La politización del excedente

La vicepresidenta Cristina Kirchner centró el debate en torno de los usos del saldo favorable en la balanza comercial. Repaso histórico de las planillas de Excel, derrotero perdidoso y contexto mundial alrededor de la disputa interna del Frente de Todos. | Por Pablo Dipierri

La vicepresidenta Cristina Kirchner esbozó el viernes por primera vez el nudo del antagonismo interno con la fracción que responde al presidente Alberto Fernández dentro del gobierno. Su alusión al destino del excedente producido como saldo de balanza comercial, la diferencia entre lo que se exporta y se importa, ya venía amartillándose en la voz de figuras de su entorno pero terminó de cobrar vigor con su mención en la Universidad Nacional del Chaco Austral.

Amén de sus "infidencias" sobre el destino que imaginara el Jefe de Estado para su detractor más brutal, el actual ministro bonaerense Andrés "Cuervo" Larroque, o el consensualismo del titular de la cartera de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, para el control de precios, la responsable del diseño electoral de 2019 reprochó el despilfarro de los 30 mil millones de dólares obtenidos en los ejercicios económicos 2020 y 2021, sin una redistribución efectiva. "Ni en dos períodos tuve ese excedente", lamentó en su discurso.

El Indec no la deja mentir. En la serie histórica registrada por ese organismo, se consigna que en 2008 se realizaron exportaciones por 70019 millones de dólares e importaciones por 57462 millones de dólares, arrojando una diferencia positiva de 12557 millones; en 2009 se facturaron ventas al extranjero por 55672 millones de dólares y se ingresaron mercancías por 38786 millones de dólares, con un resultado de 16886 millones de dólares; y en 2010 se obtuvo la suma de 11421 millones de dólares al restar 56793 millones de dólares por pagos al exterior a los 68174 millones de dólares ingresados por entrega de productos más allá de las fronteras.

Si se juntaran los resultados económicos de 2011 y 2012, tampoco se superaría el récord del primer bienio de mandato del Frente de Todos. Y a partir de 2013, la por entonces primera magistrada debió lidiar con una balanza comercial menos generosa, tanto que ese año el diferencial fue de 1541 millones de dólares y en 2014 acreditó 2686 millones de dólares mientras que el 2015 tuvo un cierre negativo por 3419 millones de dólares.

Aunque valen como contraste los voluminosos saldos favorables que acompañaron la gestión de Néstor Kirchner, atribuidos en gran medida al sacudón que le pegó Jorge Remes Lenicov al tipo de cambio para la salida de la convertibilidad, y el serrucho de balanza comercial cambiemita, las cifras serían signos muertos si no se sopesara qué se hizo con el excedente entonces y cómo se esfumó lo que se cosechó en los últimos dos años. Por caso, la base de datos del organismo presidido por Marco Lavagna consigna: 2016 a favor; 2017 y 2018 con primacía de importaciones; y 2019 con 15990 millones de dólares en las arcas del Estado. Tallan durante este lapso la bonanza heredada para el primer año de la administración de Mauricio Macri, el impacto del descalabro en los 24 meses siguientes y la tabla que lo pone sobre la línea de flotación al final podría ser el préstamo del FMI.

Para ponerle carnadura a las planillas de Excel, la Vicepresidenta insinuó que el excedente se fue por la canaleta de la cancelación de pasivos del sector privado y el adelanto de importaciones. Oradora elegante, introdujo esa perspectiva cuando narró que mandó a un joven economista a visitar a Kulfas para sugerirle un esquema de reconstrucción de la Secretaría de Comercio, ante la desconfianza que le despertaba el funcionario designado por el Jefe de Estado.

Sin embargo, fuentes del Ejecutivo explicaron a La Patriada que las empresas están obligadas a reestructurar al menos 60% de la deuda que le vence a un plazo promedio mínimo de dos años. También adujeron que está prohibido el pago de deuda de una empresa a otra empresa del grupo o su controlada o controlante. Técnicamente, necesitan conformidad previa del BCRA pero, dicen, no se otorgó en ningún caso.

Asimismo, aclaran que las firmas tienen la obligación de disponer primero de los dólares que tengan depositados en el exterior antes de poder comprar dólares para pagar deudas o importaciones. Y por último, solo pueden acceder al mercado para pagar deuda que está declarada y documentada y, a partir de 2020, que fue liquidada en el mercado de cambio (o sea, que haya vendido los dólares del préstamo en el mercado oficial y solo así puede comprar para pagar esa deuda).

Un borrador que circula en el gabinete económico al que accedió este portal da cuenta de que se fueron del circuito local 2449 millones de dólares para el pago de tarjetas durante 2020 y 2021 y 4427 millones de dólares para el pago de deuda registrada en divisa norteamericana operada en el mercado local para el mismo período. Por otra parte, se abonaron 4427 millones de dólares en concepto de capital por deudas de empresas privadas contraídas con organismos internacionales o bancos y 5057 millones de dólares en concepto de intereses con el mismo tipo de acreedores. Eso hace a la mitad del saldo favorable contabilizado para esa ventana temporal apuntada por la titular del Senado y la disputa se centra sobre el destino otorgado a la suma restante: desde el entorno de Fernández anotan las políticas activas, como los bonos otorgados recientemente o el pago de IFE, pero desde el cristinismo objetan la insuficiencia y falta de precisiones.

Los ingresos, el contexto y el resto

Veinticuatro horas antes de la exposición de la ex Presidenta, el diputado Máximo Kirchner junto a compañeros de su bancada de extracción sindical, entre los que se cuentan Vanesa Siley, Hugo Yasky, Claudia Ormachea y Sergio Palazzo, entre otros, presentó un proyecto de declaración para que se adelantara a agosto el cobre de las cuotas de aumento previstas para diciembre y febrero para el salario mínimo vital y móvil (SMVM). De esa forma, explicaron los legisladores, los trabajadores empardados a la escala de sueldos más baja percibirían a finales del invierno los 47 mil pesos estipulados para marzo próximo y podrían ganarle al alza de precios en curso.

La iniciativa es inobjetable, aunque no vinculante, y pone de relieve la urgencia popular. En declaraciones a FM La Patriada, la propia Siley argumentó que este proyecto recupera el espíritu del FdT y confió que el Ejecutivo lo tomaría en cuenta y adelantaría las subas acordadas para fin de año, igual que lo hizo durante 2021.

No obstante, la observación comparativa a nivel regional y los pronósticos amortiguan las críticas internas. Hasta febrero de 2022, el SMVM vernáculo equivalía a 288 dólares y situaba al país en el 7º lugar en el ranking regional que encabezaba a esa fecha Costa Rica, con 509 dólares por trabajador. No hay nada que celebrar en esas lides pero se ha advertido hasta el cansancio que Argentina había trepado al podio en 2015, con 589 dólares, para ubicarse detrás de los ticos, y el macrismo deprimió ese ingreso hasta los 268 dólares para hundir a los obreros de esta pampa en la posición 11ª hacia 2019.

Para colmo, las perspectivas regionales no son alentadoras, más allá del optimismo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, trafica en el círculo rojo. La semana pasada, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) distribuyó un informe sobre la apertura de "una nueva fuente de incertidumbre para la economía mundial" por la guerra de Ucrania. El conflicto, al decir del secretario Ejecutivo Interino de esa entidad, Mario Cimoli, "está afectando negativamente el crecimiento global, estimado en 3,3%, un punto porcentual menos de lo que se proyectaba antes del inicio de las hostilidades".

En ese contexto, los especialistas de la comisión especulan que ese fenómeno "se verá acompañado por una mayor inflación y una lenta recuperación del empleo". Así, las economías de América del Sur crecerán 1,5%, las de América Central más México un 2,3%, mientras que las del Caribe crecerían un 4,7% (excluyendo Guyana), reza el documento.

Bajo ese enfoque, se prevé "una disminución de la demanda externa de América Latina y el Caribe, debido a la baja en las tasas de crecimiento proyectadas por Estados Unidos, China y la Unión Europea. Además, el salto en el precio de  los commodities, principalmente de los hidrocarburos, algunos metales, alimentos, y fertilizantes, redundaron en una escalada inflacionaria a nivel global: "a marzo de 2022 se estima que la inflación regional fue de 7,5%, y muchos bancos centrales de la región anticipan que la inflación se mantendrá elevada en lo que resta de año, en virtud de la mayor incertidumbre en el contexto externo", afirma la Cepal.

Tales indicadores perturban el ánimo del sector de la coalición oficialista que orbita bajo la Vicepresidenta. Bajo sus párpados, las metas pactadas con el FMI se tornan incumplibles pero Guzmán y Miguel Pesce, presidente del BCRA, persisten con su itinerario: la entidad monetaria se hizo en lo que va del año de 630 millones de dólares. Al corte del 6 de mayo, las ventanillas registraban que sólo en los primeros días de este mes se compraron más de 100 millones diarios, nutriendo las reservas con 520 millones de billetes verdes. "Se mantienen los planes", aseguraron a este medio cerca de Pesce.

La teoría y la práctica

La lucha política no es un ejercicio académico, acuñó -con otras palabras- la dirigenta galardonada con el honoris causa de la casa de estudios chaqueña. Y también allí se da la pugna de matices entre los que se querellan por confundirse en la disyuntiva por creer que hay que poder para pelear o hay que pelear para poder.

El informe de "Desigualdad Mundial 2022", rubricado por Thomas Piketty, ilustra que "la Argentina aparece como un país moderadamente desigual en relación a los promedios internacionales". En 2021, "el 10% de mayores ingresos gana unas 13 veces lo que el 10% de ingresos más bajos", recogió Infobae al rescatar el texto, y añadió: "aunque la desigualdad en la Argentina es más baja que el promedio latinoamericano, sigue siendo particularmente alta: en 2021 el 10% de mayores ingresos absorbió más del 40% de los ingresos totales". "Esto es más bajo que el 55% de promedio para América Latina e incluso de vecinos como Brasil y Chile (59%), pero significativamente más alto que en los países europeos", dice el portal citado respecto de la mayor investigación planetaria sobre el asunto.

Como mal de muchos suele derivar en consuelo de tontos, el debate de estas horas solicita la revisión histórica que hiciera el otrora titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella, para la edición Nº 276 de Realidad Económica, bajo el título "El excedente económico y sus usos en la Argentina de la posconvertibilidad (2003-2011)". Firmado en 2013 junto a Pablo Chena, licenciado en Economía por la UNCu y doctor en Ciencias Sociales por la UBA; Pilar Palmieri, economista por la UNLP y por entonces maestranda en Sociología Económica de la UNSaM; y su par platense Leandro Bona, también maestrando por aquellos días en Economía Política de FLACSO, esa joyita académica se propuso determinar los destinos del excedente durante el período kirchnerista.

Las conclusiones de ese trabajo indican que "el Excedente Económico (EE) estimado para todo el período resulta superior al 50% del PIB", y sostienen que "la dinámica es virtuosa, ya que entre 2003 y 2011 el Costo de Reproducción Social (CRS) crece mientras que el EE se reduce del 64 al 55% del producto". "Los mecanismos que posibilitaron este derrotero fueron tanto las mejoras en jubilaciones mínimas y salarios de los trabajadores no calificados (componente directo del CRS), como las transferencias estatales: educación, salud y subsidios al transporte y a la energía (componente indirecto)", completan.

Pedagógicamente, se pone de manifiesto que el rol del Estado, en un contexto de crecimiento económico, se juega en la potencia de la participación del CRS en el PIB "para provocar una mejora de las condiciones reales de vida de quienes menos se benefician del proceso de acumulación de capital". No obstante, hacen dos aclaraciones contextuales centrales: "cabe aclarar que el CRS posiblemente estuviera reducido a una expresión mínima a comienzos de los años 2000", señalan por un lado; y por otro, exponen que "desde 2010 se observa un freno
a esta dinámica, ya que las variables se estabilizan en 2011".

Lo que se apenas se atisba en ese párrafo linkea también con la caída del saldo comercial a finales del tercer mandato kirchnerista. Tal vez no haya sido suficientemente estudiado el impacto de la crisis mundial de 2008 y cierta romantización opere con edulcorantes de un pasado indiscutiblemente mejor pero precursor inercial de este presente inobjetablemente preocupante.

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