La resiliencia del correísmo y el factor indígena

Por Augusto Taglioni | Ecuador tendrá segunda vuelta y ésa es la primer certeza que nos deja la elección presidencial del pasado domingo. La segunda es que el correísmo agrupado en el frente Unión por la Esperanza fue la fuerza más votada en un escenario político-electoral atomizado con 16 binomios presidenciales.

Por Augusto Taglioni.

Si bien la Revolución Ciudadana obtuvo un peor resultado que en las elecciones ganadas por Rafael Correa y Lenin Moreno, es para destacar la solidez del núcleo duro luego de cuatro años muy adversos

Rafael Correa fue inhabilitado dos veces. Como posible candidato a presidente luego del referéndum de 2018 y como vice luego, por no poder realizar el trámite presencial y bajo amenaza de ser detenido por las causas judiciales que pesan en su contra.

El plano judicial fue implacable, no solo contra Correa sino contra buena parte de la dirigencia de su partido. Ricardo Patiño tuvo que exiliarse a México luego de recibir una orden detención por haber criticado al gobierno en un plenario de militantes.

Las protestas de octubre también trajo consigo un nuevo episodio de persecución después de que la primera línea del correísmo apoyara los reclamos de los sectores movilizados contra Lenin Moreno. Acusados de conspiración, Gabriela Rivadaneira, también debió irse México mientras que la gobernadora de Pichincha Paola Pabon y el ex asambleísta, Virgilio Hernández, terminaron detenidos por más de 70 días y en la actualidad se encuentra con tobillera electrónica.

Es decir, en minoría, con los medios en contra, sin posibilidad de contar con un partido propio y el poder judicial encima con acusaciones de todo tipo, el correísmo se mantuvo como primera fuerza en el país con muchas chances del volver al poder.

El interrogante ahora está en quién será el contrincante de Andrés Arauz en el balotaje del 11 de abril frente a la minúscula diferencia de votos entre el candidato indigenista, Yaku Pérez y el banquero de derecha Guillermo Lasso.

Para el correísimo no es lo mismo uno que otro. Enfrentar a Pérez lo pone en un dilema, ya que, el movimiento Pachakutik tiene una pésima relación con el espacio que lidera Rafael Correa y podría tener la capacidad de contener el voto anticorreísta de Guillermo Lasso, quien ya confirmó apoyo en caso de confirmarse estos números, e interpelar a un sector del progresismo que tiene reparos con el estilo del ex presidente y su espacio.

Lasso representa el bloque más explicito de la derecha ecuatoriana, los intereses financieros y la oligarquía de Guayaquil.

Por eso, la Revolución Ciudadana, quiere competir mano a mano con Lasso para poder construir una polarización que acerque a los sectores indígenas y al voto progresista de la Izquierda Democrática de Xavier Hervas, la otra sorpresa de la noche que obtuvo un nada despreciable 16 por ciento.

Lasso representa el bloque más explicito de la derecha ecuatoriana, los intereses financieros y la oligarquía de Guayaquil y por es más facil de contrastar modelos, ideas y visiones del país que se quiere construir.

Yaku Pérez, en cambio, es más difícil de encuadrar porque no es un representante claro de los intereses de la derecha. Si bien tampoco es un dirigente de izquierda, el movimiento indígena cuenta con un pragmatismo lo suficientemente amplio como para tener un discurso contra la corrupción más cerca de la derecha y al mismo tiempo protagonizar manifestaciones en contra del gobierno de Lenin Moreno o posicionarse como un defensor del medio ambiente y de la vida austera contra los excesos de la política tradicional.

Es evidente, que el voto rural de la sierra y la amazonía fue determinante para el ascenso del referente indígena que pudo capitalizar un caudal electoral perdido por Correa.

La desprolijidad del conteo rápido del Consejo Nacional Electoral y la paridad con Lasso, le dieron a Pérez la línea de intervención prefecta en este momento de convulsión social. “Este es un golpe orquestado por el eje Correa-Lasso-Nebot para sacarnos de la segunda vuelta”, denunció el candidato consolidando su perfil outsider.

Pase lo que pase, el fenómeno Yakú parece haber llegado para quedarse, ya que su fuerza será protagonista de la próxima Asamblea Nacional en un escenario en el que quien gobierno necesitará de acuerdos parlamentarios.

De alguna manera, mientras seguimos navegando en la incertidumbre, la conclusión que nos deja la primera vuelta ecuatoriana es que la población apostó por figuras nuevas y rechazó a un modelo económico de ajuste que fracasó rotundamente con Moreno.

Sobre esos cimientos habrá que empezar a diseñar una nueva y compleja realidad ecuatoriana, con la resiliencia del correísmo y el factor indígena como clave de la etapa que viene.

También podés ver...

Moderación y juventud, las claves de las primarias chilenas

Las sorpresas y las tendencias que quedaron planteadas en las primarias Chilenas, de cara a las presidenciales del 21 de noviembre. | Por Augusto Taglioni.

Show Buttons
Hide Buttons