Banco Central refuta querella sobre uso de reservas

Desde la intervención de la vicepresidenta Cristina Kirchner en la Universidad Nacional del Chaco Austral, el Frente de Todos y la prensa especializada debatieron públicamente sobre la utilización de dólares al tipo de cambio oficial para la cancelación de pasivos del sector privado. Informe con detalle de normativas y egresos de la entidad presidida por Miguel Pesce | Por Pablo Dipierri

El Banco Central de la República Argentina publicó hoy un informe sobre “Pagos de deuda externa financiera del sector privado 2020-2022”, luego del debate público que se abrió con el discurso de la vicepresidenta Cristina Kirchner al recibir el Honoris Causa en la Universidad Nacional del Chaco Austral, en mayo pasado. “Los pagos de deuda externa del sector privado y su impacto sobre el balance cambiario congregaron la atención de analistas en las últimas semanas”, dice la primera oración del documento distribuido entre la prensa por parte de la entidad que preside Miguel Pesce, y añade: “la correcta cuantificación del proceso requiere de un pormenorizado entendimiento de las estadísticas y metodologías de registración del balance cambiario, como así también del conjunto de regulaciones que afectan el acceso al mercado de cambios de las empresas”.

Si bien el material no constituye una respuesta a la Vicepresidenta, los datos se ofrecen para desmontar especulaciones sobre la supuesta permisividad que dirigentes, analistas y periodistas atribuyeron al Estado nacional por la escasez de reservas en las arcas del BCRA. En ese sentido, el trabajo detalla que “la cancelación de deuda externa del sector privado del período 2020-22 es fundamentalmente la contracara del ciclo de endeudamiento en moneda extranjera abierto en los últimos años de la década pasada”. “Aunque el foco de atención suele posarse sobre la deuda externa pública y su posterior crisis, el programa económico de apertura y desregulación financiera significó también un fuerte impulso al endeudamiento en moneda extranjera del sector privado, en detrimento del desarrollo del mercado de capitales local”, precisa, y completa que “entre finales de 2015 y 2019 las empresas incrementaron su endeudamiento financiero externo en más de USD 20.000 millones, hasta alcanzar un volumen global de USD 45.045 millones”.

El texto consta de seis páginas en PDF y glosa las regulaciones dispuestas por el directorio, cuya aplicación redundó en “un ahorro de divisas por más de USD 15.600 millones desde 2020, a través de un proceso de refinanciación que evitó una crisis generalizada de impagos”. Lo contrario, según fuentes consultadas por La Patriada, habría derivado en el “defaulteo” de las empresas: “habría abierto un proceso de extranjerización del aparato productivo, además del impacto sobre el empleo y los precios”, asevera la pieza en cuestión.

Entre la normativa diseñada con el objetivo de evitarlo, se cuentan 6 puntos:

-Se encuentra restringido el pago de deuda de una empresa a otra empresa vinculada (sea esta del mismo grupo, su controlada o controlante).

-Las empresas tienen la obligación de utilizar los dólares propios (activos externos líquidos depositados en el exterior) antes de poder comprar divisas para pagar deudas financieras o comerciales (por importaciones).

-Solo pueden acceder al mercado para pagar deuda que está declarada y documentada y, a partir de 2020, que hubiera sido liquidada en el mercado de cambios.

-Las firmas están obligadas a refinanciar al menos 60% de los vencimientos de deuda a un plazo promedio mínimo de dos años (se excluye de la obligación a las deudas inferiores a USD 2 millones para no entorpecer el funcionamiento de PyMES).

-Las empresas no pueden anticipar el pago de vencimientos con una antelación mayor a los 3 días hábiles.

-En caso de que las empresas quieran anticipar el proceso de refinanciación bajo las pautas establecidas por el BCRA, la exigencia de refinanciación se incrementa al 70% por lo menos.

Voceros de la institución financiera sostuvieron ante este medio que esa malla regulatoria obturó una sangría en el balance cambiario. “Se evitaron pagos de deuda con impacto en el mercado cambiario por 26.645 millones de dólares: 12.756 millones por toda la deuda con empresas vinculadas y 13.889 millones de dólares por reestructuraciones de vencimientos de deuda con no relacionadas”, argumenta el archivo de los técnicos, y prosigue: “de un total de obligaciones exigibles en el período por 32.000 millones de dólares se pagaron 5.367 millones, 17% del total”.

La comunicación se produjo, según confiaron a este cronista, luego de que proliferasen cálculos desatinados, por parte de referentes oficialistas y economistas afines al kirchnerismo, sobre el destino de las divisas que contabiliza el BCRA. “Los pagos de capital en moneda extranjera de empresas que entre 2020 y abril de 2022 comprometieron reservas internacionales por tratarse de préstamos financieros con el exterior, líneas de crédito y títulos de deuda (pagaderos a residentes y no residentes) alcanzaron los 5.367 millones de dólares (2.568 millones en 2020, 2.081 millones en 2021 y 718 millones de enero a abril de 2022)”, ilustra el PDF.

La estimación del entorno de Pesce es que el efecto de la Comunicación “A” 7106 y sus complementarias, que establecen los mecanismos (restrictivos, agrega el autor de este artículo) para acceder al mercado de cambios por las deudas contraídas con contrapartes no vinculadas por el 40% del vencimiento de capital y refinanciar el resto vía un nuevo endeudamiento externo con una vida promedio no menor a 2 años, permitió un ahorro por deuda con empresas relacionadas 12.756 millones de dólares y, para el caso de deuda con no relacionadas, uno de 13.889 millones. En total, el BCRA se quedó con 26.635 millones en el MULC.

Desde la vigencia de esta resolución, las empresas accedieron al mercado de cambios para cancelar deuda financiera con no vinculadas por un 39% de las obligaciones de capital alcanzado por la norma, refinanciando 61% restante. “En los primeros cuatro meses del 2022 las cancelaciones netas representaron sólo el 26% de los vencimientos alcanzados, refinanciándose casi tres cuartas partes de los vencimientos de títulos y deudas financieras e impactando en una menor demanda neta de divisas en el mercado de cambios”, desliza el documento hacia el final.

En el último párrafo, el texto remite al debate que se habría dado en la cúpula del FdT en octubre de 2020 sobre la implementación o no de un tipo de cambio diferencial para la cancelación de los pasivos del sector privado. Mientras que la Vicepresidenta y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, habrían planteado que se mantuviera la chance de que se saldara una parte de las deudas al cambio oficial, el ministro de Economía, Martín Guzmán, pretendía lo contrario. “El efecto sobre los balances de las empresas de haberse cerrado el acceso al mercado oficial de cambios las hubiese llevado en algunos casos a situación de quebranto, imposibilitando el acceso al crédito para la refinanciación y exponiéndose a compras hostiles, afectando principalmente a los sectores de alimentación y al sector energético, con efecto sobre los precios internos y el nivel de ocupación”, concluye el documento.

La explicación del BCRA neutraliza también las impugnaciones de una fracción de la coalición oficial contra Guzmán por la pasividad que aspiran a imputarle a raíz de una definición de política económica que no fue la que defendió, al tiempo que esclarece cuál hubiera sido el destino de las empresas endeudadas si prevalecía el ministro.

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