La palabra en movimiento

La marcha de los trabajadores encabezada por Saúl Ubaldini.

Por Olivia Salas / Miles de trabajadores reunidos el sábado pasado por la rama sindical del PJ Bonaerense en Baradero y alrededor de 300 mil personas congregadas ayer en las inmediaciones del Ministerio de Desarrollo atestiguan que las bases de sustentación de la coalición oficial asisten a un deliberación política a cielo abierto.

Por un lado, el diputado y titular del PJ Bonaerense, Máximo Kirchner, fue el orador central al cierre del plenario de los militantes gremiales en el municipio conducido por el intendente y referente del Smata, Esteban «Tito» Sanzio. Por otro, los movimientos sociales, con el Movimiento Evita y los trabajadores de la economía popular a la cabeza, coparon la Avenida 9 de Julio el mismísimo día del Trabajador.

En ambos mitines se escucharon voces obreras, plebeyas, populares. Eran en forma de grito, demanda, agite.

Podrá distinguirse que allá donde estuvo Kirchner hubo mayor reclamo contra la Casa Rosada y el Ministerio de Economía para combatir la inflación y redistribuir la riqueza, pero tampoco fue lo único que se escuchó. Podrá decirse que frente a la escultura de Evita se hizo una defensa airada de las figuras de Alberto Fernández y Martín Guzmán y no sería del todo justo. Porque esos razonamientos cristalizan las visiones de los principales líderes de los dos aglutinamientos: Máximo Kirchner y Emilio Pérsico, sin empardarlos ni compararlos, son los que sintetizan el antagonismo interno por debajo del Presidente y la Vicepresidenta, aun sin quererlo.

Sin embargo, las bases alimentan un debate más rico que ese. En Baradero, a pesar de la línea de la propia Cristina Kirchner sobre la ponderación programática antes que la unidad per se, hubo odas enfáticas para preservar el Frente de Todos. Y ayer, más allá de las caracterizaciones de la prensa sobre el espíritu o las intenciones de la convocatoria, también se escucharon estribillos angustiantes contra la insuficiencia de los bonos diseñados para jubilados, monotributistas e informales, como lo hizo Dina Sánchez por el Frente Popular Darío Santillán o el propio diputado y referente de la CCC, Juan Carlos Alderete, que votó en la Cámara baja contra el acuerdo con el FMI y exigió mayor volumen en la acción política desde el escenario montado este fin de semana.

Tal vez sucede que los sectores populares empiezan a hacerse escuchar, que sus dirigentes vuelven a verles las caras en plenarios después de la pandemia y que sus caras se convierten en la incipiente conformación de disgregados y modestos pero valientes sujetos políticos.

Difícil es saber si alcanzará o no pero, como decía Paulo Freire, el pueblo es pueblo cuando empuja y no cuando obedece.

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