La impresión 3D tiene costos altos para la Industria Alimentaria

El ingeniero electrónico Damián Garayalde negó la posibilidad de imprimir productos comestibles en el corto plazo: “La impresión 3D tiene un cuello de botella ligado a la velocidad”.

Damián Garayalde, ingeniero electrónico, docente del ITBA y gerente técnico en Hornero 3DX, explicó cómo funcionan las impresoras 3D y cuáles son las posibilidades de imprimir alimentos con esa técnica. 

“Estas máquinas construyen objetos por el agregado de material. Va agregando capas, fetas, para construir objetos”, explicó el Ingeniero y agregó que “hay distintos tipos de impresoras que trabajan con distintos materiales”.

Garayalde contó que la manufactura aditiva generó fenómenos disruptivos en diferentes industrias. “Hace años que se viene explorando la alternativa de imprimir la comida en 3D”, contó. 

También, aseguró que esta tecnología se utiliza en la actualidad para sustituir importaciones pero en relación con la Industria Alimentaria destacó que “la impresión 3D tiene un cuello de botella ligado a la velocidad”. Según Garayalde, no tendría sentido que una panadería imprima facturas porque “cada factura costaría dos mil pesos”.

Consultado sobre la formación profesional requerida para manejar las impresoras, Garayalde dijo: “Esta tecnología es como un punto en común entre un montón de disciplinas -diseño, ingeniería y producción de manufacturas-”.

Por último, el Ingeniero estimó que “una de cada cuatro personas en Argentina deben tener una impresora hogareña” pero destacó que no es el mismo equipo que requiere una Pyme para hacer material continuo”.

 

Fuente: Factor UV - FM La Patriada

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