Haití, una tragedia constante

El asesinato del presidente de Haití, Jovenal Moise, destapa una crisis que se viene arrastrando en el país caribeño desde el 2018 cuando se sucedieron masivas protestas contra su gobierno. Las novedades en la investigación y la sombra de Estados Unidos. | Por Augusto Taglioni.

El asesinato de Jovenal Moise destapa una crisis que se viene arrastrando en el país caribeño desde el año 2018 cuando se sucedieron masivas protestas contra su gobierno.

Allí, se destapó un escándalo de corrupción entre el presidente y Petrocaribe, la empresa venezolana por la cual Haití lograba tener acceso a energía barata.

Además, Moise dio un giro importante en materia de relaciones internacionales y pasó de ser aliado de Nicolás Maduro a cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que vino acompañado de la suba del precio de la gasolina y otras medidas de ajuste.

La situación empeoró cuando Moise se negó a dejar el gobierno en 2020 bajo el argumento de que su mandato termina en 2022. ¿Qué cuenta hicieron? Moïse ganó las elecciones por primera vez en octubre de 2015, pero su triunfo fue impugnado y anulado, por lo que tuvo que ganar de nuevo en 2016. Asumió el 7 de febrero de 2017. El mandato presidencial es de 5 años, que él cuenta desde ese día, pero la oposición toma la elección de 2015.

Frente a la negativa de dejar el poder, Moise decidió cerrar el Parlamento y empezó a gobernar por decreto. Eso le dio luz verde para aplicar reformas impopulares e intervenir organismos judiciales.

La combinación de crisis política, giro autoritario, ajuste y represión provocaron masivas protestas que se sostuvieron en el tiempo y fueron reprimida de forma atroz.

Del accionar policial, 23 personas fueron arrestadas entre las que se cuentan un policía y Hiviquel Dabresil, jueza de la Corte Suprema del país.

Según un documento de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos de Haití (RNDDH por sus siglas en francés), Dabresil fue torturada. RNDDH hizo un llamado a organismos internacionales para que apoyen su liberación de Dabresil y de los otros detenidos.

Para hacer frente a las protestas, Moise se apoyó en más de 77 grupos paramilitares que le vendieron al estado servicios de seguridad. Como era de esperar, eso empeoró la situación y empoderó a las bandas organizadas que controlan buena parte del territorio en las principales ciudades, sobre todo en la zona metropolitana de la capital, Puerto Príncipe.

Dentro de los grupos que vienen fortaleciendo su poder territorial está la pandilla conocida como Grupo de los 9 en familia y alianza (G9 an Fanmi e Alye) liderado por un ex Policía de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UDMO), un cuerpo especializado de la Policía Nacional llamado Jimmy Cherizier, pero se lo conoce como Barbecue. 

El G9 controla las áreas emplazadas principalmente en la zona central de Puerto Príncipe y en los accesos norte y sur de la zona metropolitana, lo que le da capacidad de aislar a la capital del resto del país.

Barbecue fue aliado de Moise pero desde un tiempo adoptó un discurso más confrontativo con el jefe de estado a punto tal que hace algunas semanas convocó al pueblo a armarse. 

Semanas antes del magnicidio, Moise pidió ayuda a las Naciones Unidas para hacer frente a esta situación que, a todas luces se le había salido de las manos.

Es imposible separar el desenlace del presidente con este convulsionado contexto. Ahora, aparecen algunas hipótesis respecto de como sigue la situación mientras en paralelo se investiga si su asesinato está vinculado a un ajuste de cuentas o un crimen por encargo impulsado por sectores poderosos del país.

En septiembre están planificadas las elecciones presidenciales y legislativas. El primer ministro lo confirmó pero se duda de la legitimidad del proceso en medio de este caos. En el radar de las hipótesis aparece de nuevo una intervención extranjera similar a la que sufrió el país luego de terremoto, entre 2004 y 2017.

Allí se combinaron acciones humanitarias de la ONU con abuso de poder de fuerzas militares extranjeras y pérdida de soberanía para los haitianos.

En su momento, Estados Unidos apoyó la Comisión para la reconstrucción de Haití después del terremoto (IHRC por sus siglas en inglés).

Esto trajo críticas porque esos fondos nunca llegaron y algunos fueron desviados. Según la Oficina del Enviado Especial para Haití, 5.400 millones de dólares fueron a organizaciones que no pertenecían a Haití,como agencias de las Naciones Unidas, grupos de ayuda internacional y contratistas privados; 580 millones de dólares al gobierno haitiano y 36.2 millones a organizaciones haitianas.

En esta ocasión, Joe Biden dijo estar dispuesto para ir en ayuda de Haití y los fantasmas de la ocupación empiezan a tomar cuerpo.

El autoproclamado primer ministro interino de Haití, Claude Joseph, ha pedido a Naciones Unidas y a EE.UU. el despliegue de tropas para “ayudar a asegurar la estabilidad del país". Sin embargo, su autoridad para tomar esta y otras decisiones está siendo cuestionada. Esto pone a Joe Biden en un brete. Viene de retirar a los militares de Afganistán.

El problema es que el autoproclamado jefe de estado no cuenta con el apoyo de la mayoría de los partidos, que, en cambio, nombraron al presidente del Senado, Joseph Lambert, como interino.

La facción de Lambert, compuesta por al menos 8 senadores, también señala que Ariel Henry es el legítimo primer ministro. Henry fue nombrado primer ministro por decreto el pasado 5 de junio e iba a ser investido el día de la muerte de Moïse.

Como para agregar inestabilidad al estado de situación aparece Barbecue, líder de G9, que planteó a través de un comunicado que busca aprovechar el río revuelto para fortalecer su poder con anclaje popular. “Le decimos a todas las bases que se movilicen, que se movilicen y salgan a las calles para que se arroje luz sobre el asesinato del presidente”, rezó el texto.

Es hora de que los negros con el pelo rizado como nosotros sean dueños de supermercados, concesionarios de automóviles y bancos propios", continuó.

En el aspecto de la investigación del magnicidio, aún quedan muchos cabos sueltos pero las autoridades de Haití anunciaron la detención de uno de los supuestos autores intelectuales, Christian Emmanuel Sanon, un médico residente en Florida.

Según las investigaciones, Sanon entró en contacto con una empresa venezolana de seguridad con base en Estados Unidos a fin de reclutar a los miembros del comando que supuestamente perpetró el magnicidio.

El camino del primer país en lograr la independencia parece estar signado por la tragedia y la pobreza. Este es un capitulo de una larga saga de penurias.

Por Augusto Taglioni.

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