El tanque de nafta

Las dificultades para acumular reservas y sostener el nivel de crecimiento arrinconan las perspectivas del Gobierno, que se refugia en el control de importaciones sin descuidar la actividad. | Por Nicolás Pertierra

El 2022 se inició con un fuerte efecto de arrastre en el crecimiento económico, producto de la recuperación veloz del año pasado. El primer trimestre de 2022 continuó el crecimiento. El PBI fue 0,9% mayor al del último trimestre de 2021, según lo que publicó el INDEC esta semana. Si la actividad se mantiene sin cambios el resto del año, por el mero efecto estadístico de compararlo con el año previo, ya daría como resultado un crecimiento del 4% del PBI para este año.

Sin embargo, la cantidad de nafta en el tanque para mantener el proceso de crecimiento hace dudar de las posibilidades de sostener incluso el nivel de actividad actual. Con un nivel de reservas al borde de la línea de flotación, la discusión en torno al conflicto distributivo queda reemplazada en el corto plazo por la discusión sobre el crecimiento en sí mismo. La principal preocupación se centra en las condiciones en las que se va a enfrentar el año electoral, sin margen para tirar de la demanda que siempre aumenta la necesidad de dólares.

Este escenario obliga a adoptar estrategias más defensivas, apuntar a las fuentes de oferta de dólares (que no son muchas) y a las fuentes de la demanda de dólares. Por eso la discusión sobre las importaciones se puso en el centro de la escena, porque son el principal destino de los dólares que ingresan. Sin llegar a niveles récord en las cantidades importadas, la situación actual amerita adoptar medidas de administración más estricta para subir un escalón en el nivel de reservas.

¿Por qué no acumulamos reservas?

La no acumulación de reservas ya fue un dato de 2021. En 2022 ese fenómeno se agudizó, aunque veremos que las razones pueden ser muy diferentes. Recientemente, la lupa se centró sobre el altísimo valor de las importaciones. Como toda medida de valor, tiene dos componentes: precios y cantidades. La forma más adecuada de analizar un eventual exceso de importaciones en relación al nivel de actividad es mirando las cantidades importadas en relación al nivel de actividad. Para eso, se pueden observar los indicadores de cantidades de importaciones del INDEC y el EMAE de cada mes para. Así, un exceso de importaciones debería advertirse como un incremento en la relación importaciones/actividad. Si esa relación se mantiene constante, quiere decir que las importaciones siguen el ritmo de la actividad.

Cantidad de importaciones en relación al nivel de actividad 2003-2022

 

Fuente: CESO en base a INDEC

Al observar el nivel general, las cantidades importadas en relación a la actividad están en relación muy similar a la que tuvieron en 2011 y por debajo del pico que hubo en 2017. Los bienes de capital se mueven de forma muy parecida al nivel general. Los bienes intermedios tienen un comportamiento casi calcado al nivel de actividad, por eso la relación no varía significativamente. En combustibles, ni siquiera con los faltantes actuales superamos los récords de otros años. En bienes de consumo podría bajarse  esa relación, claramente es lo menos esencial de una economía para crecer. Sin embargo, es un componente que representa cerca de un 10% de las importaciones totales, por lo que la ganancia en reservas que pueda lograrse reduciendo las importaciones de consumo puede alcanzar los 2.000 USD M anuales, siendo optimista. No es la llave de la salvación pero todo suma. Y llama la atención que no se haya abordado este frente con anticipación.

Muchas veces se plantea la contradicción entre el saldo comercial positivo y la acumulación de reservas. El problema de esta perspectiva es que las operaciones comerciales son sólo una parte pequeña de todas las operaciones con el resto del mundo para las cuales utilizamos dólares. Donde puede verse la causa de la no acumulación de reservas es en el Balance Cambiario del BCRA.

El Balance Cambiario  tiene dos grandes cuentas – la cuenta corriente y la cuenta financiera – que arrojan como saldo la variación de reservas. Acá se puede ver cómo se explica el resultado de reservas en 2021 y en 2022 a partir de los componentes de cada cuenta.

Balance Cambiario. Los primeros cinco meses del año. En USD M

Cuenta 2021 2022 Diferencia Var %
Cuenta Corriente 5806 299 -5507 -95%
Saldo de Bienes 8792 7278 -1515 -17.2%
Exportaciones 30151 36064 5913 19.6%
Importaciones 21359 28787 7428 34.8%
Saldo de Servicios -989 -4086 -3096 313.0%
Cobro de Servicios 2813 3111 298 10.6%
Pago de Servicios 3802 7197 3394 89.3%
Saldo por turismo -651 -2460 -1809 277.9%
Rentas -2014 -2876 -863 42.8%
Utilidades y Dividendos -46 -45 1 -2.8%
Intereses de Deuda -1969 -2832 -863 43.8%
Cuenta Capital y Financiera -3879 2670 6550 -169.0%
Inv. Directa No Residentes 289 276 -14 -4.7%
Inv. de Portafolio No Residentes 2 19 17 805.5%
Préstamos (Privados + Provincias) -2022 -2598 -576 28.5%
Préstamos Org. Internacionales -547 -656 -109 19.9%
Deuda del Sector Púb Nacional -139 -170 -31 22.2%
Operaciones con el FMI 0 5472 5472
FAE SPNF 232 -375 -606 -261.7%
FAE Sector Financiero (PGC) 426 499 73 17.2%
Variación de Reservas 1962 2989 1028 52%
Fuente: CESO en base a BCRA

 

Este año, el resultado viene siendo distinto al del año pasado. Hasta el mes de mayo, la cuenta corriente aportó sólo 299 USD (hasta abril incluso era negativa), es decir que mostró una caída de 5.507 USD M. Esa caída se puede explicar analizando cómo evolucionaron tres saldos principales: bienes, servicios e intereses.

La reducción del saldo de bienes es de 1.515 USD M, producto de las mayores importaciones que no son compensadas enteramente por mayores exportaciones. El incremento en salida en concepto de intereses – se incrementaron 863 USD M – están explicadas principalmente por los pagos del Gobierno nacional, que pasaron de sólo 12 USD M el año pasado a 680 USD M este año. El rubro que más incide en la menor disponibilidad de dólares son los mayores egresos por servicios, ya que requirió 3.096 USD M más que el año pasado, entre los que se destacan dos aspectos centrales. Primero, los altos costos de flete, producto de las restricciones logísticas en China que hicieron saltar los pagos de 973 USD M a 1.720 USD M. En segundo lugar, el saldo por turismo pasó de -651 USD M a -2.460 USD M en un contexto de brecha cambiaria donde todo el turismo emisivo pasa por el mercado oficial y no entra un sólo dólar a este mercado, sino que va todo al blue. Los ingresos por dólares en concepto de turismo son de 166 USD M en el año, un monto irrisorio.

Como conclusión, se puede advertir que el mejor resultado de este año en la variación de reservas tiene una composición muy distinta a lo visto el año pasado. El resultado positivo de la cuenta corriente se esfumó, principalmente producto del mayor déficit en los servicios. Este año, el resultado positivo en las reservas vino por el lado financiero, gracias al primer desembolso del FMI, principalmente.

Estrategias para atajar penales

Este cuadro de situación amerita discutir algunas opciones que tengan el objetivo de resguardar la posición que hay en las reservas, que el tiempo pase y se tenga la chance de llegar a los penales. Nada muy alentador en términos económicos, de acumulación y crecimiento pero nada que no se haya aplicado anteriormente.

Por el lado de la oferta de dólares es poco probable conseguir un gran resultado en el corto plazo. La estrategia exportadora vinculada a la minería e hidrocarburos no tiene posibilidades de ser una respuesta a la coyuntura inmediata, además de los problemas políticos que puede generar. Otras fuentes financieras, con el nivel de endeudamiento o condicionamiento que implicaría, tampoco parece algo factible. Para incentivar mayores liquidaciones por servicios, durante junio se anunció un nuevo esquema que permite liquidar una parte de los servicios que hoy se están facturando directamente en el exterior por un monto de 12.000 USD anuales por persona. Por lo tanto, sólo queda como alternativa para sumar dólares instrumentar mecanismos que incorporen los ingresos por turismo. Con que entren al menos 1.000 USD M en el año, ya suma algún margen adicional.

Luego, aparecen como una opción las medidas que atacan la demanda de dólares. Las importaciones son la fuente de demanda de dólares más importante de la economía, aunque no la única. Hoy en día, son menos del 20% de las posiciones arancelarias las que tienen que pasar por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). El Banco Central ya endureció en marzo y abril de este año las condiciones dentro de ese grupo de importaciones, limitando los plazos de pago y obligando a conseguir el financiamiento para quienes quieran incrementar sus importaciones en función del tipo de bienes y las importaciones hechas el año pasado.

En caso de querer restringir más el acceso a las importaciones, podrían pasarse determinadas posiciones arancelarias que hoy tienen licencia no automática al esquema SIMI. Indefectiblemente, así se demoraría el ingreso de bienes intermedios, insumos o repuestos para la producción y se frenaría el crecimiento de la actividad, efecto que no puede ocultarse. Por eso, debe administrarse con cuidado y sin generar presiones inflacionarias adicionales por escasez o desabastecimiento.

Como antecedente, cabe recordar que desde 2011 se implementó una estricta administración de las importaciones. El 100% de las posiciones arancelarias debía pasar por Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), pero ese sistema fue desarmado. En 2015, la Organización Mundial de Comercio sancionó a nuestro país, que se comprometió ante la Unión Europea (uno de los principales litigantes)  a desarmar el esquema vigente. Por lo tanto, tampoco es viable aplicar las SIMI al 100% de las posiciones arancelarias.

Sin dudas, las importaciones son un frente a administrar mejor. Sin negar que eso también tiene impacto en el crecimiento económico. La estrategia de rápida reactivación tuvo indudablemente un efecto negativo en la cuenta de reservas, que obliga hoy a adoptar estrategias defensivas. No como solución a los desafíos del crecimiento y el desarrollo sino para tener algún margen adicional para enfrentar la volatilidad local e internacional que probablemente se intensifique los próximos meses.

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