El trolleo de la mordaza

El oficialismo descartó nueva normativa contra discursos de odio y la oposición alerta sobre un cercenamiento inexistente. La tarea de desenmascarar al troll. | Por Fabián Waldman

Una supuesta Ley Mordaza

La portavoz Gabriela Cerruti desmintió ayer que el Gobierno nacional esté pensando en elaborar una ley contra el discurso del odio.

Por la noche, las palabras del presidente Alberto Fernández en el cuadragésimo aniversario de la Cámara Argentina de la Construcción apuntaron al clima de odio y las expresiones de violencia como moneda corriente en Argentina. En ese sentido, marcó dos certezas: la primera que dijo fue que Cristina Kirchner está viva. La segunda fue que el agresor no proviene de otra galaxia. Se trata de un joven que “un día se ubicó fuera de los márgenes de la democracia, lleno de odio, de violencia, de rencor, y rompió nuestro acuerdo de convivencia”, agregó.

Tomó algunos ejemplos para demostrar el grado de violencia discursiva reinante. Y los enumeró. En un almuerzo de TV, dijeron que Cristina es “el cáncer” de la Argentina y siguieron comiendo; otros colgaron bolsas mortuorias en las rejas de Casa de Gobierno identificando a funcionarios y los informativos entrevistaron a los autores. La acusación de un fiscal sirve para que dirigentes de la oposición condenen a la exPresidenta y un legislador nacional reclama la pena de muerte. Llamó a “no excluir a nadie por sus ideas y respetar y ser respetado cada uno en la individualidad”.

Ante un auditorio de reconocidas características opositoras y en donde dirigentes de ese sector hacen pata ancha, el Jefe de Estado desgranó una a una las muestras de agresividad y destrato con las que desde hace casi 15 años se incrementó y alimentó ese sentimiento y cuyo punto límite fue el intento de asesinato del 1 de setiembre.

En un nuevo y triste aniversario, trajo el recuerdo del primer golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen, el 6 de setiembre de 1930. Rememoró el Nunca Más que se construyó tras la dictadura militar de 1976 y llamó a estar atentos ahora para no lamentar más adelante sucesos de gravedad. Resaltó, además, el repudio el viernes pasado de la sociedad en las calles, en paz y sin ninguna vidriera rota, Y subrayó, parafraseando al diputado Ricardo López Murphy: “no somos ellos o nosotros, somos todos y todas”.

 

No está fuera de la Ley

Otro funcionario cuestionaba unas horas antes a quienes sostienen la necesidad de marcar un límite legal, alegando que ese trazo es muy fino. Por más que se consideren esos agravios, fakes news o ideas autoritarias como expresiones distorsionadas de la realidad no es posible ir contra aquellos y aquellas que emitan ese mensaje, señalaba.

Hay herramientas legales en la Constitución Nacional que permiten abordar situaciones que contengan ese tipo de expresiones, acotan desde Gobierno.

En el oficialismo solo existe una idea, que se encuentra en estado embrionario y ha sido presentada por el diputado porteño Eduardo Valdés. En un reportaje, señaló que la entiende como una adaptación de la Ley Micaela pero contra el odio.

“No creo que cambie el ambiente enrarecido y tendremos que convivir con él”, confiaba el interlocutor en Casa Rosada sobre la relación con la oposición. Las expectativas de alcanzar algún diálogo son mínimas, las peleas y posicionamientos discursivos -especialmente en el PRO- impiden pensar en un horizonte más calmo. Ayer también Horacio Rodríguez Larreta señaló que el kirchnerismo quiere imponer una Ley Mordaza. Quizás podría entablarse un debate, pero de entrada están en contra de una idea que aquiete las aguas. Desde ese lugar, el funcionario le pregunta a La Patriada: “¿Quiénes ponen la mordaza? Ellos clausurando de inmediato ese diálogo”.

Las expectativas de salir mejores luego del suceso se diluyeron rápidamente, mucho más que las similares expectativas creadas cuando comenzó la pandemia. En esa oportunidad todas las tapas de diarios mostraban un adversario en común, el Covid-19. Hoy, a menos de 7 días del hecho que podría haber cambiado el rumbo político de Argentina de una manera contundente, la relativización por parte de ciertos sectores acerca de la gravedad del hecho ya levanta el telón. Nada cambiará entre los actores en pugna.

Otro entornista con acceso al despacho presidencial afirmó, luego del atentado contra la Vicepresidenta: “cambió todo, vivimos en otro país, uno que aún no conocemos”. Pero más allá de alguna cuestión relacionada con la seguridad personal, cómo se llevarán adelante los actos políticos o cómo se moverán los dirigentes en esos ámbitos.

 

La visión desde el Senado

Mientras tanto, desde el Senado ponen el ojo en la investigación. Abocados desde el despacho de la Vicepresidenta en colaborar con la pesquisa que lleva adelante el juzgado, aportarán todas las pruebas que estén a su alcance para colaborar en el esclarecimiento del atentado. “La agenda está dominada por este tema, todo es muy vertiginoso y estamos buscando datos por todos lados”, dicen, y agregan: “ella está abocada a saber”.

Por lo pronto también están tratando de llegar a una sesión el próximo jueves, con el mayor consenso posible, para tratar -al igual que en Diputados- un repudio unánime al intento de asesinato de Cristina Kirchner.

Tampoco visualizan la posibilidad de avanzar con una Ley contra el discurso de odio, pero sí alientan la intervención y la intención de poner un límite a aquellos usuarios más conocidos como trolls que conformen algún ejército digital.

El Frente de Todos destaca desde la Cámara Alta un estudio de las redes sociales que presentó el día lunes el diputado José Luis Gioja en su cuenta de twitter. Allí, el extitular del bloque de diputados del Frente para la Victoria comparte el informe de una consultora. Destaca algunos usuarios que “casualmente crearon sus cuentas en marzo de 2020, en el comienzo de la pandemia”, y cuyo primer exponente es una etiquetada como @MariaLi31527280. Yendo a la cuenta mencionada, se verifica que la misma no tiene nombre, no tiene foto, no posee portada y emitió 73.204 tweets, consigna el ex gobernador sanjuanino.

El punto nodal e imprescindible, según detalla el oficialismo, es trabajar mucho con los instrumentos existentes para desenmascarar a esa gente, mostrar todos sus perfiles. En Argentina existe la Ley Nº 23.592, que penaliza los actos discriminatorios y puede sancionar hasta con 3 años de prisión a quien los cometa. El articulado de esta norma tipifica como delitos “los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos”.

Van a intentar presionar “mucho” tanto a Facebook como a Twitter para que den de baja a esos contenidos. Esta será una ardua tarea, se conoce lo difícil que es conseguir de parte de estos gigantes algo de atención para realizar estas acciones. Especialmente cuando se trata de países como Argentina y los destinatarios son líderes o partidos políticos “populistas”.

Desenmascarar a los responsables de esas acciones que llevan adelante esta batalla cibernética es una tarea en la cual no se trabaja mucho. Las guerras híbridas apuntan a desestabilizar gobiernos populares mediante fake news y discursos violentos. Esos son soldados que forman parte de acciones políticas coordinadas. “Pretenden profundizar la violencia política en Argentina”, aseguran desde el kirchnerismo.

Por otro lado, las declaraciones de la oposición sobre la supuesta creación de una Ley Mordaza solo son fuegos artificiales para el oficialismo.

En definitiva, desde el entorno de la exPresidenta, insisten que existen herramientas para reprimir esas difusiones y hay que hacer uso máximo de ellas. “Lo que se viene es serio y fuerte”, avisan. No se trataría de lobos sueltos, sino de un ejército bien entrenado.

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