A 10 años de la sanción de la ley de Identidad de Género

En el aniversario de la normativa que fue pionera en América Latina, el principal reclamo es la reparación integral luego de años de criminalización y discriminación hacia el colectivo travesti, trans, no binarie.

Hace 10 años Argentina sancionó la Ley de Identidad de Género, una normativa pionera en América Latina porque contempló el derecho de las personas trans a ser inscriptas en su DNI de acuerdo con la identidad autopercibida y sólo mediante la expresión de voluntad. En este aniversario, el principal reclamo del colectivo es la reparación integral luego de tantos años de criminalización y discriminación por parte del conjunto de la sociedad. 

La normativa sancionada el 9 de mayo de 2012 establece «la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo» para el cambio de identidad registral.

Además, la ley 26.743 también contempla el derecho de todas las personas trans a solicitar el acceso a intervenciones quirúrgicas totales y tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género. Estas prestaciones, que quedaron incluidas en el Plan Médico Obligatorio, se enmarcan en una concepción de “acceso integral a la salud”.

Quienes protagonizaron la lucha por la sanción de la normativa destacaron la ruptura que significó a nivel mundial y coincidieron en que «una reparación integral» constituye hoy la principal deuda vigente con la población travesti/trans que sufrió todo el peso de los años de criminalización.

Argentina es uno de los pocos países que sólo exige la expresión de voluntad de la persona para lograr el cambio registral que puede hacerse en un trámite expedito en cada uno de los registros civiles de todas las provincias del país.

Un informe del Registro Nacional de las Personas, arrojó que desde que se implementó la normativa, 12.655 personas obtuvieron un DNI conforme al género autopercibido. Además, casi 20 de cada 100 mil habitantes tienen su documento rectificado y desde mediados de 2021, más de 350 personas optaron por la categoría “no binario”.

 

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Para la escritora y referente trans, Marlene Wayar, «el espíritu de la ley en el cotidiano a veces es muy difícil de aplicar» por los obstáculos que representan las burocracias administrativas, la discriminación, y algunas rigideces en la interpretación de la norma.

«El balance siempre es positivo porque somos otra sociedad y eso es importantísimo, más allá de que después implementar el espíritu de la ley en el cotidiano sea difícil porque depende de muchos factores en un territorio tan grande y complejo, entre ellas cuestiones administrativamente pequeñas, de clase y raciales», afirmó.

La Cámara de Diputados de la Nación realizará esta tarde un acto de celebración por los 10 años de la ley, a las 17 en el Salón de Pasos Perdidos.

En tanto, el senador nacional, Carlos Alberto Linares, junto con la Federación Argentina LGBT+ y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (Attta) liderarán un encuentro por el mismo aniversario a las 14 en el Salón Azul del Senado.

Por su parte, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación organizó una jornada de festejo que se llevará adelante esta tarde en Ramos Mejía, con la participación de organizaciones de la diversidad y autoridades de diferentes organismos del estado nacional y provincial.

El acto central se desarrollará en las instalaciones de la Región Descentralizada Noroeste de Avenida Rivadavia 13.518 de la localidad bonaerense de Ramos Mejía, a partir de las 17.

Ayer, organizaciones de la diversidad de todo el país celebraron en la plaza del Congreso, el décimo aniversario de la normativa.

En el documento de ese acto, reclamaron una reparación histórica para las sobrevivientes de la represión institucional por motivos de identidad de género y la inclusión en la seguridad social de las personas mayores travestis y trans.

Identidad de género en el mundo

En América Latina, los primeros en sancionar una ley de identidad de género fueron Panamá, en 2006; Uruguay, en 2009; y Brasil, en 2010; pero la de Argentina, dos años más tarde, marcó un punto de inflexión por plantearse desde una perspectiva despatologizadora y sin exigir requisitos médicos.

En América del Norte, Canadá legalizó el cambio de género sin requisitos y en 2019 anunció que también se podría optar por una «X» si la persona no se identificaba con el género masculino ni femenino, mientras que en Estados Unidos, dependiendo del estado, son necesarios algunos requisitos que pueden ser médicos o económicos.

En Europa, el primer estado en reconocer el cambio de género sin exigir diagnósticos psiquiátricos ni médicos fue Países Bajos en 2013 y entre los últimos, Portugal en 2018. Otros países que cuentan con leyes no médicas ni patologizantes son Bélgica, Malta, Dinamarca, Francia, Grecia, Luxemburgo, Portugal y Noruega, que lo permite desde los 16 años.

En Asia, en los últimos años, el único país que presentó un verdadero avance fue Pakistán, que aprobó en 2018 una ley sobre los Derechos de las Personas Trans que habilita los cambios de género y de identidad en los documentos sin necesidad de intervención médica o judicial ni requisito económico.

Además, el continente asiático presenta también un escenario diverso: hay países como la India, Bangladesh, Indonesia, Kirguistán, Uzbekistán y Sri Lanka que permiten el cambio de identidad sin restricciones, y Nepal también agregó un tercer marcador en pasaportes en 2008 y en el censo federal en 2011.

Pero, por ejemplo, la modificación es posible en Bután solo si se presenta un certificado de un psiquiatra y una carta de una organización civil; en China, con certificados psiquiátrico y de un hospital que confirme la cirugía, al igual que en Irán, Singapur y Kazajistán, aunque en este último la persona debe hacerse cargo del costo. En Mongolia, el Gobierno exige una transición de género «completa», que incluye terapia de reemplazo hormonal y cirugía.

También existen los países que patologizan el cambio de identidad de género, como Corea del Sur, donde la persona debe tener diagnóstico de «transexualidad: desorden de identidad de género», no estar casado ni tener hijos menores de edad y haberse sometido a una cirugía de reasignación, o en Japón, donde está estipulado bajo la ley de Trastorno de Identidad de Género, de 2003.

En Oceanía, Australia permite el cambio de género, pero los requerimientos son diferentes dependiendo de la región, y en Nueva Zelanda, donde se puede registrar el sexo como indeterminado, intersexual o no específico, el año próximo entrará en vigor una ley que elimina la exigencia de certificado médico.

En tanto que en África, previo a la pandemia de coronavirus, Angola, Esuatini, Malaui, Kenia, Mozambique, Sudáfrica y Zambia permitían el cambio de identidad de género, aunque con legislaciones poco precisas, mientras que Botsuana requiere pruebas médicas y psicológicas y en Namibia, además, el costo del trámite es prohibitivo.

 

Con información de Agencia Télam

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