Batakis, con el gobierno al hombro

Los anuncios de la Ministra de Economía constituyen, tal vez, el último instrumento para aferrarse en la tormenta. Ante la incertidumbre y los zamarreos políticos, la lectura atenta del establishment mediático resulta ordenadora. | Por Olivia Salas

La ministra de Economía, Silvina Batakis, concentra hoy casi toda la atención del sistema político y la patria financiera. Su batería de medidas para hacer frente al delicado contexto que le toca pilotear constituyen tal vez la última chance del Gobierno para atravesar el tembladeral político bajo el asedio de la tormenta económica.

Las tapas de los diarios de ayer y hoy dan por sentada una serie de prejuicios. Por enésima vez, Joaquín Morales Solá escribió sobre la disolución del kirchnerismo y no faltaron ecos en Clarín sobre las imputaciones contra la vicepresidenta Cristina Kirchner que podían escucharse en la congregación del odio que se televisó el sábado por la tarde.

Esta mañana el tema excluyente es, sin embargo, el mensaje de Batakis. Extraña pero necesaria prenda de unidad en un Frente de Todos que tambaleó como nunca la semana pasada, la funcionaria ha tratado de no desairar a ninguna de las tribus oficialistas.

Por un lado, mentó la continuidad de la botonera que dejó el saliente Martín Guzmán, con respecto al acuerdo con el FMI, las metas fiscales y la segmentación. Por otro lado, armó un equipo que supondría un despliegue más vigoroso para el control de precios, advirtió que los dólares no podían irse por la canaleta del turismo y aceptó la ratificación de los funcionarios del área de Energía que su antecesor pretendía expulsar.

Frente a la agudización del golpe de mercado que la recibió en su nuevo cargo, la ambigüedad le sirvió para ganar tiempo. Haya sido planeado o haya brotado de carambola, su deslizamiento pendular posterga cualquier veredicto y la convierte en un instrumento de flotación ante los vaticinios de naufragio.

Pero si para muestra basta un botón, ya está la impugnación de la tribuna de doctrina. Jorge Liotti publicó en el diario de los herederos de Bartolomé Mitre que “el establishment dirigencial descuenta que Batakis va a responder a los lineamientos de Cristina”, y consignó que la consultora Infomedia, de _Roberto Starke_, planteó que “no va a tomar ninguna decisión sin la consulta correspondiente a la vicepresidenta. Su referente no es Alberto Fernández, sino Cristina Kirchner”.

En tanto, citó también el dictamen de Equilibra, la consultora de _Martín Rapetti_ y _Diego Bossio_: “Su cercanía con Cristina Kirchner nos hace pensar que difícilmente implemente una moderación del gasto. Por el contrario, no nos sorprendería una expansión del gasto”.

Al interior de la coalición gubernamental se discute sobre el inocuo pasaje de la idea de correlación de fuerzas al concepto de margen de maniobra. Hay quienes esperan ver los cambios para creer en Batakis y prestan atención a que la Vicepresidenta no la vetó pero tampoco se adjudican su nombramiento en el kirchnerismo.

Un importantísimo dirigente fabril que supo conducir la AEA le dijo a este medio hace unos días que “hay que ordenar la política y, por añadidura, se va a ordenar la economía”.

Desde el Banco Central –donde Miguel Pesce resistió al último embate de Guzmán y sugirió al presidente Alberto Fernández la designación de Batakis como relevo- sostienen que hay que saber leer el cambio. “Esta semana hubo un quiebre en la política muy relevante: la macro es exigente pero, si bajamos los brazos, será devastador para el pueblo”, consignan, y agregan: “El mercado quiere un golpe financiero y seguir con uno institucional”.

Al borde del abismo que tiende el poder real, conviene apretar los dientes y enfocar la mirada en las usinas ideológicas de la oposición. Si el peronismo es confusión, el plan de operaciones de la derecha resulta ordenador.

Al respecto, dice La Nación: “Batakis ya está seteada para retomar el reclamo de un replanteo de metas con el FMI, con el argumento de la guerra en Ucrania. Es parte de las medidas que intenta articular para dar un vuelco en las expectativas. Entre los temas que trabaja se incluyen un dólar desdoblado para el turismo, posibles modificaciones en algunos impuestos para hacer más progresiva la pirámide tributaria, una suba de tasas en bonos del Tesoro y para los depósitos, y una alícuota especial del 15% para la renta inesperada”.

La única verdad es la realidad, pero cuando la cosa se pone fulera… la única esperanza es el nerviosismo de los dueños de todo.

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