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Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas en El último lector

Una de las obras maestras escrita por el novelista polaco que adoptó el inglés como lengua literaria se lee en la madrugada de FM La Patriada con Seba Ronchetti. “No es que me conmoviera. Estaba fascinado. Era como si se hubiera rasgado un velo. Vi sobre ese rostro de marfil la expresión de sombrío orgullo, de implacable poder, de pavoroso terror”.

Pasen, lean y escuchen un fragmento del escritor, considerado uno de los más grandes novelistas de la literatura inglesa.

"Nunca antes había visto algo que se aproximara a la transformación que experimentaron sus rasgos, y confío en no volver a verlo. No es que me conmoviera. Estaba fascinado. Era como si se hubiera rasgado un velo. Vi sobre ese rostro de marfil la expresión de sombrío orgullo, de implacable poder, de pavoroso terror... de una desesperación intensa e inacabable. ¿Volvió a vivir su vida, en todos los detalles del deseo, la tentación, la claudicación, durante ese momento supremo de total lucidez? Gritó en un susurro a alguna imagen, a alguna visión, gritó dos veces, un grito que no era más que un suspiro: '¡El horror! ¡El horror!'

"Apagué de un soplo la vela y salí de la cabina. Los peregrinos estaban almorzando en el comedor, y ocupé un sitio frente al director, que levantó los ojos para dirigirme una mirada interrogante, que yo logré ignorar con éxito. Se echó hacia atrás, sereno, con esa sonrisa peculiar con que sellaba las profundidades inexpresadas de su mezquindad. Una lluvia continua de pequeñas moscas corría sobre la lámpara, sobre el mantel, sobre nuestras manos y caras. De pronto el muchacho del director introdujo su insolente cabeza negra por la puerta y dijo en un tono de maligno desprecio: 'Señor Kurtz. Él, muerto.'
[...]

"Y luego casi tuvieron que enterrarme a mí.

"Sin embargo, como podéis ver, no fui a reunirme allí con Kurtz. No fue así. Permanecí aquí, para soñar la pesadilla hasta el fin, y para demostrar mi lealtad hacia Kurtz una vez más. El destino. ¡Mi destino! Es curiosa la vida, fruto de un misterioso acuerdo entre la lógica despiadada y propósitos fútiles! Lo máximo que puedes esperar de ella es cierto grado de conocimiento de uno mismo, que llega demasiado tarde, una cosecha de remordimientos inextinguibles.

Fuente: El último lector - FM La Patriada.

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