La lengua de la derecha

Macri amaga con sacarse de encima la tutela de los empresarios locales. A nivel regional, la derecha se narra con la sintaxis del Departamento de Estado norteamericano pero delira con la insubordinación del algoritmo. | Por Olivia Salas

Mauricio Macri se mueve en espejo frente a Cristina Kirchner. Las principales espadas del PRO se dieron cita para un desayuno en el hotel de la calle Bolívar, a 30 metros de la Plaza de Mayo, esta mañana. En la lista de los convocados, se destacan los principales contendientes, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, que porfían con sus aspiraciones presidenciales.

Sin embargo, se rumorea que el ex Presidente viajaría a Qatar para entrevistarse con magnates de ese país durante el desarrollo de la Copa Mundial de Fútbol. En su entorno más próximo, se ilusionan con la posibilidad de que su jefe no deponga el presunto deseo de candidatearse para volver a la *Casa Rosada*.

Apuntan, incluso, que el plan es dividir al radicalismo y mantener cerquita, diplomáticamente hablando, a Javier Milei. La búsqueda de financistas en tierras qataríes se debe a que no quieren deberle nada a los jerarcas de la industria, el ruralismo y la timba locales. Petulantes, traducen que Macri quiere ser jefe, además de presidente, sin tutelaje del empresariado argentino.

Por otro lado, ya se narraron en este portal los detalles del encuentro de la Fundación Federalismo y Libertad, en ocasión de su 10º aniversario, en la provincia de Tucumán. Allí disertaron el ex presidente paraguayo Federico Franco, su par uruguayo Luis Alberto Lacalle y su colega colombiano Álvaro Uribe.

Esos referentes regionales del conservadurismo manifestaron que “ante la imperiosa necesidad de defender los derechos humanos y el estado de derecho asediados por una ola autoritaria, invitamos a concertar voluntades y dirigir esfuerzos para promover la democracia y explorar el desarrollo de un plan de acción conjunto en pos de la libertad y la prosperidad hemisférica”. Cualquier parecido con la verba de la embajada estadounidense en cualquier enclave latino no es pura coincidencia.

Dicho de otra manera, la derecha se está organizando y reniega de las pretensiones de las élites económicas que históricamente la subordinaron y apadrinaron. La novedad sería que, si los dirigentes políticos del neoconservadurismo se emancipan de sus mecenas, el desquicio se apoderaría de la política sin margen para que los intereses materiales eviten el delirio.

En Tucumán con Uribe o en Qatar con Macri, el neofascismo habla la lengua de un Departamento de Estado norteamericano que escapa al control de las corporaciones y gira como un trompo en el territorio del algoritmo del odio.

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