Carolina Brandariz: «El trabajo comunitario debe ser reconocido porque tiene valor económico»

La Directora Nacional de Seguimiento y Abordaje del Desarrollo Local del Ministerio de Desarrollo Social destacó el rol del feminismo popular en los movimientos sociales.

La directora nacional de Seguimiento y Abordaje del Desarrollo Local del Ministerio de Desarrollo Social, Carolina Brandariz destacó la importancia del rol de los movimientos sociales en pos de construir herramientas virtuosas, que den respuestas a las problemáticas de la comunidad.

En diálogo con el equipo de Me gustas cuando callas, expresó: «Vivimos en un sistema económico que va mutando, que cada vez concentra más», por lo que «los trabajadores y las trabajadoras buscan una salida a su realidad cotidiana. Por eso es que se organizan».

En ese sentido, describió que «muchas organizaciones han construido la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) para caracterizar este sistema como un sistema económico expulsivo, donde hoy por hoy, es un privilegio contar con derechos laborales, mal que nos pese» y «por más que nos duela, contar con derechos laborales es algo de lo cual goza la mitad de la población de argentinos y argentinas«, además de ser «una tendencia mundial», señaló.

Trabajo en conjunto

En relación al rol del Feminismo Popular en la construcción de estrategias para resolver la problemáticas, consideró: «Las compañeras, las mujeres trabajadoras de los sectores más humildes, nos organizamos y no necesitamos la tutela de un feminismo progresista o de élite, y mucho menos de un feminismo académico que esté tutelando, adjetivando cómo nos organizamos, porque la verdad es que las compañeras fueron encontrando respuestas, ante la situación de violencia de género», así como «acompañamiento a los derechos de las diversidades».

De esta manera, «van encontrando respuestas y accesibilidad a los derechos de manera organizada, lo cual es muy loable, y plantea una solución más que un problema», consideró.

La socióloga, docente y titular de la Dirección Nacional de Seguimiento y Abordaje del Desarrollo Local, abordó en esa misma línea, que «el peronismo planteó la cogestión de las organizaciones libres del pueblo y el Estado, y nosotras tomamos ese legado para ponerlo en práctica», teniendo en cuenta que «el Estado por sí solo no es insuficiente».

Carolina Brandariz, Directora Nacional de Seguimiento y Abordaje del Desarrollo Local del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación

Al respecto, expresó además que «de eso se trata la Comunidad Organizada. Y es lo que hicieron las compañeras de los Movimientos Sociales».

Asimismo, añadió que «el trabajo comunitario debe ser reconocido porque tiene valor económico».

Remarcó además, que durante la pandemia se presentaron «un montón de cuestiones que implicó una presencia del Estado en aquellos territorios donde más ausencia hay históricamente, donde prácticamente se ha retirado de esos territorios, pero que no habríamos podido llegar, sino de la mano de las organizaciones, y con una referencia del barrio que, sin duda, tenemos que poner en valor. Sino hubiese sido de esa mano de ese saber y esa referencia nos hubiese costado muchísimo más», consideró.

Sobre ese punto, amplió: «Todas las organizaciones tienen esquema de promotoras de acompañamiento ante situaciones de violencia de género, y a los derechos de las diversidades que son verdaderamente los que más eficacia tienen al contrarrestar situaciones de violencia, por supuesto que el estado tiene un rol, pero si no estuviese aquella mano de esas compañeras que acompañan y que sostienen, que llevan a la comisaría, que encuentran soluciones, que construyen consejerías, que construyen el espacio libre de violencia, casas de refugio para esas compañeras, el estado por sí solo, es insuficiente, me parece que ganamos muchísima más eficacia con una mirada que pueda pensar incluso en la cogestión del Estado con las organizaciones».

«Lo mismo que se está haciendo por fuera de ese legado, y lo mismo con el planteo de esquemas de trabajo de promotoras de salud comunitaria, de espacios de cuidado y educación para aquellos barrios donde no llega el maternal, donde no hay escuelas de nivel inicial y donde las compañeras organizan ámbitos donde no dan respuestas a si mismas o a su familia, sino que dan respuesta al conjunto de la barriada», expresó.

En relación a la asistencia alimentaria, sostuvo que «cuando las compañeras resuelven buscar salidas colectivas, y eso fortalece la construcción de comunidad, fortalece los lazos sociales que muchas veces, el neoliberalismo pretende todo el tiempo destruir» con lo que «es virtuoso y hay que ponerlo en valor».

«Sin duda que hay un feminismo popular que va dando respuestas, que no solamente enuncia, que construye realidades de igualdad, sin violencia, que enuncia en función de la síntesis de las prácticas, que construye en función de la experiencia que construye. Eso es muy valedero porque hay una filmación de verdad en la realidad», afirmó.

En ese orden, Brandariz consideró que «tiene más solvencia cuando las ideas están acompañadas con las acciones», y contó: «Durante este tiempo, en el marco de la Dirección, hemos visitado un montón de espacios de cuidados de las infancias, con educadoras populares que muchas veces, no tienen nada que envidiarle a las escuelas en términos de los proyectos pedagógicos, sino que las escuelas también tienen mucho que aprender de las experiencias que aparecen como periféricamente, pero que llevan adelante proyectos vinculados a lo que sucedió el año pasado como el proyecto de la ley de educación ambiental, respecto de la ley de educación sexual integral que implementan en la fecha proyectos que tienen que ver con el medio ambiente, con la ESI con la comunidad».

La escuela en la comunidad

La socióloga reflexiona además, sobre la importancia de que la escuela sea reconocida como parte de la comunidad:  «Hay que restablecer el vínculo con la comunidad, y veo y noto que esas costumbres que se construyen desde la comunidad, están profundamente comprometidas con la realidad de su barrio«, eso también «es muy virtuoso, y lo hacen centralmente las compañeras».

«Allí hay un feminismo popular que a veces se pretende bajarle el precio, pero que también parte de las razones del debate público que generó este tiempo, es porque justamente esas experiencias de esas organizaciones empiezan a disputar poder y eso incomoda, y es una de las razones que lo pone en debate público», indicó.

La asistencia en pandemia

En relación a las estadísticas durante la pandemia, se inscribieron 11 millones de personas para el IFE que estaba planificado para 4 millones, por lo que es muy importante que haya «una política que pueda abrazar a un conjunto de trabajadores y trabajadoras que no tengan ingresos».

«En la pandemia, tuvimos que planificar y generar este IFE, porque se puso en evidencia que había trabajadores que cuentan con un ingreso a fin de mes, y quienes no, y que no podían producto de las medidas de aislamiento salir a pelear por el ingreso diario», y frente a este contexto «el Estado tuvo que abrazar esas realidades y contenerlas», señaló Brandáriz.

En ese sentido, examinó que también implica un problema «si solo pensamos en términos de subsidio». Es decir, “si solo pensamos en el salario universal, desorganizamos esquemas de trabajo que se han enriquecido creciendo desde abajo hacia arriba, y que es importante que sigan creciendo».

«Sí sería un retroceso pensar de manera contrapuesta el Salario Universal y el Programa Potenciar Trabajo, porque desorganizaríamos una realidad que se está organizando con eje en el trabajo», reflexionó.

Salario Básico Universal y tarea de cuidados.

Al ser consultada sobre este tema, señaló que son planos distintos: «Es muy importante que aquellos compañeros que sostienen trabajos en espacios comunitarios vinculados al cuidado deben alcanzar el Salario Universal, y en esa dirección estamos orientando todos nuestros esfuerzos», insistió.

Por otra parte, Carolina Brandariz plantea el desarrollo de un debate sobre “cómo las mujeres que llevamos adelante (por mandato cultural) las tareas de cuidado, podemos poner en valor económico. Y esa es una discusión general del conjunto de la sociedad».

Brandariz, planteó además, «que el Salario Básico Universal pueda alcanzar un ingreso como está planteado en el proyecto de ley que presentaron los movimientos sociales. Que pueda alcanzar a esos 4 millones de trabajadoras y trabajadores de la economía popular, la mayoría mujeres (63%, 870 mil llevan adelante trabajos vinculados a cuidados comunitarios, con un promedio de edad de 33 años). Tenemos que elevar el piso de ingreso de ese conjunto de argentinos y argentinas para que reditúe hacia el conjunto de la población, y motorice los destinos de nuestro país», sostuvo.

Además insistió en la importancia de “no desarmar las experiencias productivas, que también involucra el cuidado. Porque, sino parecerá que no se produce nada desde el cuidado, y esa es una categorización que imprime el sistema económico para jerarquizar algunos trabajos y subvalorar otros»

«Si nosotras, las feministas populares, estamos discutiendo cuestiones que tienen que ver con qué aporta a la sociedad, o quiénes aportamos a la sociedad, y cómo se tributa eso, y cómo se retribuye, es muy importante no reproducir esas jerarquías que ubican en lo productivo únicamente aquello que produce algo«, sino “contemplar la función social que cumplen aquellas trabajadoras que sostiene por ejemplo, un jardín comunitario», puntualizó.

Y continuó: «Estamos inmersos en un sistema económico de características financieras que triplica y cuadruplica su valor, y no es reconocido el trabajo de las compañeras que sostienen un jardín comunitario, que permite el sustento económico de toda la sociedad».

Destacar lo comunitario

Desde la Dirección Nacional de Seguimiento y Abordaje del Desarrollo Local, están llevando adelante diplomaturas, donde la universidad pone en valor los saberes de las compañeras de los barrios.

«Estuvimos trabajando en un cuerpo de seis diplomaturas, vinculadas al cuidado de personas mayores, cuidado de las infancias, cuidado de personas con discapacidad, de salud comunitaria, de Promoción de los derechos del género y la diversidad, de la promoción socio-comunitaria, que actualmente está cursando su segunda cohorte, y tiene que ver también, con cómo la universidad colabora en poner en valor estos saberes, a la vez que permitimos el acceso a las trayectorias universitarias, a compañeras que no pareciera que tuvieran un destino vinculado a eso justamente», completó.

Fuente: Me gustas cuando callas – FM La Patriada.

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