La estrategia de Guzmán contra el alza de precios

Bajo el título “Abordaje sobre la inflación”, el Ministerio de Economía desbroza su hoja de ruta en la lucha contra el principal issue de las corporaciones mediáticas y la oposición.

Foto: Enrique García Medina

La Patriada accedió al documento que elaboraron los funcionarios del 5º Piso del Palacio de Hacienda para la batalla contra el aumento de precios al consumidor. Titulado “Abordaje sobre la inflación”, el texto se ordena bajo siete puntos que, graciosamente, se filtraron como “Los 7 recados capitales”.

El primero caracteriza el asunto como “un fenómeno multicausal”. “Enfrentar este problema requiere trabajar en diferentes frentes, con una relevancia central en la consistencia del programa macroeconómico”, reza el primer ítem, y continúa: “no debemos olvidar que el objetivo último de cualquier programa debe ser el de establecer un sendero de crecimiento con generación de oportunidades en condiciones estables en el tiempo”. “La inflación crónica es parte de un funcionamiento económico que implica una adaptación de comportamientos a este tipo de fenómenos, modificarlos no ocurre como un efecto inmediato o de única vez”, explica, y pondera que “las acciones sostenidas en una dirección precisa son el camino por el cual se irán removiendo los elementos que generan el proceso inflacionario”.

A lo largo de dos páginas de un archivo de Word, la pieza desbroza el itinerario que defiende el ministro de Economía, Martín Guzmán. Así, el texto postula que “es necesario avanzar en fortalecer el valor de la moneda”, y que “para ello, es fundamental acumular reservas”. “El crecimiento que sirve de base al programa debe ser compatible con el mantenimiento de balances externos superavitarios”, apuntan desde el segundo párrafo bajo la inconfundible reverberancia de la voz del economista graduado en la UNLP y Columbia.

En ese sentido, ratifica que “la política cambiaria debe propender a mantener un tipo de cambio real compatible con un balance positivo en el sector externo evitando saltos abruptos”. “La falta de divisas genera expectativas de devaluación, lo que a su vez refuerza las expectativas inflacionarias”, sostiene, y asegura que “fortalecer las reservas disminuye estas presiones”.

Para el tercer apartado, admite la búsqueda de “suavizar las regulaciones financieras para establecer una transición hacia una regulación de los flujos de capitales” que evite la desestabilización de la economía. “Las menores regulaciones en un contexto de acumulación de reservas ayudarán a reducir la brecha cambiaria, también contribuyendo a disminuir las presiones devaluatorias”, subraya.

Al mismo tiempo, reivindica la “profundización” del mercado de capitales “en moneda doméstica”, lo mismo que la plaza donde se comercializan títulos públicos. Según el paper, el primero permite “otorgar nuevas y mejores herramientas al sector privado”, mientras que “el mantenimiento de tasas de interés de política monetaria positivas en términos reales es un elemento que permitirá también reforzar la demanda de activos en moneda doméstica”.

Ya en el punto 5, el documento se refiere a “la consistencia en el plano fiscal” y la subdivide en dos dimensiones. “En primer lugar, mantener un crecimiento del gasto público en términos reales que apuntale la demanda agregada y, como correlato, un incremento de los recursos fiscales de la mano de un aumento de la actividad, el empleo y los ingresos reales”, postula en sintonía con el libreto kirchnerista aunque advierte que “es necesario que este crecimiento sea gradual, dado que un incremento excesivo de la demanda agregada puede generar una demanda de divisas que afecte la acumulación de reservas”. Y en segundo lugar, el camino trazado plantea que “la disminución del déficit permite reducir el financiamiento monetario, lo que ayuda al Banco Central a fortalecer su hoja de balance”.

El anteúltimo abordaje se concentra en las dificultades acuñadas por la propia vicepresidenta Cristina Kirchner como la “economía bimonetaria”. “Si hablamos de una economía bimonetaria, estamos diciendo que hay poca confianza en la moneda local y muchas decisiones o transacciones se toman en moneda extranjera”, concede el pequeño manual. Para “robustecer la moneda” y achicar “las presiones inflacionarias”, el equipo de Guzmán entiende que “es muy importante ir construyendo confianza en la moneda local y tener consistencia en la generación de divisas del país y la evolución de los agregados monetarios”.

Finalmente, el Ministerio de Economía presume que “además de ser consistente, el programa requiere una implementación continua, que progresivamente fortalezca la credibilidad sobre la dirección”. Y así como justifica bajo ese objetivo que el Gobierno haga “tanto hincapié” en el “compromiso por llevar adelante el programa que se ha trazado”, incluyendo los planos fiscal, monetario y cambiario, también enfatiza que “es necesario el rol del Estado en la coordinación de expectativas, complementando al programa económico”. “Ahí aparecen las políticas de precios e ingresos, que en una economía con problemas de coordinación se vuelven un elemento importante”, concluye.

 

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