Alejandro Werner: «Debería ser un objetivo que en seis años Argentina esté fuera de esta relación con el FMI»

El exdirector del FMI para el Hemisferio Occidental se refirió al escenario económico de la Argentina y opinó que "los dólares faltan porque no existe el acuerdo social para ajustar las condiciones de vida de la población".

«Debería ser un objetivo que en seis años Argentina esté afuera de esta relación con el FMI», estimó el exdirector para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Alejandro Werner, quien fuera el encargado de cerrar las últimas dos negociaciones -el endeudamiento por 45 mil millones de dólares firmado por Mauricio Macri y la restructuración que encaró Martín Guzmán- con el organismo multilateral de crédito.

Werner nació en Córdoba pero pasó su infancia en México, dado que su familia se exilió en el extremo norte de Latinoamérica para escapar de la última dictadura cívico militar argentina. Durante nueve años, fue la cara visible del FMI para Latinoamérica y mantuvo negociaciones con Axel Kicillof, Alfonso Prat Gay, Nicolás Dujovne y Guzmán. 

«Con todos tuve una muy buena relación», destacó sobre los distintos titulares del Palacio de Hacienda que desfilaron por su despacho.

El economista se refirió al escenario económico del país y consideró que «no están dadas las condiciones para crecer y para invertir», a su modo de ver, «por una falta de acuerdo social».

«Los dólares faltan porque no existe el acuerdo social para ajustar las condiciones de vida de la población y no existe una generación de divisas porque no se establecen los incentivos para que crezcan las exportaciones», opinó.

La cuestión de la desmesura

«No», respondió tajante el economista cuando Luciana Glezer le preguntó si creía que el préstamo de 45 mil millones de dólares por parte del Fondo había sido por lo menos desmesurado.

El endeudamiento firmado por el macrismo al cierre de su gestión es el préstamo más abultado de la historia del organismo y los desembolsos que hizo el organismo durante la agonía del mandato de Mauricio Macri coincidieron con el calendario electoral en el que se disputaba una posible reelección del por entonces presidente.

«Cualquier crédito que se vaya a hacer cada década con un país del G-20 va a ser, en términos absolutos, el más grande de la historia», sostuvo Werner, y alegó que el préstamo que negoció a fines de 2018 «respondía a las necesidades del país».

«Cuando uno lo ve como proporción de la cuota, no es el crédito más grande de la historia», argumentó. Además, sostuvo que «una crisis de cuenta de capitales como la que tuvo Argentina requería ese nivel de desembolso».

Respecto de la coincidencia de la inyección de dinero con el calendario electoral, Werner se desmarcó: «Coincidió con el calendario electoral así como este acuerdo va a coincidir con el que van a tener ustedes el año entrante. Siempre van a interceder factores políticos y la decisión alternativa de solo entrar en circunstancias puras, no existe», remarcó.

La cuestión de los acuerdos

En conversación con Luciana Glezer y el equipo de Tarde sin Fondo, Werner señaló la falta de proyección del Gobierno nacional y fue duro con las dilaciones de la gestión de Guzmán al frente del Ministerio de Economía.

«¿Cuáles son las grandes directrices de este Gobierno para hacer a la Argentina más competitiva?», cuestionó. También, puso en duda las perspectivas que sostienen que el único problema de la economía argentina está afincado en el endeudamiento y la inflación: «El problema del endeudamiento y la inflación es la causa de una falta de acuerdo social que le permita a la Argentina tener una política económica consistente y estable que favorezca la inversión y la generación de riqueza», opinó.

«Falta una visión de mediano plazo más estructurada», consideró el economista al indicar la ausencia de proyección sobre cómo se va a mover la Argentina en la apertura de la cuenta de capitales. Para el exdirector del FMI, Argentina tuvo cerrado el acceso a los mercados internacionales «producto de sus políticas».

«Es muy difícil ver un país que tenga las urgencias económicas y financieras que presentaba la Argentina y que se tarde dos años para terminar de arreglar las bases de ese problema que implica la renegociación con el sector privado, eso se podría haber hecho con mucha anticipación», observó.

Para Werner, en un contexto internacional de cero tasas de interés, el Gobierno «podría haber abierto las puertas para que Argentina se mueva en los mercados financieros internacionales», durante el último tramo del mandato de Cambiemos.

La cuestión de la inflación

«Argentina necesita un programa antiinflacionario mucho más completo», consideró Werner en otro pasaje del reportaje.

Con un guiño a lo hecho por Massa en el Palacio de Hacienda, el economista apeló a la realineación de los precios relativos de la energía y a una política de ordenamiento fiscal como dos herramientas potables a la hora de calmar el alza de los precios.

«En dos o tres años podría estar la inflación por debajo del 20 por ciento interanual», estimó, al tiempo que advirtió que esas medidas «tienen que ser dentro de un programa», y no presentadas como iniciativas aisladas.

Como lo establecen las leyes vigentes, el pasado 15 de septiembre entró a la Cámara de Diputados el proyecto del Presupuesto 2023. La normativa elaborada por el Ministerio de Economía prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno del 2 por ciento para el próximo año y una inflación que rondará el 60 por ciento.

Por el lado de los subsidios, las arcas del Estado reducirán un monto equivalente a 0,6 por ciento del PBI en los destinados de manera específica al sector energético, que de esta forma quedarán en una cifra del orden del 1,6 por ciento del PBI el próximo año, ya sea por ahorro de consumo de la gente o por la actualización de tarifas. También se reducirá en 0,1 del PBI el subsidio al transporte que quedará en 0,4 por ciento.

La expectativa inflacionaria calculada por el equipo del Palacio de Hacienda es del 60 por ciento para el año entrante pero desde las oficinas de la cartera económica estiman que este año la inflación cerrará en torno al 95 por ciento.

En diálogo con FM La Patriada, Werner señaló que Argentina tiene «una de las tasas de inversión más bajas de América». «Debería volver al 24 por ciento del PBI para que Argentina pueda generar empleos. Es importante que el Gobierno ponga eso en la mesa y si la respuesta es financiando y generando 80 por ciento de inflación, eso perpetúa y profundiza los problemas de inequidad social», afirmó.

La cuestión de la violencia

El economista también fue consultado acerca del atentado que sufrió la Vicepresidenta Cristina Kirchner y remarcó que «es muy triste volver a ver episodios de ese tipo en Argentina».

El extitular del FMI expresó preocupación frente a los niveles de polarización y tensión que observa en la sociedad argentina y dijo que esa manifestación que se dio ahora en el país también está presente en otras latitudes del continente.

«La sociedad debería buscar un espacio de acuerdos para llevar los cambios en lo social y económico para que las economías puedan avanzar», consideró y, al cierre de la entrevista, vaticinó que «Argentina va a tener acceso a los mercados de capitales a tasas sensatas, razonables» si logra alcanzar esos acuerdos.

Siendo uno de los responsables de autorizar el endeudamiento que puso a la Argentina en la situación de vulnerabilidad económica en la que se encuentra hoy, sostuvo que Argentina tiene que romper las cadenas con las que él mismo ató al país. «Argentina va a tener que salir a realizar operaciones y salirse de esta relación con el FMI. El Fondo tiene que ser un back-stop, no una relación constante», sugirió.

 

Fuente: Tarde sin Fondo – FM La Patriada

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