Dora Barrancos: “Espero del cuerpo de senadores y senadoras que interprete profundamente que se trata de la libertad humana”

El viernes 27 de julio, en el Café de los Patriotas, la reconocida investigadora y socióloga feminista, Dora Barrancos, participó junto con Juliana Di Tullio, Georgina Orellano y Mariana de Alva, de la mesa “Justas, libres y soberanas” organizada por el Espacio de Género de Proyecto Comunidad. Compartimos a continuación, algunos fragmentos de su intervención.

En una sala repleta de compañeras y compañeros, abrió la mesa con una constatación: “Estamos viviendo un momento paradójico. Transitamos un ciclo aciago, de penumbra. Es evidente que estamos retrocediendo en todos los derechos. Es inocultable que seguramente esto se va a ahondar, es mucho más grave que la profecía auto cumplida que avizorábamos aquel diciembre de 2015. Y en este escenario agonístico, es paradójico que efectivamente estemos discutiendo la ley del aborto y la accesibilidad gratuita al aborto en nuestro país. Paradojas no faltan en América latina, de modo que no es la primera vez que hay una circunstancia grave o contextos graves y hay un acontecimiento venturoso dentro de esa encrucijada. Yo no me canso de decir por ejemplo, en 1968 el Ministro Borda en plena dictadura de Onganía, tomo la decisión notable de darnos a las mujeres  la completa capacidad jurídica.

La socióloga recorrió la historia de las luchas feministas –enarboladas tempranamente en nuestro país- para subrayar que fue gracias a ellas que se obtuvieron los primeros derechos para las mujeres con la reforma la Código Civil en 1926. “Voy a recordar por las dudas, que las mujeres gracias a los códigos civiles del siglo XIX fuimos generosamente puestas en el papel de inferiores, y este código civil argentino que es de 1869, puesto en vigencia en 1871, consagraba la mayor sumisión de las mujeres a la tutela del marido. Las mujeres no podían ni trabajar, ni comerciar, ni educarse, ni profesionalizarse, ni ir a los tribunales, sin la autorización del marido. En 1926, este estropicio del siglo XIX recibió una modificación importante, por lo tanto fue el primer acto legal conquistado por nuestras feministas en para salirnos de la zona completa de inferioridad. Pero todavía los cónyuges varones eran los gerentes, los administradores de los bienes propios de sus mujeres. De modo que, hasta 1968, para vender una casita, se necesitaba la firma del marido en la escribanía. Yo siempre he pensado que Borda por qué en 1968 despierta y dice “oh! grave lesión las mujeres”, por un orden de extrema identificación de clase. ¿Quiénes eran dueñas? ¿Quiénes tenían patrimonios? Las mujeres de su clase. Teníamos divorcio, pero había sido suspendido sine die, por el gobierno de la revolución libertadora. Recordaré siempre que el peronismo fue siempre el más importante gestor de derechos personalísimos en este país, no fueron los liberales. (…) El peronismo conquista el divorcio vincular en 1954 y se suspende por un decreto en 1956. Cuestiones brutales en este país, retrocesos de derechos (…)¿Ustedes recuerdan cuál es el instituto legal por el que se suspendió la constitución de 1949 en este País? ¿Cuál fue la constitución constituyente? No hubo. No hubo ni decreto. (…) Para que pensemos en la capacidad de retroceder en materia de derechos que tenemos a lo largo de nuestro tiempo…”

Retomando la idea de la paradoja de una conquista como la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, durante un gobierno signado por el retroceso de los derechos, Barrancos recordó algunos casos e introdujo su análisis político de las condiciones que propiciaron la apertura del actual debate:  “Durante los años en que éramos felices se ganaron muchísimos derechos personalísimos. La ley de identidad de género es una de las mayores muestras de ese avance extraordinario, ley que hemos exportado en estos años. La Argentina, marcó un paso inédito, pero en ese entonces no se pudo construir la posibilidad de este debate en el congreso, a pesar de que  la Campaña habíamos llevado muchas veces el proyecto. Ahora se da, por una serie de coyunturas que alguna vez nos detendremos a interpretar mejor. Yo creo que en diciembre este país casi se prende fuego a raíz de la reforma previsional, se deshilacha la opinión positiva del gobierno; eso transcurre durante el mes de enero. Al mismo tiempo en el orden internacional y nacional hubo un ascenso de manifestaciones que tuvieron muy buena acogida (…) En tren de inventar alguna circunstancia que disuadiera por un tiempo la tempestad y considerando cómo las redes acogían con tanta simpatía con tanta sororidad estas circunstancias (…) recuerdo que entre algunos comportamientos verbales de señores cabríos, uno de ellos dijo “vaya a saber cómo estaba vestida”. Justamente coincidía con que en Bélgica había en ese momento, una suerte exhibición acerca de las características de la vestimenta que tenían las muchachas, las mujeres que habían sido asediadas o sobre las que se había perpetrado tentativas o delitos sexuales. Eran todas muchachas o mujeres que vestían corrientemente, ninguna de ellas llevaba bikini, para decirlo brevemente. Una anomalía interpretativa de algunos patriarcas, que creen que la chica que viene exhibiendo el traste es para ellos. Porque siempre he dicho, tal vez no lo he dicho en voz alta, que una muchacha que viste con osadía por suerte también tiene mucha más osadía para defenderse que una muchacha que no viste con osadía y que está a merced del patrón, del jefe, del titular de cátedra...

En fin, una vez que se autorizó a determinada bancada al cabildeo sobre esto, nosotros nos tomamos el brazo y todo lo demás. A mí me parece siempre que el cálculo estratégico fue poco estratégico. Y que felizmente nuestra estrategia sí estaba ahí, bien clara, y de modo que tuvimos lo que tuvimos. Este extraordinario acontecimiento del 13 de junio con casi un millón, no solamente de mujeres debo decir, porque lo que nos sorprende son las sub-17, en la calle. Como decimos siempre, niñas de 14, 15 16 años que no han leído una sola página teórica acerca del feminismo, pero lo han vertebrado, tienen una prenoción extraordinaria, una conciencia que efectivamente ya no las va a abandonar, así que serán mujeres de toda resistencia. Cuando nos preguntan ¿no se trata sólo de esto? No, se trata de pluri-resistencias, de todas las formas de resistencias. De modo que no hay ninguna posibilidad de que toda esta extraordinaria movilización se diluya y desde luego, creo que vamos a conseguir la sanción definitiva de la ley en el congreso, es una conquista inexorable de las mujeres de este país. No puede atribuirse la fuerza política gobernante, que tampoco tiene ganas de hacerle propaganda. No los imagino diciendo ‘nosotros, fuimos los que conquistamos el aborto en este país’. Yo creo que ese 13 de junio fue extraordinario, del 13 al 14, esa madrugada notable en que no sabíamos cómo íbamos a salir y que sin embargo, finalmente cristalizó con esta media sanción.

De mi parte está claro, lo he dicho tantas veces, lo dije en oportunidad de la alocución en Diputados, lo dije de manera un poquito diferente ahora en el Senado. A los Senadores y Senadoras, sobre todo, de la tradición peronista, o que parece que tienen tradición peronista o que simulan tenerla por lo menos y al radicalismo que debería ser de una composición liberal, pero no lo es, les he recordado algo que es de la producción historiográfica, y es un notable acontecimiento por el cual en la saga histórica del peronismo hay un antecedente que me gustaría que se recordara. En 1945 tres médicos de la Colonia Oliva, Colonia de alienados mentales en Córdoba, se encontraron frente a la violación de una joven alienada de 28 años que queda embarazada. El padre de la joven consiente el aborto, por lo tanto los médicos hacen el aborto. Fueron denunciados, se dice que por el cura de la Colonia y una monja. Los médicos de manera notablemente singular, fueron sancionados -porque en la Argentina debe decirse hay un cono de reserva y son escasísimos los médicos que han ido a parar a la justicia y muchos menos aún a ser condenados, contaríamos tal vez con los dedos de la mano. El caso es que estos tres médicos cordobeses fueron sancionados en primera instancia a prisión, era Córdoba en aquellos años tremendos, en aquella encrucijada tan conservadora, a pesar de la Reforma. Escándalo dentro de la comunidad médica, aún dentro de los más conservadores de Córdoba por esta circunstancia inédita, los 3 médicos condenados en primera instancia. Apelación, segunda instancia, obra como médico forense el radical Nerio Rojas, que hace una defensa notable; (…) pero queda firme la sentencia y los tres médicos van a parar a la cárcel. El 31 de Diciembre de 1946 Perón indultó a los tres médicos. Y como siempre decimos, he ahí un nuevo registro de los que es la consideración de los derechos personalísimos en la tradición peronista. De modo que instamos a muchos dudosos que tienen extracción peronista pero están más acometidos por la ley del obispo –porque no creo siquiera que sea la ley divina, es la ley obispal, es una ley terrestre- para que haya un efectivo giro en sus convicciones y voten efectivamente esta ley. Esta ley es una ley que por otra parte tiene muchísimo que ver con la larga experiencia de las mujeres en este país, y como lo he sostenido a lo largo de muchos trabajos, en este país el aborto tiene una larguísima legitimidad social. Clandestino y penalizado no hay ninguna familia argentina que este exenta de la experiencia de un aborto, y cuando digo familia no me refiero a una familia de cierta conyugalidad  limitada, me refiero a las familias.”

Barrancos comentó parte de sus investigaciones que acreditan la larga tradición que tiene la interrupción del embarazo en nuestro país y en la consolidación de sus formas poblacionales: “En la propia experiencia aluvional migratoria de este país, estaba la promesa de esas poblaciones que llegaban a tener una expectativa de vida diferente, este país ofrecía además educación. (…) No eran todos los países ofertantes de educación, la Argentina tenía eso. Aquí podían construirse un futuro, y en esa construcción de futuro las mujeres fueron sagaces. Hicieron la lenta revolución demográfica de limitar el número de hijos y esa revolución es una revolución silenciosa, pero ocurrió. De modo que la Argentina hace que se llama la ‘transición demográfica’ que es un fenómeno que se indaga en sociología y demografía. Es ese fenómeno por el cual en una sociedad cae la tasa de muertes y es acompañada de una caída de la natalidad. En Argentina -y en esto, en ese punto resulta una sociedad particular- antes incluso de la caída de la tasa de mortalidad hay una inflexión del número de nacimientos. Eso inexorable, va ocurriendo en 1910, 1920, 30, 40, 50. Es un fenómeno que sólo se compara con la experiencia de Uruguay, el resto de los países de América Latina demoro mucho tiempo, Brasil demoró mucho y México también, por señalar dos grandes territorios de nuestra América Latina. Entonces, ¿cómo explicarse la caída de la natalidad en este país?, ¿cómo explicarse cuando todos las técnicas y los métodos anticonceptivos eran falibles? En 1930 ¿cuál era la técnica popular? Pero popular de todos los sectores: el coitos interruptus. ¿Ustedes saben la responsabilidad en el número de embarazos que tiene? Entonces, tenemos que pensar en la contribución notable que en este país hubo en la interrupción voluntaria del embarazo. En buena medida y antes con muertes brutales de muchísimas congéneres; recientemente, el fenómeno se ha limitado bastante gracias a la aparición de fármacos, pero es absurdo que se discuta que si es 33, 31 o 43. Me parece alevoso que se pueda discutir si se mueren 31 mujeres, 42 o 45 mujeres, es alevoso, es ofensivo y además es realmente violento, pero alguien lo ha discutido, varias veces se discutió, una sola vida es para nosotros trascendental. Ya que hablamos de la vida de eso se trata.

Por lo tanto para cerrar, se trata de la autonomía sobre nuestros cuerpos, no hay ciudadanía sin decisión, sin que se sostenga la voluntad sobre nuestros cuerpos. No hay ciudadanía. La ciudadanía está en una mengua notable para las mujeres. El 80% de los embarazos que se producen en la Argentina y en el mundo, son contingentes. La gente no hace el acto sexual pensando en la reproducción. Pero siempre he dicho a las mujeres les acomete fantasmáticamente la sombra de quedar embarazadas. Toda vez que pueden disfrutar placenteramente del sexo, hay una cohibición del derecho a la sexualidad, porque se impone el mandato patriarcal reproductivo a como dé.

De modo que estamos frente a un acontecimiento, espero que el día 8 tengamos el espectáculo notable, de un cuerpo de senadores y senadoras que realmente interprete profundamente que se trata de la libertad humana, se trata de un derecho humano fundamental. Y espero, desde luego, que las fuerzas que responden por lo menos nominalmente por el peronismo estén a la altura histórica de los mandatos que provienen del propio peronismo. Eso es lo que queremos.

 

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