y el 2015-, camina por gobiernos de centro. Ya no se gana con la misma contundencia. La época no es similar a aquella en la que convivían Hugo Chávez (Venezuela), Lula (Brasil), Néstor Kirchner (Argentina) y Evo (Bolivia). Hoy son mescolanzas sin la misma consistencia ideológica. No poseen la misma contundencia desde lo Parlamentario, por ser alianzas más anchas y difusas. Eso sucede en Argentina y está por acontecer en Brasil también, si se concreta el triunfo de la alianza entre el Partido de los Trabajadores y el Partido Socialista Brasilero.

Asimismo, la extrema derecha se recicla y pasa las líneas rojas que antes no atravesaba por medio de la guerra jurídica o Lawfare. Lo hace a través de los medios de comunicación.

 

La salida está en la calle

Para el ibérico, dentro de las instituciones se estrecha la posibilidad de cambios profundos si no está el pueblo empujando. Las diferencias están claras. Pone como ejemplo las dos principales ciudades españolas y cuenta que una cuestión es Madrid y otra Barcelona, donde las mismas propuestas son rechazadas en una ciudad y aprobadas en otra por los legisladores del propio Partido Popular. Ello relacionado con el empoderamiento de un electorado más conservador o progresista.

Y allí aparece el otro meollo, la necesidad de defenderse frente al control que ejercen los medios de comunicación en la población matrizando los discursos de los sectores retrógrados. “A través de ellos, se escuchan ruidos de sables y se realizan corridas bancarias para que te estés quieto. A través de ellos siembran el miedo”, alega Monedero.

Por eso, enfatiza: “el verdadero viaje comienza cuando se te cierran los caminos y hay que entrar por la ventana”. Analiza que se despliega la farsa en España y Argentina de lo que han hecho varios sectores durante el repliegue Franquista y Videlista. El despertar del acceso a un estado profundamente democrático choca con las estructuras que se consolidaron durante décadas. En España, el Pacto de la Moncloa, del cual había sido garante el Rey Juan Carlos, solo estructuró un aparato estatal y leyes que impidieron avanzar en la recuperación de la historia. El tiempo demostró la calidad del personaje, quien debió exiliarse por corrupto y por ladrón, apunta Monedero.

Desde su mirada, los juicios sobre líderes populares están instalados con la anuencia de los medios de comunicación, hechos para construir un caso, con la retroactividad y universalidad que crean y en una arbitrariedad manifiesta. Durante 8 años, han estado señalando desde la oposición a Cristina Fernández y, aunque se atenúen los casos, se proscriben las posibilidades electorales.

Se consiguen mejoras en derechos políticos y sociales, pero las derechas van contra ellas a través de jueces y los medios de comunicación. Reitera, así, que se enfrentan una izquierda liberal que sostiene el estado de derecho y unas derechas que intentan proscribir a través del propio Parlamento, la Justicia y la mentira en la esfera pública.

Remember la causa de “los cuadernos”. El recorrido que muestra diáfanamente el sistema: el policía que lleva las pruebas, los jueces que las toman y que arman la causa, los periodistas que las vuelven a difundir y los políticos conservadores que las asumen como propias.

 

¿Los últimos estertores?

Otro punto de análisis es la crisis del modelo neoliberal, que se expresa de muy diversas maneras. Una de ellas a través de la guerra en Ucrania con presiones muy fuertes hacia China. Y con los problemas que conlleva este desarrollo capitalista sin solución hasta ahora: el calentamiento global, las luchas feministas sin solución, la visibilización de los Pueblos Originarios.

Al decir de Monedero, la derecha quiere retroceder 100 o 150 años. Este es un momento histórico para luchar contra el modelo medieval, hay que ir más allá del modelo chileno, propone.

Según el dirigente español, ni los políticos, ni los intelectuales han podido torcer este rumbo. Detrás de ellos está la creación colectiva popular, desde allí debe partir la fortaleza para revertir las políticas. Hoy los dirigentes están a la defensiva porque no los deja el FMI. “Esto nos devuelve a la noche del SXX y la noche de Ucrania nos lleva a lo peor”, podría interpretarse si se sigue su razonamiento.

Más provocador aún, Monedero arriesga que el proceso neoliberal se ha agotado, estos son sus últimos tiros, no podrán solventar los problemas, y acusa: quieren mantener el derecho de pernada sobre los trabajadores, apoyándose en la violencia. No existe salida en el paraíso neoliberal, pero pueden llegar al poder y hacer mucho daño. Hitler lo realizó durante 12 años. “Adelantémonos a evitar ese daño”, propone.

En ese sentido, se ilusiona con la historia de Sierra Leona, donde Charles Taylor utilizó el terror y fue condenado; en la Italia fascista también sucedió otro tanto con Mussolini. “Tenemos la obligación de volvernos a levantar”, consigna, y concluye –como buen gramsciano- apelando a que debe prevalecer “el optimismo de la voluntad contra el pesimismo de la razón”.

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