“La unidad del Frente de Todos nunca estuvo ni estará en discusión”

Así lo expresó la vicepresidenta Cristina Kirchner durante el plenario de la CTA de los Trabajadores en la Estación Avellaneda, en el conurbano bonaerense.

La vicepresidenta Cristina Kirchner cerró hoy el plenario organizado por la CTA, bajo el título “20 de Junio. La vigencia de Belgrano. Estado, mercado y precios: producción, trabajo y política social en una Argentina bimonetaria”. Frente a un millar de secretarios generales, delegados y militantes gremiales como así también funcionarios del gobierno nacional y de la Provincia de Buenos Aires, legisladores nacionales, intendentes y concejales, la ex Presidenta compartió escenario con el secretario general de la central obrera, Hugo Yasky, y el ex jefe municipal de Avellaneda y actual ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi.

Fiel a su estilo, trazó un recorrido histórico para “atisbar lo que puede pasar”. “No se puede actuar en el presente sin estos dos elementos: el conocimiento del pasado y la imaginación del futuro”, definió.

En esa dirección, reseñó las tres grandes crisis del primer cuarto del siglo en curso: la del 2008, con el estallido de las hipotecas subprime; la del 2020, con la pandemia del Covid19; y la del 2022, con la guerra de Ucrania. El propósito de esa síntesis apretada fue el de ponderar el rol del Estado, en un contexto donde el establishment culpabiliza al sector público por la inflación a raíz de la intervención por emisión monetaria y el incremento del déficit fiscal.

Al respecto, presentó una serie de cuadros comparativos a cifras constantes hasta 2021 donde quedaba plasmado que Estados Unidos era el país con mayor déficit primario y déficit total mientras que Argentina ocupaba el puesto Nº 13 en ambos ranking. Al buscarle una explicación al asunto para tratar de “encontrar las causas (acerca de) por qué tenemos esta inflación única en el mundo”, la Vicepresidenta presumió que la potencia del norte “tiene la maquinita que imprime los dólares y los portaviones”. “El déficit, que es un concepto económico -no matemático-, no necesariamente es el causante de la inflación”, sentenció.

Después de señalar que Argentina integra el podio como país evasor a nivel global e igual lugar en cuanto a la formación de activos externos, se zambulló en la interna doméstica. “Hay festival de importaciones”, rotuló, y se explayó: “el gobierno debe pensar cómo articular más adecuadamente BCRA, Ministerio de la Producción -que es el que administra el comercio exterior- y AFIP en la Aduana, lo cual no estaría sucediendo”.

Enfocándose en el problema del bimonetarismo local, adujo que “600 empresas explican el 75 por ciento de las importaciones”, en tanto que “el otro 25 por ciento lo explican 24 mil empresas”. “Quiere decir que no es tan difícil controlar eso”, deslizó.

Así, retomó su querella contra Techint y la permisividad de la Casa Rosada y el gabinete económico con la habilitación de 200 millones de dólares para que la empresa encargada de la construcción del gasoducto importe desde su filial en Brasil los insumos necesarios para fabricar los tubos. “Estas cosas son también usar la lapicera, no hace falta pelearse ni agarrarse de los pelos”, ironizó, y remarcó: “no hay que agacharles la cabeza, hay que discutirles, sugerirles orientaciones”.

En otro pasaje de su alocución, contó que “entre enero del 21’ y marzo del 22’, salieron 1800 millones de dólares de importaciones autorizadas por jueces y fiscales con amparos”. “Donde hay una necesidad de dólares ahí habrá un juez y un fiscal para darle dólares”, planteó para apuntar directamente contra “el Partido Judicial”.

A continuación lo mandó a Ferraresi a decirle al presidente Alberto Fernández lo que él mismo puso en práctica como intendente de Avellaneda, cuando tal como había explicado antes que hablara ella resolvió aumentarles los impuestos a las 6 empresas más grandes de su jurisdicción. “Tengo expectativas de que puedan reencauzar y enderezar las cosas”, se permitió decir.

En ese instante, pronunció las palabras tal vez más importantes desde que se desató la refriega intestina del Frente de Todos (FdT). “La unidad del Frente de Todos nunca estuvo ni estará en discusión, no es mi voz, sino la voz de los que queremos representar”, subrayó.

El reloj ya acusaba las 18 y el acto había arrancado pasadas las 16 cuando se refirió al carozo de la cuestión: “la inflación es producto de la evasión: a todo proceso de evasión, primero lo precedió un proceso de endeudamiento”, aleccionó, y cargó contra el gobierno de Cambiemos: “es el producto del endeudamiento criminal de los 4 años del macrismo”. Con esa misma tónica, justificó sus críticas contra la experiencia del gobierno anterior “más allá de las diferencias que yo tengo día a día con la gestión”, según sus propias palabras.

Para cerrar su discurso, se remitió a la problematización de la correlación de fuerzas sobre la que había ordenado su exposición Yasky. “Si San Martín hubiera pensado en la relación de fuerzas, quién cruzaba la cordillera de los Andes, o si Belgrano hubiera pensado en la relación de fueras, qué hubiera hecho en el éxodo jujeño”, se preguntó retóricamente, e hizo hincapié en que “este país existe porque hubo hombres y mujeres que no pensaron en la relación de fuerzas cuando tomaron decisiones”.

La unidad y la lucha

Antes que la Vicepresidenta, hablaron Yasky como responsable de la organización del plenario y Ferraresi, como anfitrión en la locación. Cuando tomó la palabra, el líder de los trabajadores de la educación ensayó una ristra de menciones para contener la presencia de todos los invitados, que iban desde los dirigentes cegetistas Pablo Moyano, Sergio Palazzo, Mario Manrique, Vanesa Siley y Omar Plaini, hasta empresarios del movimiento pymes. “Los que estuvieron en la calle, bancando la resistencia contra el gobierno de los ricos para los ricos”, fue la fórmula que eligió para precisar el universo de la militancia presente en la restaurada Estación de Avellaneda.

Bajo esa perspectiva, punteó un racconto de las discusiones que atravesaron al movimiento obrero desde el anarcosindicalismo a la actualidad. Así, defendió la independencia respecto de la clase dominante: “la independencia es de los factores de poder que tratan de limitar la capacidad de acción de los sectores populares”, precisó.

Con esa perspectiva, cifró el derrotero de los dirigentes obreros hasta su confluencia en el Frente de Todos. “No podíamos ser neutrales, no podíamos confundir la independencia con la autonomía de clase, y por eso nosotros somos parte del Frente de Todos”, fundamentó, y añadió: “Y por eso reivindicamos a Cristina Kirchner como la figura más importante de la política de todos estos años”.

Entonces, evocó la movilización del 13 de abril de 2016 a Comodoro Py, para acompañar a la actual Vicepresidenta durante la citación judicial para perseguirla que había montado el juez Claudio Bonadio. “Cristina habló de Unidad Ciudadana, y dijo que teníamos que construir la salida política de la resistencia”, recordó Yasky. Al decir suyo, “la movilización en sí misma termina siendo aprovechada por la derecha cuando no tiene un horizonte de salida”.

También resaltó que desde ese momento se fue produciendo un crecimiento en la lucha, primero desde Unidad Ciudadana y luego en la coalición actual. “Fuimos creciendo y ensanchando ese camino de unidad”, rememoró, y agudizando el análisis aclaró: “es una unidad que tenemos la obligación de defender pero defender la unidad no es hacer silencio para ser parte de un conglomerado que no tiene voz”. “Defender la unidad es levantar la voz, ante las cosas que no andan bien y defender las que tienen que andar bien, es tener la capacidad de escuchar a nuestra gente, a nuestros compañeros, es ser capaces de entender las cosas que estamos haciendo mal y ser capaces de poner eso en discusión”, completó.

A su criterio, “lo más confortable sería guardar silencio y no aceptar en ningún momento (que hay que ir contra) eso que ahora se plantea: la correlación de fuerzas”. “Hay que ser capaces de advertir cuál es la relación de fuerzas para identificarla y modificarla a favor de los sectores populares”, sostuvo.

Yasky aprovechó, además, para ejemplificar con el caso del PT en Brasil los riesgos que correría el FdT en Argentina. “No nos tenemos que dejar vaciar desde adentro”, consignó cuando relató sus conversaciones con dirigentes y militantes del vecino país que atestiguaban: “nos vació por dentro el haber aplicado desde nuestro propio gobierno algunas políticas que estaban demasiado lejos de lo que nosotros deberíamos haber hecho y demasiado cerca de lo que el neoliberalismo quería”.

Ante el escenario actual, indicó que se necesita “recuperar la movilización”. “Necesitamos recuperar la presencia de nuestro pueblo y los trabajadores en la calle”, enfatizó, y abundó: “no quedar encerrados en el juego que ellos nos proponen: la asfixia de la economía, la especulación financiero. Ellos nos quieren convencer de que, hagamos lo que hagamos, vamos a perder. Es la vieja política de la clase dominante: siempre perdemos y nosotros tenemos que demostrar que no”.

Antes de concluir su intervención, retomó una metáfora que ya había utilizado en el plenario sindical de Baradero sobre el nacimiento del peronismo el 17 de octubre de 1945. “Con Perón encarcelado, la oligarquía mandando, la prensa diciendo que el que salía a la calle tenía que ser metido preso, la clase trabajadora no pensó en un hábeas corpus”, ilustró, al tiempo que aseveró: “Y cuando el pueblo salió a la calle, el propio Perón encontró que la libertad surgía de un acto de rebeldía de los que hasta ese momento eran negados como ciudadanos”.

Y para el cierre, apeló a una enumeración con carácter épico: “acá tenemos toda la capacidad, la fuerza de la clase trabajadora, la CGT, la CTA, los movimientos sociales, compañeros y compañeras dispuestos a pelear y una compañera que, si condujo nuestra lucha y nuestro horizonte de construcción después que Néstor nos dejó, tenemos que estar convencidos que de aquí en más vamos a salir como siempre salió el pueblo argentino: de pie”, arengó.

En el arranque del mitin, Ferraresi glosó palabras de Belgrano cuando el prócer reivindicaba “la repartición de las riquezas hace a la riqueza real de un país” o advertía que “jamás el crédito puede ser útil al Estado”.

Después de criticar a Braun por sus dichos en el aniversario de AEA, explicó que las tres bandeas clásicas del peronismo “son escalones”. “Sin independencia económica, no hay soberanía política y, sin soberanía política, no hay justicia social”, graficó.

Al respecto, narró cómo desde que asumió la conducción del municipio cambió la matriz económica del distrito, aumentando impuestos a las grandes empresas. Por esa razón, cuando Cambiemos redujo la coparticipación de 31 a 8 millones de pesos, Avellaneda pudo sostener la justicia social porque, antes, había producido independencia económica. Sobre ese aspecto, argumentó que 25 mil contribuyentes dejaron de tributar sus impuestos con el arribo de Mauricio Macri a Olivos y María Eugenia Vidal a La Plata pero se incrementó en un 100% la carga impositiva de 6 empresas.

A pesar de la amenaza de judicialización que profirieron los industriales, Ferraresi retrucó que movilizaría con los vecinos a las puertas de las empresas. El saldo fue que se obtuvo un incremento de 10 millones de pesos en la recaudación. “Teniendo claro dónde hay que recaudar se tiene bien claro dónde hay que repartir”, dijo.

Asimismo, destacó la iniciativa de la CTA para que el Estado disponga un aumento de suma fija para todos los trabajadores. En los primeros seis meses de 2022, el proceso inflacionario llegó al 29,3 por ciento pero, en la ciudad que se yergue al sur del Riachuelo, se otorgó una fija equivalente al 49,46 por ciento.

Finalmente, reclamó que no se pierda la conciencia de clase. Y luego de citar una frase de Arturo Jauretche, aventuró que “lo importante no es ganar las elecciones, lo importante es mantener las convicciones”, aunque deslizó que “las elecciones se ganan con convicción”.

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