El oficialismo vergonzante

Por Pablo Dipierri / Una encuesta de Managment and Fit reveló en estos días que, si las elecciones fuesen hoy o si ahora fuese 2023, la coalición gobernante retendría el 78 por ciento de los votos del 2021 y lo que se le escurre drenaría en porciones de 2 a 4 puntos hacia otros espacios políticos. En cambio, la entente de macristas, lilitos y radicales solo conservaría un caudal equivalente al 54 por ciento de los votos obtenidos el año pasado y el 28 por ciento se desplazaría hacia la opción Javier Milei.

Practicando un movimiento de zoom in, la consultora detectó que el 27,3% de los encuestados aseguró que en las próximas elecciones votaría al candidato del Frente de Todos; el 26,6%, apenas 0,7% menos que el oficialismo, aseguró que optaría por Juntos por el Cambio; y un 22,8% contestó que lo haría por Avanza Libertad, el partido de Milei.

Por lo demás, la imagen negativa de los principales cuadros del gobierno sigue más alta en comparación con los líderes opositores. Y sobre el universo de los 2200 casos abarcados con personas cuyas edades oscilaban desde los 16 a los 75 años, los indecisos se ubican alrededor del 13%.

El malestar, entonces, no inhibe cierta compresión política de los sectores populares. Se vocea por todas partes la angustia y la bronca por las penurias económicas pero ni el cristinista más duro o el más curtido de los luchadores sociales que despotrica contra las políticas económicas del Ejecutivo nacional desconocen que el riesgo es el regreso de la derecha.

Ayer, el intendente de Baradero y dirigente de Smata, Esteban Tito Sanzio, ratificaba lo que dijo el sábado en el plenario de la rama sindical del PJ Bonaerense: “los trabajadores no están metidos en ninguna división”, sostuvo en declaraciones al programa Nobleza Hormiga. En otro andarivel –e irritado por las vacilaciones que atribuían en su entorno al equipo económico-, el diputado y secretario general de la CTA, Hugo Yasky, cargó contra los que le temen a la deliberación: “nos debilita más el cerco de alcahuetes que la discusión”, soltó en una entrevista concedida al programa Tengo Lo Tuyo.

Sin embargo, el gobierno podría capitalizar más y mejor medidas redistributivas que implementa, más allá de su manual de estilo. Como la naturaleza le tiene horror al vacío, lo que Alberto Fernández y su elenco más leal no comunican se llena con el descontento acicateado por los grandes medios de comunicación y las críticas que vierte, unas veces con tino y otras no tanto, el ala que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Por citar sólo dos ejemplos que ameritarían que la Casa Rosada sacara pecho, aunque sin exagerar, el índice de Gini fue de 0,431 en el último trimestre de 2021 mientras que había acusado 0,435 en 2020 y 0,449 al término del gobierno de Mauricio Macri. El guarismo actual de este indicador es comparable en la serie histórica a los meses que van del 2010 al 2011, pleno auge del kirchnerismo. En 2010, esa medición arrojó 0,445 y en 2011 0,427. El punto más bajo de este registro, o el momento de mayor igualdad desde el retorno de la democracia fue en 2013, con 0,41 clavados.

El otro dato ilustrativo sería el del reparto de la torta del PBI argentino. El último informe del centro CIFRA-CTA da cuenta de que “la caída en la participación de los asalariados en el ingreso fue del 48,0% al 43,1% entre 2020 y 2021, cuando en 2017 era de 51,8%. A la inversa, el excedente apropiado por los empresarios subió del 50,5% al 54,3% del PIB entre 2020 y 2021, cuando en 2017 era de 46,4%”.

Lo que no menciona CIFRA es que los asalariados llegaron a apropiarse del 51% de la torta en 2015, cuando culminaba el tercer gobierno kirchnerista, pero era de 41% en 2008; 45,8% en 2009; y 44,2% en 2010. En pleno Bicentenario de la patria, los trabajadores tenían una participación similar en el PBI local a la que se consigna hoy.

El problema, obviamente, radica en la afectación de los ingresos que los grupos económicos realizan a través de la inflación en esta etapa. Y ese es el gran desafío del peronismo ahora. Las próximas semanas serán decisivas.

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