Bolsonaro puede ganar

El riesgo de subestimar sus chances por proyectar la política como si fuera matemática. | Por Augusto Taglioni

Bolsonaro puede ganar. Eso es algo que los interesados en el balotaje del 30 de octubre deberían contemplar para no llevarse ninguna sorpresa. No se trata de matemáticas. Si fuera solo eso, Lula tiene la victoria a la alcance de la mano. Sigue siendo favorito, claro, pero en estas semanas todo vale.

Jair Bolsonaro hizo una elección mucho mejor de lo que anticipaban las encuestas, logró más votos que en 2018 aún con cuatro años de una gestión mediocre y un genocidio sanitario que dejó más de 700 mil muertos durante la pandemia. No importa, al bolsonarismo lo mueve otra cosa.

La batalla moral contra los corruptos, la defensa de los valores y la familia ante el riesgo del comunismo, la fe en dios y la continuidad de lo que consideran que el camino a la refundación de la Nueva República, heredada durante la redemocratización que contempla la restauración del viejo proyecto de la dictadura con los elementos nuevos del anti-globalismo que pelea contra los molinos de viento del “marxismo internacional” son sus divisas.

Bolsonaro no está solo en esa. Juega con Donald Trump y las ultraderechas europeas y latinoamericanas que vienen creciendo a pasos agigantados. Y puede ganar porque lidera un movimiento de extrema derecha masivo y compacto que lo deposita en el panteón de los mitos y da la vida por la causa que representa.

Desde el 3 de octubre, la elección entró en otro plano. El presidente brasileño tiene dos maquinarias poderosas a su merced: la estatal y la digital. Con el Estado, distribuye recursos, anuncia aumentos y promete mejoras. También le permitió lograr acuerdos con los gobernadores de los tres principales Estados del país (San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro) y presionar a las encuestadoras que fallaron en la primera vuelta con una denuncia salida del propio ministerio de Justicia.

Con la digital juega sucio, distribuye noticias falsas, difama a Lula y sus aliados y promueve un clima de remontada que está instalado desde el fin del primer turno. Las dos son herramientas poderosas que, aunque no le garanticen nada, le dan aire para pelear hasta al final en un combate que no se definirá por nocaut.

Bolsonaro puede ganar porque no tiene nada que perder y no le tiembla el pulso en llevarse a todos puestos. Puede ganar por todo esto y porque subestimarlo es el mayor error que se puede cometer.

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