Alberto, el enviado de Biden y la relación con Estados Unidos

Argentina recibió al influyente asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Jake Sullivan en lo que fue la tercera visita de funcionarios de la Casa Blanca. | Por Augusto Taglioni.

Anteriormente vinieron el Jefe del Comando Sur, Craig Faller, el director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González y la subsecretaria de Estado interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Julie Chang.

La relación con Estados Unidos está atravesada por varias bandas. La negociación con el Fondo Monetario Internacional es un eje clave de la coyuntura inmediata como el acceso a vacunas de los laboratorios norteamericanos pero también aparecen en la hoja de ruta las políticas vinculadas con el cambio climático y la preocupación de la Casa Blanca por el avance de China en la región.

Esto último es, probablemente, lo único que realmente le interesa a Washington. No dista mucho de lo que planteaba Donald Trump, más sí las formas en las que Estados Unidos pretende cambiar su criterio.

Especialmente, lo que desvela a los estadounidenses es la instalación de la red 5G de la empresa china Huawei en los países de la región. Esta discusión está avanzada en Chile y Brasil y por eso, uno de los destinos de Sullivan fue la tierra gobernada por Bolsonaro, que viene postergando la decisión en medio de las tensiones entre el aliado natural del líder de ultraderecha brasileño y el principal socio comercial de Brasil.

Estados Unidos denuncia que el 5G es utilizado por China para penetrarse en las Fuerzas Armadas y, como contrapartida, ofreció a Brasil sumare a la OTAN. Cambiarían lechuza por tero.

Del lado argentino no se preocupan por el 5G porque el país está bastante retrasado en ese punto y observan algunas ventajas en esta buena relación con el poderoso del norte. En primer término, refuta todas las teorías que ubican al gobierno del Frente de Todos del lado del aislamiento internacional y los gobiernos autoritarios como Venezuela, Cuba o Nicaragua que forman más parte de la narrativa mediática y opositora que de la realidad de la Política Exterior.

Otro factor positivo que ve el gobierno es la posibilidad de llevar a cabo la famosa bandera del peronismo de “tercera posición”. Confían en que la estabilidad política y el procesamiento de los conflictos en las urnas son valores celebrados en la Casa Blanca.

El Gobierno de Alberto Fernández ha dado señales como frenar las represas con financiamiento chino en el sur y pretenden llevar a cabo una política autónoma pero sin generar malestar.

¿Es posible eso? ¿Cuántas señales a Estados Unidos serán suficientes para que los chinos se enojen y piquen boleto, ya que, en definitiva son el primer socio comercial del país. Mientras nadie se enoje, en Casa Rosada y Cancillería hacen la gran Lamolina: “siga, siga”.

Un dato importante que se dará a conocer en breve es la intención del Departamento de Estado de invitar a Argentina a formar parte de la mesa de negociación entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición que tendrá como sede México y busca normalizar las relaciones y generar condiciones de transparencia para las elecciones regionales de noviembre.

Alberto estaría ocupando el rol que siempre quiso ocupar pero con un elemento diferente: es el invitado de la Casa Blanca.

Septiembre es otro mes importante para el Frente de Todos, no sólo porque se realizarán las PASO, sino porque algunos días antes Alberto Fernández tendrá que hablar en la Asamblea General de las Naciones Unidas que volverá al formato presencial.

En ese marco, Alberto buscará tener la primera reunión bilateral con Joe Biden. Eso, entienden, puede tener impacto electoral. Asimismo, en la Rosada tiene como objetivo un encuentro en la Casa Blanca antes de fin de año.

Desde que ganó Biden, la relación entre Argentina y Estados Unidos ha sido muy buena. Argentina confía en poder hacer equilibrio frente a todos los intereses cruzados que aparecen en el medio.

Presidir la Celac con un claro perfil contra la OEA y en alianza con un Andrés Manuel López Obrador que están en clave de confrontación con su vecino y acercase a Estados Unidos sin afectar los intereses económicos de China, parecen un camino demasiado espinoso, pero Alberto confía en poder cruzar sin problemas.

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