Colombia: la moneda está en el aire

El triunfo de Petro fue menos holgado de lo que esperaban y la aparición de Rodolfo Hernández instala nuevos dilemadas para la campaña del Pacto Histórico de cara al balotaje | Por Augusto Taglioni.

Colombia tendrá segunda vuelta y lo que parecía un mano a mano previsibles entre “continuidad o cambio” se convirtió en algo mucho más resbaladizo para los análisis lineales. El primer dato concreto es que el candidato de izquierda, Gustavo Petro, fue el más votado con el 40,3 por ciento de los votos logrando sostener y ampliar los 8 millones de votos que obtuvo en el balotaje de 2018 con Iván Duque.

Sin embargo, la victoria petrista trae un sabor agridulce. Su contrincante no será el esperado sino un dirigente mucho más complejo de etiquetar. Se trata de Rodolfo Hernández, ex alcalde de Bucaramanga, que creció aceleradamente gracias a su campaña por redes sociales.

Esa estrategia lo llevó a bautizarse el “rey del Tik-Tok”. ¿En qué consistió? Mensaje corto y directo basado en el enojo y la indignación segmentado para los sectores de la población que muestran hartazgo con la política. De esa manera pasó de 10 a 28 por ciento de los votos en dos semanas.

Hernández llegó a la política de grande y tras una carrera exitosa como ingeniero. Entre sus hitos se pueden destacar que golpeó a un concejal de la oposición o cuando dijo admirar a Hitler y luego se disculpó argumentado que lo confundió con Einstein. Como esas tiene un largo recorrido que incluyen declaraciones machistas, burradas y bravucunadas pero así y todo, no necesariamente es un líder de derecha y por eso se trata de un problema para Petro.

La candidatura de Gustavo Petro expresa el cambio y contiene buena parte de la agenda de los sectores sociales que se salieron a las calles en abril-mayo del año pasado, pero la irrupción de Hernández es la indignación y la bronca.

La retórica cambió. Queda claro que los colombianos quieren el cambio pero ahora el debate es de qué manera. Esto fue recogido por Petro la noche de la elección cuando consideró que votar a Hernández es “saltar al vacío”.

Con este panorama, ¿Cómo puede lograr Petro los votos necesarios para ganar? Vayamos a los números. La suma del segundo y el tercero alcanzan más de 11 millones de votos, tres más que los que sacó Petro. El líder de Colombia Humana tiene que asegurarse el 1.2 millones del resto de los candidatos y así, no le alcanzaría.

Pero esto no es matemáticas, las elecciones se mueven por emociones y situaciones sociales, con lo cual, no necesariamente esta mirada lineal se cumplirá. Los caminos al 19 de junio serán determinantes.

En este contexto, ¿Petro buscará la manera de convocar a casi la mitad de los colombianos que no acudieron a las urnas? ¿Profundizará su capacidad discursiva para exponer a Hernández en un mano a mano? ¿Se moderará para sumar a los que lo miran de reojo o jugarán al borde para atraer a los votantes de Hernández que no creyeron que podría entrar a esta instancia?

Hernández recibirá apoyos del uribismo, ¿esconderá esos acuerdos para no perder el perfil de antisistema? ¿Se radicalizará por derecha? Las preguntas se irán respondiendo con el correr de la campaña.

El otro dato insoslayable del proceso electoral es la caída estrepitosa del uribismo quien tuvo que bajar a su candidato Oscar Ivan Zuluaga y terminó apoyando al que salió tercero, contra todos los pronósticos. Si bien en política es complejo decretar defunciones, el rol de Alvaro Uribe como elector ha quedado pulverizado y su propuesta política está asociado más a las causas de los problemas que a las soluciones.

Eso quedó plasmado en las urnas y obliga a la derecha colombiana a reconfigurarse después de dos décadas de hegemonía absoluta.

Por último, es importante mirar más allá del balotaje y recordar que cualquiera que se alce con la victoria no tendrá mayorías en el Congreso. El caso de Hernández es más delicado porque no cuenta con representación y estará obligado a negociar con los bloques de centro y derecha que defienden una agenda sustancialmente diferente a la que votaron buena parte de los electores enojados con el sistema. Si hay traición, habrá calle movilizada.

Esto es una fortaleza para Petro que tiene relación directa con algunos de los grupos movilizados y cuenta con el bloque más grande y puede condicionar a un presidente debilitado, eventualmente. En ese cuadro, suben las acciones del Partido Liberal, segundo bloque más fuerte del parlamento que no presentó candidato a presidente y venderá la gobernabilidad al mejor postor.

De esta forma, una elección que se presentaba sin sorpresas se volvió una moneda en el aire.

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