La energía del debate de ideas

El Presidente y su entorno apuestan todo a la luz al final del gasoducto. Del lado de la Vicepresidenta no comparten ese optimismo. I Por Fabián Waldman

Dentro de las facetas más destacadas de la discusión entre el sector representado por el presidente Alberto Fernández y el de la vicepresidenta Cristina Kirchner se cuenta la situación social y económica de los más postergados. Por caso, la senadora por Unidad Ciudadana Juliana Di Tulio le dijo a La Patriada que “Cristina habló en términos personales, y yo me siento identificada, expresó su angustia”. “No hemos estado a la altura con la reciprocidad de las circunstancias en términos de lo que nos confió el Pueblo para resolver situaciones tan dramáticas”, redondeó parafraseando el cierre del discurso de la ex Presidenta en la Universidad Nacional de Chaco Austral.

Desde Europa, un funcionario cercano a Fernández señaló: “los dos van a Mar del Plata, pero uno elige la Ruta 2 y el otro la 11″. El tiempo y la velocidad con que se llegue a ese destino es el eje de ese debate, palabra elegida por la dirigente galardonada con el Honoris Causa el viernes pasado.

Al respecto, un ministro admitió que “no es buena la situación, porque genera incertidumbre”, y  agregó: “el rumbo económico está ratificado y es un mensaje fuerte con ministros ratificados”. La referencia apuntaba a sus pares de Economía, Martín Guzmán, y de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, después de su participación en el encuentro organizado el lunes pasado en Puerto Madero por la Amcham, la cámara de las empresas norteamericanas con intereses en Argentina.

El cristinismo reclama que Alberto sostenga el diálogo con su jefa como lo hace con los empresarios, a pesar de los pocos frutos obtenidos. La respuesta desde Balcarce 50 llegó: “¿Les parece que el Presidente no le tiene paciencia? ¿En serio lo plantean?”.

En Casa Rosada dan a entender que hay una diferencia entre realidad, percepción y expectativas. Mientras esto sucede en las alturas y luego de que el Jefe de Estado ratificara su anhelo por postularse en 2023 para su reelección, alguien que tuvo diálogo y cercanía en “altri tempi” señala: “el malestar social no tiene que ver con los medios sino con que la plata no alcanza”, y precisa: “hay disociación de lo que pasa en gobierno y el nivel de aislamiento es muy importante”. Todo esto podría corregirse, indica la misma fuente, “utilizando un poco algunas herramientas de comunicación política y de investigación social”, y además desliza que hay “estudios de opinión pública (que) le pueden ayudar a salir de la burbuja política en la que el gobierno vive”.

La luz al final del gasoducto

El primer mandatario y su gabinete económico estiman que, si el sector energético despega, Argentina soluciona varios de sus problemas. El gas licuado puede redundar en exportaciones por 30.000 millones de dólares, según sus cálculos, y con ese nivel de ingreso de divisas se acabaría el problema de la restricción externa, se estabilizaría la economía y se crearían muchísimos puestos de trabajo. “La luz al final del gasoducto”, fue la analogía con la famosa frase que utilizó fuera de micrófono un destacado funcionario, y remarcó que “el tema central está en cómo construir ese puente hasta ese momento”.

Aunque el gobierno nacional juega bastantes fichas a esa ecuación, se concede que todo depende de un valor inestable en medio de un contexto internacional indescifrable. El desarrollo del gasoducto Néstor Kirchner es la reina de la corona y así lo está ofreciendo el presidente Alberto Fernández hoy en Europa. Lo hizo tanto en España, con su presidente Pedro Sánchez, como en Alemania, con el canciller Olaf Scholz. Aguarda su turno el mandatario francés Emanuel Macrón, para este viernes en París.

Desde el entorno de Fernández son categóricos: “salimos con crecimiento”. En ese sentido, descartan los paliativos como el Salario Básico Universal, cuya propuesta elevaron sectores del propio Frente de Todos esta semana, encabezados por Juan Grabois. El optimismo es una moneda fuerte entre los funcionarios del gabinete económico y lo transmiten diciendo que “hay que construir el puente” de dos años para que se pueda “normalizar la macroeconomía y “concretar las inversiones para que Argentina despegue en serio”.

También están conformes con la labor de Roberto Feletti al frente de la Secretaría de Comercio Interior, la política de Precios Cuidados y el fideicomiso de harinas para los productos derivados. “Lo que no nos parece es que opine de cuestiones por fuera de su área” de incumbencia, refieren sobre las expresiones que lanzara acerca de retenciones.

Para ellos, el plan económico arrancó ahora con el “bombazo” de la guerra de Ucrania. Traza la línea de tiempo un funcionario cercano al Presidente señalando, primero, el cierre del acuerdo con el FMI en enero, luego su votación en marzo y la espera del shock de confianza para el mes en curso, con el plan de la macroeconomía. “Era lo que todos pedían”, con el sendero fiscal, fortalecimiento de reservas y tranquilidad monetaria, acota, pero llegó la guerra. Acerca del crecimiento para este año y consultado sobre la posibilidad de que alcance el 7%, el interlocutor sugirió que “las dificultades del mercado de divisas van a hacer que esté un poco más abajo.”

Este medio consultó entonces si es posible alcanzar esa meta y mantener el programa económico con las elecciones en el medio. La respuesta tuvo un tono aspiracional: “se tiene que llegar, no podemos perder la oportunidad”.

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