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Fusiles, machetes, por otro 17

*Por Ignacio Vélez Carreras. |

Diseño: Cooperativa Gráfica del Pueblo

Peronismo: setenta y cinco años de historia

¿Cómo pensar, rastrear en su origen, descubrir lo más profundo, lo inalterado, las bases de sus políticas en un Movimiento con tantas facetas como el PERONISMO que hoy cumple 75 años?

Creemos que hay varios caminos posibles:

  • Repasando con un análisis meticuloso su historia y sus expresiones públicas;
  • Escuchando los discursos de sus líderes y dirigentes;
  • Estudiando sus publicaciones;
  • Entrevistando a sus militantes;

O, sin despreciar los mencionados, analizándolo desde sus acciones concretas. Es decir, desde su incidencia en la realidad, a través de las transformaciones con las que el peronismo, en su carácter de Movimiento Nacional y Popular, ha logrado cambiar la vida de nuestro pueblo.

Creo, como hipótesis, que numerosas estrategias y principios que el peronismo lleva adelante en estos 75 años fueron definidas en ese 17 de octubre, cuando los trabajadores se unieron a un grupo de militares liderados por el coronel Juan Perón.
Perón formaba parte del sector más abierto, más popular de un grupo de oficiales nacionalistas e industrialistas del Ejército argentino, conocidos como GOU.

Esa alianza que tiene como epicentro el 17 de octubre fue la que forjó la identidad ideológica y política, identificó a los actores y fue descubriendo las tácticas y estrategias con que las grandes mayorías de nuestro pueblo han ido caminando la historia.

Sin demasiadas pretensiones, trataré de reconocer esas huellas, esos rastros determinantes en la historia del Movimiento, que fueron gestados en esos años de 1943-1945. Esos tres años sintetizados en el 17 de octubre de 1945 expresan lo nodal, la centralidad del cambio de paradigma en la vida de nuestro pueblo.

El trabajo

Hay una sola clase de hombres. Los que trabajan.
El culto al trabajo es uno de los principios que distingue al Movimiento Peronista a lo largo de su historia.
Los "negros", los "cabecitas" los "descamisados" a los que los sectores medios con desagrado veían ocupar el centro de Buenos Aires, eran sin duda trabajadores "peronistas".

El 17 extendió el poder político, emanado de la presencia masiva, a una legitimidad social que permitió a los trabajadores ingresar con naturalidad a cafés, cines, pizzerías, plazas del centro, por entonces santuarios privados de los dueños de la orgullosa Buenos Aires.

Y ese 17 nace también la “columna vertebral del movimiento peronista”, el movimiento obrero organizado que convoca a defender a Perón, primer funcionario-militar que no sólo no ha traicionado su confianza, sino que en pocos meses obtuvo junto a la clase obrera logros que otorgan a los trabajadores derechos que los dignifican.

En los comienzos de su alianza con los militares nacionalistas del GOU los sindicatos exigen la creación de la secretaría de Trabajo, lo cual les es concedido y el coronel Perón se convierte en su flamante secretario.

En pocos meses, Perón no sólo mantuvo una relación de trabajo conjunta con los dirigentes obreros, sino que logró las principales leyes y decretos que instalaron la Justicia Social, como política central para los trabajadores. Se otorgó legalidad a los estatutos del Peón y del Periodista; se establecieron los tribunales de Trabajo, la indemnización por despido, la jubilación para dos millones de trabajadores y se logró la firma de alrededor de 100 convenios colectivos que beneficiaron a más de un millón cuatrocientos mil obreros. Pocos meses después llegaría el aguinaldo.

A estas medidas los trabajadores, con sus dirigentes a la cabeza, reaccionaron con absoluta lealtad. Líderes socialistas como Pérez Leiros, Borlenghi de Empleados de Comercio, Bramuglia de la Unión Ferroviaria, Montiel de Cerveceros, Capozzi de la Fraternidad y otros de la Carne y la Construcción fueron activos convocantes a la movilización del 17 de octubre en rescate de Perón. A ellos se sumaron otros sindicatos pequeños y cientos de miles de trabajadores no sindicalizados. El líder les respondería poco tiempo después con la misma lealtad desde el gobierno.

La fuerte presencia, el apoyo desde los sindicatos al coronel Perón es total. El Comité Central del partido Laborista que funda Perón, pocos días después del 17 de octubre, está conformado en su totalidad por sindicalistas de distintos gremios: telefónicos, de la carne, ferroviarios, espectáculos públicos, municipales, tintoreros, tranviarios, metalúrgicos y un representante de la Federación Obrera Sanjuanina.

Por eso, el 17 es para la historia del peronismo el Día del Trabajo y el Día de la Lealtad. Con el paso del tiempo se integraron al Movimiento sectores medios y representantes del empresariado nacional que miraban con mucha atención e interés los procesos de transnacionalización de la economía y las ideas centrales de la "libertad de mercado" y el neoliberalismo. Pero se mantuvieron en el Movimiento Nacional. La diversidad enriqueció al peronismo que se transformó en un territorio de lucha con deserciones, desviaciones, traiciones, acuerdos y enfrentamientos. Pero se contaba con la seguridad de que el que desertaba podía volver arrepentido y era bien recibido.

A pesar de todo, para “un peronista no hay nada mejor que otro peronista”. En el movimiento obrero, cambiaron las conducciones y las políticas, hubo muertos y exilios ("pasaron cosas") entre distintas expresiones y fracciones pero con sus más y sus menos e incluso con costos políticos graves, la identidad peronista se mantuvo en todas las coyunturas.

Años después, Evita evocaría al 17 de Octubre fundacional señalando su origen vinculado esencialmente al trabajo y al trabajador. "Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones también en el trabajo. El 17 de octubre, mis queridos descamisados, es una aspiración, es un canto hecho realidad."

Los trabajadores, sus organizaciones y la justicia social son, sin duda, los valores esenciales en la fundación de la identidad política del peronismo que con otros aderezos nace ese 17.

Soberanía política

Argentina país soberano
El fin de la década infame y el advenimiento del gobierno peronista instaló la defensa de lo "nacional y popular" fundamentalmente a partir del origen, situación, y posición de clase de los cientos de miles que irrumpieron en la plaza de Mayo del 17 y transformaron la historia.

Interesa señalar que los trabajadores que se movilizaron en rescate de su líder tenían sus intereses absolutamente ligados al país, a su pueblo, a nuestro pueblo. Su pasado, presente y futuro estaba indisolublemente unido al destino de la Patria, al trabajo productivo integrado, a su comunidad de pertenencia. Sus nostalgias y afectos estaban en esta tierra. Sus salarios y los productos del mercado interno marcaban las posibilidades y límites de sus vidas económicas. Eran naturalmente nacionalistas. No existía ninguna posibilidad de que aceptaran mansamente el condicionamiento o dominio de una potencia extranjera.

Su nacionalismo político, social, cultural era genuino, naturalmente transmitido por sus ancestros y coincidía con las bases ideológicas y políticas del GOU y de Perón que, sobre la marcha, dieron contenidos precisos a la tercera posición frente a los "dos imperialismos".

Esta fue, sin duda, otra definición política de mucha densidad que la alianza entre los trabajadores del 17 y el GOU dejaron como herencia a la historia del peronismo.

En general se ha caracterizado a los participantes del GOU como nacionalistas, católicos e industrialistas. Fue la coyuntura mundial la que los llevó a consolidar la “tercera posición”.

El desplazamiento de Castillo significó el fin de la llamada “década infame”. Si se hablara de "relaciones carnales", el conocido Tratado Roca-Ruciman sería una representación escandalosa, prohibida para menores.

Gran Bretaña era entonces la "potencia colonial", el "imperialismo" dominante ante el cual se alineaban nuestros gobernantes. Con relación a la guerra, la posición argentina era confusa. Durante el gobierno de Castillo se mantuvo la neutralidad, pese a que sectores internos y parte de la población exigía la declaración de guerra al Eje y la integración con los aliados.

La decisión se postergaba a solicitud de Gran Bretaña. Argentina era en esos tiempos la proveedora de carne de los ingleses y éstos querían evitar que nuestros barcos cargados de alimentos fueran objeto de ataques por parte de los submarinos germanos.

Obviamente esta posición indignaba a Estados Unidos que comenzaba lentamente a reemplazar a Gran Bretaña como potencia dominante en nuestro país. Estados Unidos presionó a Argentina de todas maneras pero no logró que reviera su neutralidad.

En las fuerzas armadas había posiciones ambivalentes. Un sector mayoritario tenía una gran admiración por el Eje, por el desarrollo de las fuerzas armadas alemanas y su capacidad de contar con fabricaciones militares de envergadura. Sin embargo, en realidad, la conducción del GOU poco a poco fue adhiriendo a la “tercera posición” impulsada por el coronel Perón. La neutralidad ante una guerra interpotencias permitía a nuestro país negociar y vender alimentos y algunos incipientes productos industriales a ambos contrincantes.

Esta decisión soberana se mantuvo hasta prácticamente el final de la guerra. En esos días, reunida la conducción del GOU, Perón argumenta que el ganador de la guerra -los aliados- iba a manejar posteriormente la política internacional, por lo que era importante salir de la neutralidad y unirse, a esa altura sin costo, a los vencedores. Era una decisión independiente, afín al interés argentino. Era la adecuación de la “tercera posición” al interés nacional. En enero de 1944 el presidente Ramirez rompe con el Eje.

Esto permitió a la Argentina participar en la firma del Acta de Chapultepec y de la Conferencia de San Francisco y, ser por lo tanto, uno de los 51 países que firman el acta de constitución de la ONU.

En ese proceso, se consolida la posición independiente de Argentina, la “tercera posición”.
Esta política independiente agudizó el enfrentamiento con los Estados Unidos que había intentado a través del "panamericanismo" controlar a nuestros países. Durante el proceso electoral abierto a partir del 17 de octubre la fórmula de la Unión Democrática fue apoyada abiertamente por la embajada de ese país.

El 13 de febrero el gobierno de los Estados Unidos a instancias del embajador Spruille Braden publicó el "Libro Azul" donde acusaba a Perón de su colaboración con el nazismo y otras numerosas calumnias. Ese libro no se distribuyó en librerías.

Perón respondió con el "Libro Azul y Blanco" que fue un éxito editorial sin precedentes, llegando a vender, hace 75 años, más de 80.000 ejemplares. A partir de entonces la consigna central de la campaña fue “Braden o Perón”.

La fórmula Perón-Quijano ganó la elección por 52% frente al 42% de la Unión Democrática. El recuento llevó mes y medio. Durante ese tiempo los diarios La Nación y Clarín adelantaron un importante triunfo de la fórmula anti-peronista.

El 17, además de parir el peronismo, sentó por lo tanto las bases de la soberanía política y el antiimperialismo desde una tercera posición al margen de las potencias hegemónicas. Estas políticas que fueron muchas veces relativizadas por sectores internos conservadores o negociaciones, constituyen parte central de la doctrina del Movimiento gestada gracias al poder ganado el 17 de octubre.

La vocación industrial del peronismo

A mediados de la “década infame”, en el marco de la sustitución de importaciones, el paisaje del conurbano sobre todo del sur de Buenos Aires comenzó a cambiar positiva y rápidamente. El incipiente desarrollo fabril y la crisis del campo desplazó a decenas de miles de familias pobres hacia la ciudad. Esa nueva clase obrera tuvo participación activa el 17. No hubo en la plaza ningún tipo de representación o presencia de trabajadores o peones rurales. Eran los primeros pasos de la que sería la poderosa clase obrera del conurbano bonaerense.

Este sector de trabajadores jóvenes de origen rural, no traía experiencia política alguna, por lo que fueron de inmediato deslumbrados e incluidos por los dirigentes peronistas. La inmigración interna fue muy importante en esos años. Desde 1936 a 1945 llegaron anualmente 117 mil trabajadores.

Fueron las convocatorias y las acciones de Perón las que, además de beneficiarlos a través de medidas concretas de justicia social, los reconoció como sujetos merecedores de derechos brindándoles, por primera vez en sus vidas, un lugar digno de pertenencia política y social, además de abrirles las posibilidades de capacitación para ascender a obrero industrial.

El rol de la mujer

Nuestro país ha tenido destacadas mujeres en la historia que nos llenan de orgullo y que, como sabemos, no han tenido el reconocimiento legítimamente ganado.

La presencia –pocas veces mencionada- de compañeras trabajadoras en la plaza del 17, es destacada por el mismo Perón en su discurso: "Recuerden que ustedes, obreros, tienen el deber de proteger aquí y en la vida a las numerosas mujeres obreras que aquí están (…)"
Como todos sabemos el ícono femenino en la historia del peronismo es Evita.

Más allá de las discusiones acerca de su participación el 17, es indudable que cuando Perón estaba internado en el hospital militar Evita militaba, convocando a los trabajadores a movilizarse en su defensa. Diversos testimonios la ubican en las fábricas de Avellaneda, Berisso y en general recorriendo los establecimientos de los partidos del sur del conurbano bonaerense.

Evita fue la primera militante de origen popular que dejó "jirones de su vida" en la defensa activa por los derechos de los más humildes.

Evita irrumpe políticamente al lado del coronel Perón y destaca su activismo militante a partir del 17 de octubre.

Desde entonces para la historia del peronismo, ocupa un lugar de mucha importancia a través de su accionar social legitimando y legalizando derechos de los sectores más marginados y postergados del país.

Con su militancia y tenacidad logra la aprobación de la Ley 13.01 el 23 de septiembre de 1947 que consagra el voto femenino, que reconoce los derechos políticos a la mitad de la población.

"Aquí está, hermanas, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas", dijo Evita.

En las elecciones del 11 de noviembre de 1951 las argentinas votan por primera vez, otorgándole nuevamente el triunfo al peronismo.
Evita una vez en el poder expresó su lealtad a los que participaron de forma multitudinaria en la plaza el 17 de octubre e intentó desde un profundo compromiso hacia políticas de protección y cuidado de los más desposeídos nacionalizar la justicia social, un paso firme hacia la superación del asistencialismo.

En el discurso del 17 de octubre de 1950, Evita evocará desde el balcón de la Rosada al 17 de octubre de 1945:
"Hoy, y por siempre sea, vuelve a vivirse la jornada gloriosa, que queda incorporada a la historia de la Patria como clásica definición de la argentinidad…y frente a esta misma multitud del pueblo se consagró un hombre, nuestro querido coronel Perón".

"Hace cuatro años esta histórica plaza se reencontraba en sus ansias de justicia, en sus anhelos de bienestar, en su firme determinación de libertad…Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de octubre. Esa es su partida de nacimiento."

Por otro 17

A 75 años de aquel 17 de octubre de 1945 el mundo cambió.
En el marco de la globalización y la disputa de resultados inciertos entre las potencias por la hegemonía mundial, el capitalismo se consolidó en la etapa de la financiarización improductiva, extendiendo al neoliberalismo incontenible al menos en los países de "occidente".

Los organismos de cooperación multilateral pierden su sentido de existencia convirtiéndose en la mayoría de los casos en agentes de sus auspiciantes y financiadores. Los casos de la OMS, la Unión Europea y la OEA son patéticos.

Numerosas guerras "locales" son incentivadas por los Estados Unidos, útiles para la venta de armamentos y la quema de capitales, así como para mantener enfrentamientos caóticos permanentes, sin final, y facilitar los negocios señalados o la intervención directa en caso necesario.

La revolución tecnológica en sus diversas etapas se instala universalmente y junto a la visión neoliberal de la sociedad avanza tendiendo a excluir al 70% de la población mundial del trabajo y, por lo tanto, del acceso a los más elementales derechos.

Además de este impacto en el trabajo y la producción brindan acceso a tecnologías digitales que impactan fuertemente en las políticas dominantes y en la subjetividad y la vida cotidiana de los sectores juveniles de todos los pueblos.

La búsqueda de rentabilidad del capital concentrado ha agudizado con consentimiento de los poderes políticos, proyectos extractivos de diverso tipo que, fuera de control, siguen destruyendo la naturaleza con graves consecuencias previsibles para la vida en el planeta.

Las democracias occidentales crujen frente a la avanzada del modelo mundial dominante, incompatible con el funcionamiento pleno de la vigencia de los sistemas republicanos y el estado de derecho.

Situación agravada por el interrogante de si los sistemas políticos de nuestros países cuentan con el poder suficiente para resistir la brutal concentración de poder de quienes buscan debilitar al Estado e impedir el desarrollo legal y legítimo de la democracia.

Latinoamérica no escapa a esta descripción. Atrás quedó la etapa de los gobiernos que se parecían a sus pueblos y como única alternativa para alcanzar niveles de soberanía, caminaban hacia la construcción de la Patria Grande avanzando en el desarrollo y apoyo de importantes instrumentos regionales (Unasur, Mercosur, etc.).

En la etapa actual, aquel poder imperial que enfrentó al peronismo en sus comienzos y en toda su historia sigue dominando nuestros países. Amenaza violando abiertamente todas las normas de política internacional a Venezuela, Cuba y Nicaragua y somete al resto de lo que considera su patio trasero.

Salvo México, Uruguay y Argentina y los tres países mencionados, el imperialismo norteamericano sostiene gobiernos repudiados por sus pueblos.

Gobiernos que hacen uso ilimitado de la represión, apoyados por una justicia servil, con permanentes fakenews y un disciplinado y coordinado sistema de redes con sus trolls y medios de comunicación masivos que entran cotidianamente en los hogares de nuestras comunidades con mentiras escandalosas e impactando en la subjetividad de nuestros pueblos.

Ante esta realidad el peronismo con sus tres banderas históricas: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social gestadas el 17 de Octubre de 1945, se enfrenta al desafío de renacer en esta compleja etapa recreando el Movimiento Nacional y Popular desde los sectores populares que lo parieron hace 75 años.

Con sus dirigente a la cabeza, como aquel coronel Perón, enfrentará la crisis con lealtad absoluta a las necesidades populares, retomará los caminos y las plazas y, con esa masividad incontenible, volverá a cambiar la historia.

¡POR OTRO 17!

 

*Ignacio Vélez Carreras
 17 de octubre de 2020

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