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Desde lejos no se ve

La emergencia sanitaria declarada en todo el país estableció una cuarentena que obliga a todas las personas a quedarse en sus casas. En los barrios populares, la misma se lleva a cabo de manera comunitaria, evitando la salida y la entrada de la gente de los limites barriales. Sin embargo el nuevo coronavirus ha entrado en nuestros barrios populares, y se conjuga allí un complejo entramado de vulnerabilidades que evidencian un derrotero de abandono estatal.

Por Pablo Ariel Velázquez

La Emergencia Sanitaria declarada en todo el país estableció una cuarentena que obliga a todas las personas a quedarse en sus casas. En los barrios populares, la misma se lleva a cabo de manera comunitaria, evitando la salida y la entrada de la gente de los limites barriales.

Sin embargo el nuevo coronavirus-covid-19 ha entrado en nuestros barrios populares , y se conjuga allí, con un complejo entramado de vulnerabilidades que evidencian un derrotero de abandono estatal.

La ciudad de Buenos Aires es, al 14 de mayo, la localidad con más infectados de coronavirus del país (Provincia de Buenos Aires cuenta con 2.330 casos acumulados y  Ciudad de Buenos Aires con 2.465)

Algunos barrios sobresalen por su cantidad de infectados, por lo cual el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires., en coordinación con el gobierno nacional, han incursionado en operativos para detectar y aislar a los infectados. Es por eso que, al testear masivamente, los resultados positivos comienzan a dispararse.

Cabe preguntarse, ¿qué más encontrará el Estado, cuando avance con los testeos en los barrios?

Las estructuras de nuestros barrios populares, definidos por el Ministerio de Salud como barrios donde se dificulta el acceso a 2 o más servicios públicos, y donde el 50% de sus habitantes no tiene la propiedad de su vivienda, conjugan hacinamiento, falta de agua y desbordes cloacales, falta de trabajo formal, falta de tendido eléctrico correcto, falta de conectividad e información. Y hambre.

Esta realidad explica el importante brote que se está dando en las villas de CABA. Como vemos, estos barrios concentran muchas problemáticas que permanecen ocultas, algunas de las cuales se creían erradicadas hace tiempo.

Humedad, hacinamiento, basurales, desbordes cloacales, un cóctel para la aparición de afecciones tales como alergias, asma y hasta tuberculosis.

Nos cuenta Daniel Ventura, director del CESAC 18 (Centro de Salud Comunitaria) de Villa Lugano, que la tuberculosis, en las comunas 7 y 8 «triplica y/o cuadriplica los promedios generales de la capital y de las comunas del norte de la ciudad, siendo en general los más afectados los trabajadores de los talleres textiles».

Según un informe del ministerio de salud del año 2018, en la Ciudad de Buenos Aires, al igual que en la Argentina, la TBC (tuberculosis) no ha descendido, sino que presenta un aumento constante, en especial en la TBC pediátrica y adolescente.

Es de observarse que este tipo de enfermedades afectan a la población infantil y juvenil que sufren las condiciones de hacinamiento en sus viviendas, sumando así un nuevo grupo etario demográficamente definido a los grupos de riesgo de letalidad del covid-19: les pibes pobres.

Daniel Ventura también nos cuenta que «hay 360 casos de dengue confirmado, solo en la Villa 20, acercándose a los números más fuertes del brote de 2015/2016».

Laura Escalante, médica del CESAC 24 (Villa Soldati) nos dice que «los equipos de salud, e instituciones y organizaciones locales en Fátima, Carrillo, Los Pinos hemos hecho controles de foco (visitar casa por casa) para descacharrar, distribuir repelentes y mosquiteros, pero esas acciones y recursos, sobre todo, han sido bastante limitados durante todo el año».

«Al descacharrar un domicilio que está pegado a un microbasural, es difícil controlar al mosquito y prevenir el dengue», agrega.

La tardía fumigación se necesita, pero no basta, pues ataca a los mosquitos adultos que ya se han reproducido y que han expandido su territorio.

Según el boletín epidemiológico n°194 del ministerio de salud de CABA, emitido el 8 de mayo último, estamos transitando la fase 4 del brote de dengue, la cual va de marzo a junio, y que se califica como de existencia de casos confirmados con circulación viral regional confirmada. El escenario es nombrado de RIESGO ALTO.

Cabe recordar, que, si un infectado vuelve a contraer dengue, aumenta la posibilidad de hemorragias severas y la enfermedad puede ser letal.

En lo que va del año 2020 y hasta el 2 de mayo, se confirmaron 6498 casos de dengue, 6190 sin antecedente de viaje, 3705 casos dispersos en las comunas 4, 7 y 8.

«Cuando no tenés agua corriente la única salida es almacenar agua, y eso termina trayendo al mosquito del dengue», nos cuenta Graciela González Jara, vecina de la Villa 20 y referente de Proyecto Comunidad.

«Hace ya 2 años varias manzanas del barrio no tienen agua, y se sumaron más manzanas estos años. Esta gente es asistida con camiones cisterna que no llegan a cubrir la demanda, ya que el servicio se brinda intercalando días».

«Por otra parte, el agua que sale por las canillas llega con baja presión. A esto podemos sumarle el faltante de nuevas cloacas, con la consiguiente superposición de cámaras que al rebalsarse vuelcan el agua residual»

Graciela, quien lleva adelante un merendero que reparte 165 raciones de comida a 60 familias, nos comenta otra problemática que se añade a las anteriores.

En ese sentido, relata que «el acceso a internet es otro problema. Los vecinos están gastando el último mango que les queda para tener internet, para hacerles la tarea a sus hijos».

Por su parte, William Salazar, de la FM BAJO FLORES, histórica radio comunitaria de la villa 1-11-14 Barrio Ricciardelli reflexiona:  «No hay que olvidar que el relleno del suelo del barrio Bajo Flores fue hecho con escombros de otros lados que los vecinos traían para armar sus casas» y, en ese sentido, «es necesario comprender que es un barrio que siempre ha necesitado presencia del Estado, que se le responda con salud, con vivienda, con educación».

«Se reclama al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que pueda responder con insumos a los servicios de salud del Cesac 19, 20 y 40 y a sus trabajadores».

Así, señala que «distintas instituciones y la Parroquia Madre del Pueblo se preocupan por traer al estado al barrio, están organizándose para los testeos, para que llegue ANSES por el ingreso de emergencia y para que no falte un plato de comida al mediodía y a la noche». 

Y es que el hambre arrecia.

En la última Reunión de Comisión Políticas de Promoción e Integración social de la Legislatura de la Ciudad, la Ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore informó que «el Estado ha tenido que aumentar de 100.000 a 260.000 las porciones alimentarias en barrios populares desde que se dictó la cuarentena [hace ya dos meses».

Aun así, «varios comedores no son asistidos con raciones alimentarias», remarcó en esa misma reunión la legisladora porteña Maria Bielli, quien además consultó si habría refuerzos de cuadrillas trabajando, ya que «comienza el periodo de cortes de electricidad en barrios, de cortes de luz» y marcó la necesidad de que haya “wifi gratuito en los barrios».

No hay campaña sanitaria que baste si no circula información y conexión entre personas que deberían estar aisladas socialmente e informadas debida y confiablemente.

Hoy hay 3 casos de Covid 19 confirmados en la villa 20, 10 en Soldati y 226 en la villa 1.11.14.

Hace 5 días la Villa 31 tenía 64 casos. Hoy, 628.

Las respuestas desde el Estado al Coronavirus en las villas son sobre un terreno minado de problemáticas previas al Covid-19.

¿Los Ojos del Medio verán en las victimas los responsables?

Las respuestas a las necesidades de los barrios populares siguen sosteniéndose en la organización comunitaria. Se hacen derechos.

 

 

 

 

 

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