El salario mínimo cayó desde 2011

Tal es la conclusión del último informe del centro CIFRA-CTA. Si bien la pérdida de robustez más pronunciada se dio desde el ascenso macrista, el derrumbe arrancó después de 2011. | Por Pablo Dipierri

«El poder de compra del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) mantuvo una tendencia negativa entre 2011 y 2020», dice la primera frase del último informe del centro CIFRA-CTA. Aunque aclara en su segunda oración que «las caídas fueron especialmente fuertes en los dos últimos años del gobierno de (Mauricio) Macri así como en 2020, en todos los casos superiores al 10% en cada año», el gráfico de la diapositiva Nº 3 del archivo PPT al que accedió La Patriada indica que el deterioro del poder adquisitivo arrancó en 2011.

El estudio abarca el período que va desde 2001 hasta el primer semestre de 2022, calculando la evolución del ingreso más bajo establecido legalmente para un trabajador que desempeñe sus tareas en condiciones de formalidad en base a datos del Ministerio de Trabajo, el IPC Provincias-CIFRA y el IPC Indec. Con ese material, la central obrera conducida por el diputado Hugo Yasky planea sentarse hoy, frente a las patronales y junto sus organizaciones hermanas, a la mesa del Consejo del Salario.

Según el informe, «durante 2021 no se logró recomponer su poder adquisitivo aunque se evitó una nueva caída, ya que el aumento real fue apenas del 1,2% en el promedio del año», mientras que «en los primeros 7 meses del año en curso el salario mínimo tuvo una disminución de 1,6% en términos reales». La escalada inflacionaria de los últimos meses, de hecho, motivó que los legisladores de extracción sindical en el Congreso -identificados con el kirchnerismo- impulsaran un acortamiento de los plazos acordados en marzo para la recomposición del SMVM y, luego de cabildeos tramitados a través de los medios de comunicación, el Poder Ejecutivo accedió a esa demanda, razón por la cual en agosto se alcanzarían los $ 47.850 de salario mínimo que la actualización original preveía para marzo del 2023. Esto implica, al decir de CIFRA, «un aumento de 49,5% respecto del nivel que tenía en diciembre de 2021, a todas luces insuficiente cuando la inflación acumulada en el mismo período rondaría el 55%».

El convite que reuniría hoy a representantes de las cámaras empresarias y las centrales sindicales, bajo el arbitraje del Gobierno, emerge también alimentado por versiones que publica en portada Ámbito Financiero acerca de la demanda de la CGT para que el SMVM trepe un 70%. En este contexto, los economistas ceteístas estiman que, ante un piso de inflación de 6% para agosto, «el salario mínimo real se ubicaría más de 36% por debajo del nivel que tuvo en 2015», y añaden: «serían necesarios $ 71.600 en agosto para alcanzar el mismo poder de compra que el salario mínimo tenía en 2015, y casi $ 119.000 serían equivalentes a la línea de pobreza para una familia tipo».

El punto nodal del informe de CIFRA radica en la consideración de los valores del SMVM en 2015 como guarismo totalizador 100 y, a partir de allí, se revela que en 2011 ese guarismo se ubicaba en 109, en 2019 en 75 y, actualmente, en 67 mientras que la serie elaborada por los autores grafica cómo se incrementó, sistemática y constantemente, el porcentaje de la remuneración salarial más baja desde 2001, cuando acusaba 54 puntos. Es decir, se había duplicado para 2011 y permanece ahora a niveles cercanos al que acreditaba cuando estalló la convertibilidad.

Por lo demás, el desmoronamiento pronunciado en los últimos siete años no puede hacer perder de vista que el capital avanzó, vía inflación, en una transferencia progresiva de los ingresos de los trabajadores hacia las arcas patronales a partir del tercer mandato kirchnerista. En definitiva, el plan de los sectores dominantes sigue siendo la apropiación de la renta a como dé lugar.

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