La lapicera la usó Guzmán

Sinécdoque y síntesis precisa de la Vicepresidenta para reprocharle primero al sistema político y luego al Presidente que la asunción del mando de cualquier gobierno está en manos del Jefe de Estado, la metáfora escaló en la agenda pública y su mención cobró voltaje en las últimas 48 horas. Alberto Fernández chicaneó a Cristina Kirchner con que Juan Perón no necesitó la lapicera porque tenía el poder de persuadir a sus seguidores y la demiurga del Frente de Todos le contestó con el Manual de Conducción Política del imperecedero líder. Paradójicamente, la firma más importante del fin de semana la estampó el ahora ex ministro de Economía. | Por Pablo Dipierri

La renuncia más anunciada cayó como un baldazo de agua fría. Martín Guzmán dimitió ayer a su cargo como ministro de Economía, mientras la vicepresidenta Cristina Kirchner se despachaba con réplicas a la metáfora de la lapicera -acuñada por ella misma y convertida en fetiche por los actores del sistema político y mediático local- por lo que había dicho el presidente Alberto Fernández un día antes, en el salón Felipe Vallese del edificio de la CGT, y empardaba al flamante ex funcionario con el economista liberal de Valentín Alsina, Carlos Melconian.

El graduado en La Plata pero barnizado académicamente en Columbia publicó su carta de renuncia por Twitter, poco después que la líder del Frente de Todos mentara la comparación entre él y el actual maître de la Fundación Mediterránea, la entente que propulsó y cimentó el fatídico esplendor de Domingo Felipe Cavallo. Sin embargo, la consumación no sorprendió a casi nadie: su salida del gabinete era número puesto desde la compulsa que inició con el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, en abril de 2021 por el aumento de tarifas y, durante las últimas semanas, la inefable góndola del off the record martillaba con pronósticos de permanencia en el 5º piso de la cartera económica que no iban más allá de cada domingo.

Las miradas se posan ahora en su sucesor o en el posible zamarreo del elenco oficial con un recambio más amplio del equipo de asesores. Número puesto por su adicción a la operación quirúrgica de sus propias ambiciones, el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, podría ser quien corone finalmente con el sitial de la exposición pública que anhela para pavimentar el camino de su precandidatura para 2023 o, en su defecto, podría ser bendecido con la chance de designar a un lugarteniente suyo, como Martín Redrado. “Massa estaba en la cancha viendo a Tigre. No tenía señal y, cuando salió, se enteró” de la renuncia de Guzmán, fue la ubicua respuesta de su entorno ante la consulta de La Patriada.

Entre las especies que circularon hasta entrada la noche del sábado, también hubo espacio para acaso el improbable –pero no imposible- tiro del final de la autonomía albertista: el ascenso de Cecilia Todesca Bocco al Palacio de Hacienda. Aunque el Jefe de Estado carezca de tonificación para el cuidado y la defensa de los funcionarios propios, la sólida economista podría complacer la expectativa de las tribus kirchneristas en la coalición oficial.

No obstante, la pista nodal de la Vicepresidenta fue su alusión al problema del bimonetarismo vernáculo y la primera idea que expresa para su eventual abordaje: la creación de un esquema que utilice una moneda para la reserva de valor y otra para las transacciones cotidianas. “Si no se resuelve eso, estamos sonados venga quien venga”, deslizó.

El horizonte parece despejarse aunque lo que se alumbra no inspire sosiego en lo inmediato. Las intervenciones de la creadora del instrumento electoral triunfal en 2019 empezaron a arriar dirigentes desde el núcleo del poroso y jamás delimitado albertismo hacia su propia órbita: gobernadores, intendentes, legisladores, sindicalistas que amagaron con plegarse a una constelación bajo el resplandor de Olivos ya emprendieron el regreso para cobijarse bajo el ala de la ex Presidenta, sea por repentina epifanía o por el cálculo de lo que puede rendirles en territorio sumarse a lo que urda.

Entre la respuesta que la Vice ensayó contra el primer mandatario por el uso de la lapicera como ejercicio de conducción peronista y la apelación a que deponga sus aspiraciones de revalidarse en la primera magistratura, ella se mueve como candidata y se perfila para cincelar su mensaje de futuro con promesas de estabilización del escenario económico. “A la gente hay que persuadirla con hechos” y “espero que los que hoy tienen responsabilidades más altas que yo hagan ganar al peronismo en 2023, como lo hice en 2019”, dijo, respectivamente, para tallar los dos pilares de su fulminante discurso.

La incógnita, de todas maneras, sigue abierta. Como sostuvo el periodista e historiador Hernán Brienza en FM La Patriada, “Cristina tiene la radicalidad de siempre para algunas cuestiones pero al mismo tiempo se puede sentar a hablar y a negociar”. Y si bien advirtió que la principal dirigente del peronismo “está en una especie de exilio” bajo el asedio de la campaña política y periodística en contra, conjeturó que, al igual que el retorno bajo el pelaje de león herbívoro que cultivó el fundador del movimiento al que tributan tantos, la Vicepresidenta detecta la necesidad de cierta “moderación”, pensada como la manifestación de una astucia antes que una claudicación.

Por lo demás –y al calor de un sábado gélido, con la liturgia peruca como menú-, un ex funcionario de los gobiernos kirchneristas que accedió al diálogo con este medio alertaba que “la crisis es de proporciones mayúsculas”, en tanto que un economista calificó como “una irresponsabilidad” la partida de Guzmán. Porque la pregunta que se yergue ahora no es tanto por el rumbo sino por la fortaleza que le quede a Fernández para mantenerse al frente del Ejecutivo sin que el golpe de mercado que denuncia y las aspereza de la disputa interna lo asfixien.

Y aunque pasó por desapercibida, una estela conceptual del texto con 7 páginas de extensión que Guzmán dejó como testimonio de su gestión, la mitad de las 14 carillas que tipeó su antecesor en el historial de eyecciones, Matías Kulfas, funge de mueca del destino. “La primera vez que le hablé a la Argentina como ministro de Economía de la Nación, conté que nuestro objetivo era tranquilizar la economía”, escribió el ex funcionario tildado de budista, y acometió: “puede que a varios ese concepto no les genere demasiado entusiasmo, pero a mí siempre me pareció (y me parece) que tranquilizar la economía constituiría una verdadera épica”. “Una economía tranquila es aquella en donde las grandes mayorías enfrentan condiciones para su pleno desarrollo humano”, aseveró.

Podrá auditarse hasta la última celda de las planillas de Excel que legó el ministro saliente a la experiencia gubernamental en curso pero, a esta altura del mandato, resulta indesmentible que el problema no fue tanto de impericia técnica como de índole política. “Desde la experiencia que he vivido, considero que será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace, que tendrá por delante esta alta responsabilidad, cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descriptos y hacer frente a los desafíos por delante. Eso ayudará a que quien me suceda pueda llevar adelante las gestiones conducentes al progreso económico y social con el apoyo político que es necesario para que aquellas sean efectivas”, sugiere en su misiva el discípulo de Joseph Stigiltz.

La habilidad con que maniobre el Presidente determinará si sale airoso del tembladeral institucional bajo los azotes de la tempestad económica. En ese sentido, los campañólogos bromean con seriedad que, en las condiciones actuales, no se trata de pasar el invierno sino de colgarse del travesaño hasta que llegue el Mundial de Qatar.

También podés ver...

El Gobierno porteño quitará subsidios a estudiantes que falten a la escuela

El jefe de Gobierno de la Ciudad, Rodríguez Larreta, anunció nuevas condiciones de regularidad y afirmó que quienes no la cumplan "van a dejar de percibir el adicional por hijo del programa" de ayuda social.