Apoyos y desplazamientos bajo el asedio a Cristina

Entre la confirmación de las convicciones militantes, el rechazo de sus adversarios y las incógnitas de siempre, el peronismo se reconfigura otra vez alrededor de la Vicepresidenta. | Por Jésica Aizo

Esgrimir una opinión sobre Cristina Kirchner parece ser casi ineludible en estos días. Luego de que la fiscalía pidiera para la Vicepresidenta 12 años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos en el marco de la Causa Vialidad, la militancia peronista dejó de aguardar órdenes y se alistó en defensa de la única figura que parece concentrar el capital político para desencadenar semejante gesto.

Ya van siete días de vigilia en la esquina de Juncal y Uruguay. Fueron miles de personas las que se acercaron para expresar su apoyo a la exmandataria en la puerta de su domicilio en Recoleta. Este fin de semana, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, valló el acceso a esa intersección y, ante el intento por correr las barreras que impedían acercarse a la morada de Cristina, la Policía de la Ciudad reprimió con camiones hidrantes.

Las vallas bisagra

Las barreras que instaló el Gobierno de la Ciudad con la intención de «restaurar el orden» del coqueto barrio porteño finalmente funcionaron como bisagras. En lugar de impedir la circulación a un lado y otro, las vallas se constituyeron como verdaderos portales.

Por un lado, fueron las que llevaron a la militancia de nuevo a ese punto de encuentro tan problemático para el macrismo. La convocatoria en apoyo a Cristina era en Parque Lezama, ubicado en San Telmo, y en diferentes espacios públicos del país, pero ante la avanzada de Rodríguez Larreta, la militancia dispuso cambiar el destino de la jornada y volver a Recoleta.

Además, las vallas también reabrieron la interna de Juntos por el Cambio (JxC). La exministra de Seguridad y actual titular del PRO, Patricia Bullrich, le reprochó al alcalde local que no se hayan mantenido las medidas para evitar la manifestación popular en las puertas de la casa de Cristina. Cuando piensa en reprimir, el ala más reaccionaria de la coalición opositora comienza a salivar como los perros de Pavlov. A través de su cuenta de Twitter, la bravuconada de Bullrich emergió más diáfana: «Cuando yo puse las vallas, no me pasaron nunca».

Según datos publicados por Giacobbe y Asociados, a un 67.4 por ciento de las personas consultadas les gustaría que Cristina Kirchner vaya presa por la causa en curso. En una muestra de 2500 casos recogidos mediante dispositivos móviles, un 20.9 por ciento respondió que no le gustaría que la exmandataria tenga que cumplir una condena y a un 11.1 por ciento le da lo mismo.

Esta semana circuló por los medios el informe del Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires, que indica que un 80 por ciento de las personas encuestadas consideran que Cristina Kirchner es culpable de corrupción. La medición se realizó entre el 8 y el 14 de agosto, con un relevamiento de 1.945 casos en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Los principales medios opositores se valieron de ese informe para convalidar a sus columnistas de opinión. Pero en las calles las manifestaciones en apoyo a la Vicepresidenta proliferaron durante el fin de semana.

Movilización y apoyos

El juez porteño Juan María Ramos Padilla y el dirigente peronista Jorge Rachid convocaron en Parque Chacabuco en reclamo de una «democratización de la Justicia» y la «renuncia de la totalidad de los integrantes» de la Corte Suprema.

También hubo actos en la mayoría de los municipios del conurbano con la misma consigna: «En defensa de Cristina». El lema respondía al llamado de «alerta y movilización» que decretó esta semana en La Plata el PJ bonaerense, en consonancia con lo anunciado por el PJ porteño. Otros distritos donde se registraron expresiones populares en apoyo a la exmandataria fueron La Pampa, Misiones, La Rioja, San Luis, Tierra del Fuego, Neuquén, Catamarca, Formosa y Santa Cruz.

También las redes sociales fueron terreno para la cosecha de manifestaciones a favor de la ex Presidenta desde sectores que no suelen acompañar al oficialismo.

La diputada del FIT, Myriam Bregman, señaló que «Larreta y sus funcionarios usan la expresión ‘plan sistemático’ de ocupación del espacio público en forma reiterada. Sería bueno saber si es mera torpeza o un uso deliberadamente provocativo».

Días atrás, la legisladora también se había pronunciado en defensa de la Vicepresidenta y en contra de la figura de «asociación ilícita» por ser una herramienta del Poder Judicial para facilitar «la persecución política».

Hasta Carlos Maslatón publicó en sus redes sociales que el peronismo «no debe aceptar más ninguna discriminación en contra de su militancia y manifestaciones».

Que el ánimo perdure

El peronismo movilizado orgánicamente tiene ahora el desafío de no dejar caer el ánimo que se edificó en las bases desde el pedido de condena del fiscal Diego Luciani.

Pareciera que desde el entorno de la Vicepresidenta se reconoce esa necesidad porque ayer se anunció oficialmente que la titular del Senado estará presente en el congreso del PJ bonaerense que se llevará adelante este sábado en Merlo.

Presidido por Máximo Kirchner y con la vicegobernadora Verónica Magario y la intendenta Mariel Fernández como vicepresidentas, el órgano partidario se reunirá para elegir al tribunal de disciplina, la comisión de poderes y la propia mesa del congreso. Pero eso importa poco cuando lo que también va a pasar es la alocución de la líder del Frente de Todos que, en contextos mucho menos movilizados, logró acaparar la atención de todo un país.

En diálogo con FM La Patriada, el auditor general de la Ciudad de Buenos Aires Lisandro Teszkiewicz señaló ayer que desde el peronismo «nadie convocaba a ir a esa esquina de no haberse encontrado con la provocación de la Policía de la Ciudad». De ese modo, le atribuyó el poder movilizador al aparato jurídico-mediático opositor.

Lo cierto es que la Vicepresidenta vuelve a la sede de Merlo, locación en la que por primera vez apareció junto a Alberto Fernández en 2019. También es cierto que el viernes pasado Cristina se dejó fotografiar con una gorra que decía CFK 2023. Lo que resulta incierto por estas horas es si, más allá del capital político que concentra y el fervor militante que acapara Cristina, el peronismo puede sostener el ánimo erigido en las últimas semanas de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Fuente: Nobleza Hormiga – FM La Patriada

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