Kulfas: “En el macrismo les recomendaban a los empresarios que importen, que no produzcan en Argentina”

El ministro de Desarrollo Productivo recibió a La Patriada en su despacho para hablar de economía, política y los dos modelos que se debaten en las elecciones. | Por Ezequiel Orlando y Luciana Glezer.

Por Ezequiel Orlando y Luciana Glezer

Una pequeña turbina de IMPSA decora la esquina derecha del salón Belgrano, en el segundo piso del Ministerio de Desarrollo Productivo. La gigantesca compañía mendocina rescatada por el Estado se la obsequió a Alberto Fernández en su última visita a la planta, que volvió a posicionarse como la mayor metalmecánica de Latinoamérica. En la oficina contigua, el titular de la cartera, Matías Kulfas, mantiene reuniones y trabaja más allá de las 20 sin pausas para Netflix. Si un respiro se lo permite, guarda una guitarra siempre a mano para esos minutos que requieren poder digerir una cuestión de Estado.

El ministro recibió a La Patriada en su despacho para una extensa entrevista donde no le huyó a los debates económicos ni políticos, pero tampoco los musicales. “En este ministerio venían empresarios con proyectos de inversión y les recomendaban que importen, que no produzcan en Argentina”, reveló Kulfas sin ocultar asombro, sorpresa, indignación. Con el gesto que expresa un rostro ante lo increíble se refiere a los ejes de gestión de sus antecesores, quienes en cuatro años y sin pandemia generaron la destrucción de 25.000 PYMES.

El macrismo no tuvo modelo industrial”, esgrimió el economista consultado por la propuesta que lleva Juntos por el Cambio al Congreso. “Quieren acusar al Frente de Todos de un modelo fallido. Probaron algo que ya se había probado en Argentina”, reflexionó ante el intento del expresidente de señalar a Alberto Fernández y Cristina Kirchner como responsables de la debacle que generó el mejor equipo de los últimos 50 años.

En pleno diálogo, Kulfas tiró una ácida. Se refirió a uno de los últimos y más extraños

actos públicos de Cambiemos antes de dejar el Gobierno. “Vimos al ex canciller (Jorge)

Faurie llorando por haber firmado un acuerdo con la Unión Europea”, recordó y luego agregó: “Nunca nos pudo explicar en qué nos convenía. Creo que lloró como una puesta en escena. Era un gobierno que había fracasado por todas partes y quisieron vender eso como un logro”.

Van casi dos años de gestión ¿Cuál es su reflexión su evaluación sobre todo el trabajo que se estuvo haciendo desde el ministerio de desarrollo productivo? Más que nada sobre las medidas que se tomaron con la pandemia: ¿fueron suficientes?

El balance creo que tiene por lo menos tres aristas para analizar. Primero es lo que acabas de mencionar, el tema de la pandemia, donde obviamente, uno con el tiempo hará las reflexiones que corresponde a los balances que correspondan. La realidad que implementamos el programa de salvataje a la producción y el empleo más importante de la historia Argentina, que fue el ATP.

El ATP arrancó en abril de 2020 en el peor momento, donde todo era incertidumbre, donde conocíamos muy poco sobre la pandemia del coronavirus y tuvimos que tomar medidas muy drásticas. En ese momento fuimos con el ATP apoyando prácticamente a la mitad de las empresas privadas de la Argentina.

Obviamente, la gran mayoría de las asistidas fueron PYMES, la mitad del empleo privado registrado recibió un apoyo por parte de este programa ATP. A esto, le sumamos los créditos productivos que muchos continúan, porque recordemos que en ese momento teníamos prácticamente la mitad de la actividad económica, golpeada hoy nos quedó un sector más pequeño pero relevante entre sector turístico, gastronómico, actividad cultural, con los que seguimos no con el ATP pero si con el REPRO, que fue como el continuador más específico, más de una etapa distinta de la pandemia. Así que bueno. Creo que el paquete de apoyo fue muy fuerte, muy creativo, por la realidad que son instrumentos todos novedosos.

Recuerdo en esos días tan difíciles de fines de marzo de 2020, que nos pusimos a trabajar con los equipos y lo que hicimos en un lapso de treinta días, fue prácticamente pensar, diseñar e implementar programas totalmente novedosos e inéditos, donde no había mucha referencia. Después empezaron los estudios comparativos para saber que hizo Estados Unidos, Brasil, Europa. Pero eso pasó después, en el momento era crear, inventar trabajando sobre la realidad argentina y los resultados fueron positivos. Esto lo digo en base a los resultados objetivos y en base a lo que nos cuentan los empresarios que dicen la verdad que el ATP nos salvó en abril, en mayo y después pudieron arrancar.

En ese sentido, el paquete pandemia fue muy efectivo. Estamos más que conformes con muchas medidas y todo lo que hicimos en materia de trabajar con los respiradores artificiales, en esa industria, todas las industrias vinculadas a la salud. Con el paquete de reactivación, en poco tiempo pusimos nuevamente en marcha toda la política industrial y de desarrollo para las PYMES que estaban olvidadas por el gobierno de Macri.

Encontramos un ministerio realmente con muy poco músculo y lo tuvimos que poner rápidamente a trabajar crear programas ponerle financiamiento. El Presidente jugó muy fuerte con los presupuestos para estas áreas y la realidad que este resultado está a la vista: la industria que venía en claro declino, que en los 48 meses que gobernó Macri, en 46 hubo destrucción de empleo industrial. Bueno, ahora estamos en la fase contraria.

La industria argentina está produciendo por encima de los niveles pre pandemia. Hoy, la industria argentina produce 4% más que en 2019, once meses consecutivos de recuperación del empleo industrial. Nadie nos puede decir que acá hay viento de cola ni suerte. No, es todo esfuerzo y política industrial.

En el tercer punto para destacar tiene que ver con las estrategias de largo plazo, con lo nuevo que se viene. Porque Argentina necesita salir de los problemas de la pandemia, reactivar todo su tejido productivo y también pensar lo nuevo, es una década donde se vienen grandes cambios. Estamos en un siglo XXI, que implica nuevos desafíos en materia ambiental, con lo productivo en materia de digitalización, de economía del conocimiento.

El gobierno anterior no hizo nada. Bueno, nosotros implementamos la estrategia Argentina Desarrollo Productivo 4.0 e implementamos el plan de Desarrollo Productivo Verde, pusimos en marcha iniciativas PYMES, inclusión financiera para las empresas más pequeñas. El año pasado hubo más de 700.000 micro, pequeñas y medianas empresas que accedieron al crédito. Algunas por primera vez en su historia. Son fenómenos realmente importantes.

En estos 20 meses casi ya de gestión trabajamos para evitar los daños de la pandemia o de morigerarlos, trabajamos para reactivar la economía y sobre todo con los sectores productivos más golpeados y trabajamos en la agenda del desarrollo.

Más allá de la excepcionalidad de la pandemia ¿Cuánto pesa el componente tipo de cambio a la hora de pensar e implementar una política de desarrollo productivo? Y, ¿se puede desacoplar un modelo de desarrollo de la política monetaria y la política fiscal? Infiero que la respuesta va a ser que no. Si es así, en todo caso, ¿cómo se articula tanto en la idea como en el ejercicio cotidiano del gobierno?

Las mejores experiencias internacionales que mostraron países que pudieron salir del subdesarrollo en general muestran una buena articulación entre políticas macroeconómicas que incentivan la inversión, que generan efectivamente un salto productivo y políticas de desarrollo productivo, de desarrollo industrial tecnológico. Son las dos cosas, no es una la otra.

En ese sentido, la política macro en argentina, justamente apunta a reconstituir un camino hacia la normalidad, hacia la previsible macroeconómica. Recordemos el punto de inicio que es tremendo no, cuando empezamos el gobierno veníamos de un sobre endeudamiento insostenible que había que reestructurar la deuda con los acreedores privados, qué fue lo que hizo el ministro Martín Guzmán el año pasado con mucho éxito. Teníamos un acuerdo con el FMI que había fracasado rotundamente y que implicaba también reestructurar los vencimientos, porque era imposible en los plazos que habían sido acordados acceder a esos pagos.

Veníamos de una gestión fiscal muy complicada: en el gobierno de Macri, prácticamente entregó al mismo déficit fiscal que había recibido con la diferencia de que antes se gastaban más en obra pública, en programas activos y de políticas activas y fue reemplazado por pago de intereses. En el déficit, en definitiva, se había cambiado la composición de manera sumamente regresivas a problemas fiscales. Una política que buscaba equilibrar la macroeconomía de la peor manera, que no funciona nunca, que es con recortes en los gastos, de manera muy distinta de la que nosotros pensamos, que es que tenemos que equilibrar las cuentas públicas con crecimiento y de esa manera reducir el déficit por la vía de mayores ingresos fiscales, por una actividad, y respecto a esto el tipo de cambio es una variable importante. No tenemos ninguna duda no es la única ni la más relevante, pero es una variable importante.

Hoy Argentina tiene un tipo de cambio real qué es competitivo. Nuestra preocupación es mantener la estabilidad del tipo de cambio real, que no haya saltos importantes que son muy disruptivos, así que en este camino vamos trabajando justamente en las dos direcciones. Tenemos un ministro de economía que entiende muy bien la problemática productiva, en nuestro caso como ministro de desarrollo productivo, entiendo muy bien los problemas de la macro, entonces tenemos que trabajar desde lo productivo, justamente en construir una sostenibilidad macroeconómica, por ejemplo, en particular fortaleciendo proyectos productivos que ahorren divisas o que generen divisas.

En el lanzamiento del Ahora 30 mencionó que en lo que va del Gobierno de Alberto Fernández se anunciaron 900 inversiones por 34.000 millones de dólares, la mitad de ellas extranjeras ¿Esto fue más o menos que en cuatro años de macrismo?

En el Gobierno de Macri prácticamente la inversión productiva tuvo una relevancia bajísima. Tengamos en cuenta que su gobierno prometió durante años la lluvia de inversiones. Lo único que hubo fue lluvia de inversiones financieras que además terminó, duró poco.

En abril de 2018 responsabilizaron al Frente de Todos o al kirchnerismo. En ese momento Cristina Kirchner no era candidata a nada. Venía incluso de una derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof, escribiendo un libro, Alberto Fernández, no era candidato a nada, Guzmán en Columbia, yo en la universidad.

No sé de qué quieren acusar al Frente de Todos, de algo que, en realidad les pasó a ellos solos por un mal modelo económico. Un modelo económico fallido y además que ya teníamos experiencia porque si uno dijera bueno probaron algo nuevo, pero no, ya se había probado en argentina. La diferencia fue por la velocidad de los hechos. No había pasado nunca que en dos años pasaran de la euforia financiera a la depresión y a la salida masiva de capitales.

El Presidente de México hizo recientemente hincapié en el desplazamiento de China a Estados Unidos como la mayor superpotencia y esto, resaltaba, le abre una oportunidad a todo el resto de América para posicionarse diferente con Estados Unidos y con el mundo ¿Cuál es el rol que juega Argentina en este momento con Estados Unidos, Asia y el resto de América? ¿Se abren puertas o se cierran?

Argentina es un país que nuestra visión política tiene que tener apegarse a estas tradiciones, justamente de trabajar con un criterio de pragmatismo. Esto de algunos gobiernos que, de alinearse, de tener preferencias por algún sector en particular no siempre ha dado los resultados esperados. Y yo creo que hoy en el mundo lo que hay es un montón de tendencias nuevas, de oportunidades que hay que ver como las aprovechamos.

Claramente con China hay muchas complementariedades para trabajar en materia agroindustrial energética, economía del conocimiento y bueno todo lo que podamos justamente conseguir de un mayor intercambio comercial y de inversiones lo estamos trabajando, nos parece que este que fundamental. E insisto: no creo que haya que este casarse con nadie lo que creo que hay que buscar es dónde están las oportunidades para nuestras pymes, nuestros sectores productivos crezcan, y ver dónde incorporamos el mayor contenido tecnológico de valor agregado, es esa la definición.

Lo otro me parece que son gestos de tilinguería, como verlo al excanciller (Jorge) Faurie llorando porque había firmado un acuerdo con la Unión Europea que nadie sabía qué era, los sectores productivos no entendían cuál era la ventaja, nunca pudo explicar en qué nos convenía. De hecho, una cosa que yo hice cuando llegué fue pedir los informes técnicos.

Digo bueno, efectivamente, ¿por qué tomaron esa decisión? Ellos eran un eran un gobierno que se decían rodeados de CEOs, de profesionales. Bueno, ¿cuáles son los informes que los llevaba a tomar la decisión de firmar ese acuerdo? Y no los había nada.

¿Por qué lo hicieron entonces?

Habría que preguntarle a él. Yo creo que fue una puesta en escena, de un gobierno que había fracasado por todas partes, no había conseguido los resultados que habían prometido y quisieron vender eso como un logro, el problema es que no podían explicar qué era ese acuerdo.

Seguramente debe tener cosas positivas, lo que digo es que nunca lo pudieron explicar nunca hubo una evidencia empírica, que nos digan 'miren vamos para este lado, hay estas pérdidas, estas ganancias'. Pero la verdad que insisto, estamos haciendo el trabajo nosotros ahora: en qué medida ese acuerdo puede generar aspectos positivos, cuáles van a ser los efectos negativos. Todo para darle al parlamento las mejores herramientas para tomar la decisión.

Ahora si el bloque de política, lo más picante quizás: ¿Cuál es el modelo industrial que se debate en estas elecciones?

El macrismo no tiene modelo industrial, y lo demostró en su gobierno. En 48 meses de gobierno tuvo 46 de caída del empleo industrial. Desactivó la política industrial.

Lo quiero contar: en este ministerio recibimos decenas de empresarios contando anécdotas de cuando venían a ver a mis antecesores del gobierno de Macri con proyectos de inversión y con una recepción que era 'no, mira, vos tenés una marca, quedate con la marca, manufacturá en China, para qué te vas a preocupar en producir acá'. Así les decían.

¿Acá en el Ministerio de Desarrollo Productivo les decían que importen?

Hay decenas de empresarios que han contado esas anécdotas, que venían con proyectos a pedir apoyo o algún financiamiento más accesible para poder comprar maquinaria y la respuesta era 'para qué te vas a preocupar pudiendo importar'. Acá no hubo modelo industrial todo lo contrario. Me parece que el macrismo ha sido una versión totalmente aversa a ese sector, tampoco está claro qué política productiva tienen.

Recordemos, no fue hace tanto, que dos de las tres principales empresas emblemáticas de Argentina, más importantes de marca y con presencia internacional, tenían balances con pérdidas y hasta se importaban latas de tomates. Entonces, la discusión es si tenemos un modelo de desarrollo productivo o si no lo tenemos.

Insisto, vos fijate, si en pandemia logramos que la industria produzca más que en 2019, que crezca el empleo, imaginate lo que va a ser la pospandemia con estas políticas. Eso es lo que estamos discutiendo: la vida que queremos.

A través de un precandidato y varios expresidentes del Banco Central, el macrismo propone ahora que se dejen de emitir pesos y, postulan, así va a resolverse la inflación. Eso ya se aplicó en el pasado y los resultados no fueron muy prometedores.

Se aplicó hace poquito, fue el plan (de Guido) Sandleris. Recordemos que en septiembre de 2018, después del primer cimbronazo de abril de ese año decían 'bueno, ahora está solucionado'. Y no se solucionó nada: seguía la salida de capitales. Sandleris armó un plan monetario que básicamente era congelar la base monetaria, dejó de crecer la cantidad de dinero durante un año y pico aproximadamente ¿Y qué pasó? 2019 fue la mayor inflación después de 1991. Hay que hay que ir a 1991 para encontrar una inflación más alta. 1991 fue el año después de la híper de 1990.

Yo sé que estamos en campaña y algunos candidatos quieren, por ahí de alguna receta mágica porque piensan que con eso se consigue un voto. Ya pasó esto, ya vivimos a Mauricio Macri arrancando 2015 su gobierno diciendo 'la inflación es un fenómeno facilísimo de resolver, va ser lo más fácil que tengo que resolver' y fruto de esa banalidad, entregó el gobierno con el doble de inflación de la que había recibido.

Invito a todos a resolver este problema, porque realmente creo que se soluciona de manera colectiva. No va a ser la tarea de un solo gobierno. No caigamos en esas simplificaciones porque me parece que se está de alguna manera generando una expectativa en la gente que no se va a cumplir y ya lo vivimos. Trabajemos con seriedad, seamos serios y veamos cuáles son las soluciones de fondo porque va a llevar un tiempo, no se va a resolver de un día para el otro.

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Antes de ser convocado para ministro de Alberto Fernández, Kulfas compartía una banda musical con su esposa: Yamina y sus Matías. “¿Van a volver a tocar la guitarra?”, le preguntó La Patriada. “Hay rock en Matías Kulfas, pero también hay rock en el Kulfas ministro” sentenció antes de despedirse.

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