De qué se trata la reforma laboral que anunciaron en Bélgica

Buscan aumentar los índices de empleo reduciendo la semana laboral.

El Gobierno belga presentó hoy una reforma laboral que permitirá a los empleados concentrar sus jornadas de trabajo en cuatro días de la semana sin reducción de compensaciones salariales. 

Entre sus puntos más salientes, el proyecto establece que los empleados podrán reducir un día de trabajo si aumentan su jornada diaria que no podrá superar las 10 horas trabajadas.

La reforma contempla que se podrá trabajar más horas una semana para compensarlo con menos tiempo durante la siguiente pero establece una condición máxima de 9,5 horas de trabajo diarias ampliables a 10 horas -previo acuerdo entre empresas y sindicatos-.

Según explicó en una conferencia de prensa el presidente del Gobierno belga, Alexander De Croo, el objetivo de la reforma es «fortalecer a los trabajadores y las empresas».

Asimismo, el proyecto establece que los asalariados podrán trabajar para otro empleador durante el periodo de preaviso y las compañías de más de 20 empleados deberán presentar planes de formación para desarrollar competencias de los trabajadores.

El Gobierno belga pretende que con estas medidas el país llegue al 80 por ciento de la tasa de empleo para 2030  mientras que en la actualidad, registra una tasa de empleo del 71 por ciento.

Four days a week en el mundo 

La pugna por la semana laboral de cuatro días se hizo eco en distintas latitudes. La reforma belga viene a secundar lo hecho por Islandia, que probó la jornada laboral de cuatro días entre 2015 y 2019, medida que fue considerada «un éxito rotundo» en el país del norte.

En la actualidad, el 86 por ciento de la fuerza de trabajo de Islandia acortó su semana a cuatro días.

En Japón, la empresa Microsoft ensayó en el transcurso de un mes su Proyecto de Reforma de Trabajo con 2600 empleados, sin disminución de sueldo y la productividad aumentó un 39,9 por ciento.

Ahora las autoridades japonesas evalúan la reducción de la jornada con la intención de que los empleados tengan más tiempo libre, equilibren la vida personal con la laboral y mejore la tasa de natalidad en el país.

El programa piloto global ‘4 Day Week’ fue adoptado por 35 compañías internacionales cuyos trabajadores acortarán su jornada sin reducir las compensaciones salariales durante 6 meses. El gobierno de los Emiratos Árabes Unidos también hizo anuncios en ese sentido.

España y Escocia, se sumaron a los planes para reducir la semana de trabajo sin reducciones salariales.

En diálogo con FM La Patriada, el bioinformático y diputado español por Más Madrid, Héctor Tejero, dio en abril del año pasado una serie de precisiones sobre la prueba de la semana laboral de cuatro días en España.

«Lo que hicimos fue negociar un acuerdo por el cual se destinaron 50 millones de euros a un proyecto piloto para aprobar la reducción de jornada laboral» entre 200 y 400 empresas, puntualizó Tejero.

Según Tejero, al proyecto de la semana laboral de cuatro días ya era estudiado antes de la pandemia, pero «durante el confinamiento se puso de manifiesto que mucho trabajo se puede hacer en menos tiempo desde casa».

El debate en Argentina

En agosto del año pasado, Hugo Yasky y Claudia Ormaechea presentaron dos propuestas para reducir la jornada laboral con el objetivo de recuperar empleos y las iniciativas cosecharon adhesiones.

Ambos proyectos del Frente de Todos buscaban modificar la Ley 11.544 que regula las horas de trabajo a 48 horas semanales con un máximo de ocho horas diarias -una de las jornadas laborales más extensas, fijada por la Organización Internacional del Trabajo hace 101 años-.

El proyecto obtuvo el apoyo del titular de la Asociación Bancaria (AB) y por entonces el precandidato a diputado nacional por el Frente de Todos, Sergio Palazzo, ratificó la necesidad de reducir las horas de trabajo y de recuperar empleos en la pospandemia.

Además, durante aquellos días preelectorales, el presidente de la Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), Leo Bilanski, sostuvo que la reducción de la jornada laboral era uno de los desafíos para la salida de la pandemia y planteó la necesidad de reducir «la jornada laboral manteniendo los mismos salarios».

Por su parte, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, cuestionó las iniciativas. «En términos conceptuales es bienvenido trabajar menos, pero muchas PyMEs no podrán absorber el costo», sostuvo.

En declaraciones a la prensa, el Ministro expresó que en el contexto económico de Argentina «es muy difícil debatir la reducción de la jornada laboral», y aseguró que «bajar la jornada de ocho a seis horas equivale a aumentar el salario horario más o menos un 33 por ciento».

Además, indicó que existiría un riesgo de que el mayor costo laboral se traslade a precios y eso provoque un aumento de la inflación. Incluso, afirmó que «si sale bien habría más empleo pero con salarios más bajos».

Bélgica tiene una tasa de empleo del 71 por ciento mientras que Argentina registró en el tercer trimestre de 2021 un 41,5 por ciento de ocupación y una tasa de desempleo del 9,6 por ciento según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

«Hay que ser cuidadosos aunque se tengan buenas intenciones. Por ahí esta discusión puede tener más fuerza cuando baje el desempleo», aventuró el Ministro y cerró el debate por el momento.

 

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